Próxima parada: Lanzarote
En poco más de cuatro horas estaremos (JFK y yo, se entiende) rumbo a Lanzarote. Ninguno de los dos hemos estado nunca en las islas Canarias así que vamos un poco in albis. Por lo que nos han contado enero allí es como agosto en Galicia, así que no esperamos que haya grandes días de playa y de tumbarse a la bartola, pero llevamos el bikini. Por si las moscas.
Dormiremos en un Castillo al sur de la isla. No es un castillo como los de las princesas, sino un Gran Castillo de nombre propio que compite en ostentación con los de los cuentos: tiene hasta 11 piscinas y su nombre va acompañado de cinco estrellas. Es lo que tiene viajar en la cuesta de enero. De todas formas me pregunto si ante el concepto resort (nunca he estado en uno) acabaré sintiéndome como David Foster Wallace cuando se fue de crucero.
Aunque para muchos la isla es sinónimo de César Manrique, yo hace muchos años que la relaciono con José Saramago. Y creo que si hay un plan que no me quiero perder en estos cuatro días, es visitar su Casa-Museo, que solo abre por la mañana. Ya ven, planeo levantarme temprano (al menos un día).
Como el Castillo-resort parece que tiene wi-fi, es posible que postee mis vacaciones en directo. Eso si no me da la modorra vacacional y me quedo atascada en el buffet como si no hubiera un mañana. Por de pronto, voy a preparar las maletas. Directa al sur para revivir el verano gallego.
Portada del especial viajes de Life. 1927. Ilustración de Coles Phillips.










