La gran belleza

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“Termina siempre así, con la muerte. Pero antes hubo vida. Escondida debajo del bla, bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí. Es sólo un truco”.

Jep Gambardella

Hablemos de perfumes

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“The question that women casually shopping for perfume ask more than any other is this: “What scent drives men wild?” After years of intense research, we know the definitive answer. It is bacon. Now, on to the far more interesting subject of perfume.”
Tania Sanchez, Perfumes: The Guide.

Fotografía: Paloma Picasso retratada por Antonio López para su serie The Red Coat Series (1974-1975).

Enumeración aleatoria

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El sonido que alerta de la llegada de un mensaje en el móvil. La enésima serie sobre un futuro distópico cuyo pronóstico empeora (aún más) cuando los hackers rompen Internet. Dos gatos que se respetan desde compartimentos estancos. Una vela de Jo Malone como avanzadilla del invierno. Tres gotas de colesterol. Un queso fresco. Una mesa Lack que se va en una furgoneta. Las cosas que no te dije. Las cosas que ya no tiene sentido decirte. Visibilidad para los invisibles y sombra en las estrellas. Disfrutar siendo el más uno de todas las fiestas. Calefacción central y ventilador individual. Un ascensor que sube ocho pisos. Todas las sábanas de frustración que se han cambiado. El futuro. El presente. En construcción.

La imagen viene de Pinterest.

Balance literario de 2015

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Tarde pero seguro. Un año más (y ya van diez, desde 2005), reflexiono y enumero sobre los libros que he leído. Y sí, con los años cada vez tengo más ganas de leer y menos tiempo.

También esto pasará (Milena Busquets). Venía muy avalado por críticas y apariciones en medios y, quizá por eso, me esperaba más. Por momentos se asemejaba a una sucesión de tuits efectistas más que una novela propiamente dicha. Y, sin embargo, podría ser susceptible de regalar.

Fanny Hill (John Cleland). Tiene el anecdótico honor de ser la primera novela erótica de la historia. Cuenta la vida de Fanny Hill, una prostituta narrando en una carta a una desconocida sus estrategias para sobrevivir (y, por supuesto, encontrar el amor).

El año del pensamiento mágico (Joan Didion). Con esta novela autobiográfica la suprema Didion exorciza el fallecimiento de su marido y la enfermedad de su hija. Gracias a Amaya Ascunce aprendí que esta novela entra en la categoría de duelo.

Periodistas de mierda (David Martín). ¿Uno de tus mejores amigos ha escrito y autoeditado un libro sobre vuestra profesión de mierda? Parafraseando a Lena Dunham, David Martín podría ser la voz de una generación, con retranca y fantasía.

Elogio del gato (Stéphanie Hochet). Una delicia felina solo apta para quienes gusten de regodearse en su amor por los ídem.

El periodista y el asesino (Janet Malcolm). Pocas frases han sido tan citadas en el oficio como la que sirve de arranque a este libro: “Cualquier periodista que no sea demasiado estúpido o demasiado vanidoso como para no darse cuenta de lo que está pasando, sabe que lo que hace es moralmente indefendible”. Una obra imprescindible, que reflexiona sobre los límites morales de una industria en horas bajas.

La vuelta al mundo en 80 días (Julio Verne). Supongo que hay que leerlo en la adolescencia, como muy tarde. Me dio la impresión de que la magia había caducado.

Memorias Líquidas (Enric González). Si existiese un Sálvame del periodismo español, probablemente se parecería mucho a esta autobiografía de Enric González. Y aún así es muy buena.

El diablo viste de Prada (Lauren Weisberger). No hace falta que lo compren. Ni que yo lean. Cuando lo cogí, simplemente necesitaba desengrasar y leer sin estar muy atenta.

Noviembre (Gustave Flaubert). Cuentan que Flaubert jamás autorizó la publicación de esta obra de juventud, ya que la consideraba un ensayo. Desconocer los vaivenes pasionales de un muchacho a finales del siglo XIX tampoco hubiera sido una gran pérdida.

Blitz (David Trueba). Amor y desamor en un formato que no dista mucho de También esto pasará. Así que suscribo aquí el comentario que hice sobre el libro de Busquets.

El secreto de Joe Gould (Joseph Mitchell). No puedo entender cómo este reportaje largo (originalmente publicado en The New Yorker) sobre Joe Gould y la historia oral de nuestro tiempo no se trata como una joya literaria contemporánea.

Martha. Música para el recuerdo (Fernando Navarro). Veranos y adolescencia en Hoyo de Manzanares. Muy Navarro.

¿Existe la felicidad? (Toño Fraguas). No es autoayuda, es reflexión. Y muy divertida. Me gustó mucho la jocosa aproximación a los pies de foto. Se lee rápido y te hace sentir un poco más inteligente de lo que eras antes de cogerlo.

Muerte en las nubes (Agatha Christie). Creo que voy a abandonar mi costumbre de leer un Christie al año. No me ha parecido ni trepidante ni entretenido ni apetecible.

Aventuras y desventuras del chico centella (Bill Bryson). No habla de nada en particular y, sin embargo, es capaz de retratar a toda una generación: la que creció en los cincuenta en Estados Unidos. Me pareció tan fantástico que ya lo he regalado dos veces en lo que va de 2016. Y eso sí que es un baremo objetivo.

Imagen: Compartment C, Car 293. Edward Hopper.

Brooklyn

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You’ll feel so homesick that you’ll want to die, and there’s nothing you can do about it apart from endure it. But you will, and it won’t kill you… and one day the sun will come out and you’ll realize that this is where your life is.

Eilis Fiorello

Control yourself

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“Trying to control other people doesn’t work, ever. The only person you can control is yourself”.

Masters of sex. Season 3, episode 9.

La imagen es de esta sesión de Irving Penn con Jean Patchett en 1949.

Maratón de cine

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La semana pasada estuve visitando a mi familia en la nave nodriza y, aprovechando el frescor y la tranquilidad de la periferia, mi madre y yo nos pusimos finas de ver películas. Cinco juntas (españolas) y dos extra en las que solo me acompañaban los gatos. Éste es mi recuento cinematográfico:

Jawbreaker (1999): Si alguna vez te has declarado fan de Clueless pero jamás has oido hablar de la poderosa transformación de Judy Greer en esta cinta, te faltan casillas noventeras por rellenar. La película es tan mala que pasa directa a la categoría de imprescindible.
Musarañas (2014): Mejor maquillaje y peluquería en los últimos Premios Goya. Solo por eso, a mi ya me interesa. La historia trata de abusos y agorafobias. Macarena Gómez borda (y cose) su papel.
Las ovejas no pierden el tren (2014): Habrá a quién no le guste, pero hay un cierto tono en la comedia romántica española que me relaja y me divierte. Un vino al año no hace daño. Ésta es, en realidad, un enredo sentimental del campo a la ciudad.
Mortdecai (2015): Da un poco de miedo que Johnny Depp haya conseguido encasillarse en papeles Timburtonianos. Pero así ha sido. Sin embargo esta vez no tiene ni pizca de gracia.
Loreak (2014): Es, por unanimidad, la película más aburrida de las que hemos visto. Quizá fue el día, la hora, el lugar… o que no acabamos de empatizar con una señora de mediana edad que lleva flores.
El amor no es lo que era (2013): Otro enredo amoroso, pero un poco más aburrido. Ambas comparten en su elenco a Alberto San Juan. ¿Casualidad o es que entra en todos los chick-flicks locales?
Magical girl (2014): Bárbara Lennie está grandiosa. Pero, ¿qué me dicen de José Sacristán? A ese señor hay que ir empezando a hacerle sus buenos homenajes. Y no parar nunca.

Siete planes para una noche lluviosa

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1. Apagar las luces, tumbarse en el sofá y escuchar el insistente ruido de la lluvia en la ventana. Las reflexiones pueden ir por dos vías opuestas: o bien se percibe como un momento purificador (agua, limpieza, corriente…) o bien funciona como líquido conductor capaz de transportarte al génesis de la humanidad, a la cueva en la que la meteorología era, sin duda, un evento de calado por una cuestión de mera supervivencia.

2. Ver uno de los episodios filtrados de la nueva temporada de Juego de tronos.

3. Preparar una infusión caliente y servirla en una taza inglesa de porcelana. Rooibos, menta, manzanilla, rosas, canela o incluso hinojo.

4. Pensar en el característico olor del campo después de la lluvia.

5. Agarrar ese libro que no has terminado y darle un buen empujón ayudada por la cadencia de las gotas cayendo sobre el tejado.

6. Pensar hacia dentro. Esto es como las casas: por muy limpias que parezcan, siempre hay una mota de polvo en algún lugar.

7. Buscar, mientras se consiguen de manera irregular los capítulos filtrados de Juego de tronos, siete maneras de pasar una fascinante noche de lluvia. No se olviden, por favor, de oler mañana el campo.

Imagen: Vía Instantshift.

Verdades como puños

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“A mí me gustan los tíos que me dan ganas de ser más lista de lo que soy”

Milena Busquets en También esto pasará.

Foto de Barbara Laage.

178 anos: Rosalía de Castro

ROSALIA

Adivínase el dulce y perfumado
calor primaveral;
los gérmenes se agitan en la tierra
con inquietud en su amoroso afán,
y cruzan por los aires, silenciosos,
átomos que se besan al pasar.

Hierve la sangre juvenil, se exalta
lleno de aliento el corazón, y audaz
el loco pensamiento sueña y cree
que el hombre es, cual los dioses, inmortal,
No importa que los sueños sean mentira,
ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar.

¡Pero qué aprisa en este mundo triste
todas las cosas van!
¡Que las domina el vértigo creyérase!
La que ayer fue capullo, es rosa ya,
y pronto agostará rosas y plantas
el calor estival.

Rosalía de Castro (1837-1885), En las orillas del Sar. 1884.

Google dedica su Doodle de hoy a la poetisa gallega. En el 178º aniversario de su nacimiento.