Próxima parada: Lanzarote

En poco más de cuatro horas estaremos (JFK y yo, se entiende) rumbo a Lanzarote. Ninguno de los dos hemos estado nunca en las islas Canarias así que vamos un poco in albis. Por lo que nos han contado enero allí es como agosto en Galicia, así que no esperamos que haya grandes días de playa y de tumbarse a la bartola, pero llevamos el bikini. Por si las moscas.

Dormiremos en un Castillo al sur de la isla. No es un castillo como los de las princesas, sino un Gran Castillo de nombre propio que compite en ostentación con los de los cuentos: tiene hasta 11 piscinas y su nombre va acompañado de cinco estrellas. Es lo que tiene viajar en la cuesta de enero. De todas formas me pregunto si ante el concepto resort (nunca he estado en uno) acabaré sintiéndome como David Foster Wallace cuando se fue de crucero.

Aunque para muchos la isla es sinónimo de César Manrique, yo hace muchos años que la relaciono con José Saramago. Y creo que si hay un plan que no me quiero perder en estos cuatro días, es visitar su Casa-Museo, que solo abre por la mañana.  Ya ven, planeo levantarme temprano (al menos un día).

Como el Castillo-resort parece que tiene wi-fi, es posible que postee mis vacaciones en directo. Eso si no me da la modorra vacacional y me quedo atascada en el buffet como si no hubiera un mañana. Por de pronto, voy a preparar las maletas. Directa al sur para revivir el verano gallego.

Portada del especial viajes de Life. 1927. Ilustración de Coles Phillips.

La belleza está en el interior

Y para demostrar que mi gato es el más bello del mundo, aquí tienen una hermosa radiografía de su pectoral y su trasero. Sublime.

En las últimas semanas Baldomero ha estado un poco pachuchillo, vomitando prácticamente a diario. Así que la semana pasada le llevamos al veterinario y le hicieron análisis, radiografías y pruebas de tiroides. Todo con tal de saber qué es lo que le causaba malestar y ponerle fin a ese bastardo motivo.

Hoy han llegado los últimos resultados. La parte positiva: no se ha comido nada raro (así que no tiene obstrucción) y tampoco tiene hipertiroidismo. La parte negativa: tiene una enfermedad renal crónica, aparentemente algo muy frecuente en el mundo felino, pero que le causa náuseas y vómitos. Está en fase 2 y, a pesar de que nunca desaparecerá, es posible que logremos frenarla. Eso sí, tendrá que tomar pastillas por los restos y su dieta pasará a ser más suave (para gatos con digestiones difíciles).

Así que, visto lo visto, díganme que mi gato no es el más guapo del mundo. Y vaya interior más divino.

Balance literario de 2011

Clavando rutinas. En 2011 lei exactamente la misma cantidad de libros que el año anterior: once. Eso sí, en esta ocasión hubo buenas recomendaciones, y otros por apetencia propia. Ha sido un año de cosecha pequeña, pero muy divertida. Ojalá 2012 pueda seguir ese mismo patron, ya que el tiempo para leer es muy limitado. Paso a relatar mi resumen… me encantaría saber el vuestro:

1. La niña que amaba las cerillas. Gaétan Soucy.

2. Maldito Karma.David Safier.

3. Opio. Maxence Fermine.

4. Brooklyn Follies. Paul Auster.

5. The curious incident of the dog in the night time. Mark Haddon.

6. Happiness. Will Ferguson.

7. Comer Animales. Jonathan Safran Foer.

8. Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer. David Foster Wallace.

9. Axfisia. Chuck Palahniuk.

10. Verano. J. M. Coetzee

11. Inteligencia intuitiva. Malcom Gladwell.

Collage de Esendemirci.

 

Hola 2012

No es que no quiera echar la vista atrás y analizar los pasos que mi vida ha dado en 2011. De hecho podría hacerlo, y con ese espíritu optimista que me caracteriza concluir que ha sido un gran año. ¿Pero qué sentido tiene? Hasta donde yo sé los errores los he ido remendando en el camino, y los éxitos los fui celebrando según surgían. Estoy realmente ansiosa por comenzar el 2012. Como buena ratoncilla maruja me encantaría tener un scoop con sus highlights. Una vez más: lo iré viendo sobre la marcha.

La única concesión que haré, sin embargo, será echar la vista atrás al balance literario. Este año ha sido muy flojito en literatura (quizá porque ha venido cargado de sorpresas en todo lo demás), pero no por ello perderé la tradición de repasar todos y cada uno de los libros que leí… Eso será, por supuesto, después de las campanadas.

Por de pronto, agarren las uvas, enciendan el televisor y den la bienvenida al nuevo año comiendo fruta. Yo lo pasaré con amigos en casa. Brindaré por ustedes y las maravillas que están por llegar. Son muchas, ya lo verán.

Foto de Big City Dreams.

Peretti llegó (de la mano de Santa)

¿Recuerdan cuando escribí aquel post con los regalos que querría esta navidad? Pues parece que Santa’s Little Helper se acordó de anotar la Bean de Elsa Peretti en la lista, porque ahora soy la flamante portadora de my very own Bean.

No ha sido el único agasajo navideño: zapatillas, camisones, libros (incluso uno electrónico), perfumes, dinero contante y sonante y demás fauna navideña también estaban presentes en mis regalos. Afortunadamente. Santa Claus este año no se portó nada mal, la verdad.

¿Notan la papada incipiente en la imagen? Otro regalo de estas fechas golosas. Estoy que no paro.

 

Desenfocar la navidad

Desenfocar parar relajarse, crear recuerdos únicos, tomar perspectiva de algunos asuntos y volver a la carga. Esta noche (que es Nochebuena y estaré en Galicia) va a ser más holgada y relajada que otros años. Por de pronto ahora vamos a buscar el coche y a hacernos la “ruta americana” por las autopistas de Castilla. Así somos, unos aventureros de las Carreteras del Estado.

Muy feliz Nochebuena, más feliz Navidad y redoble de tambores de cara a 2012.

Foto de Pure Poison 89.

Soplando velas

Y soñando con macarons. Felices 29 a mi.

Imagen de Puglypixel, un regalo/descubrimiento de cumpleaños que hice hace dos días.

El Instagram no engaña

El 10 de diciembre de 2010 publiqué mi primera foto en Instagram… Esta fue la primera persona a la que seguí y la primera persona que me siguió. Ustedes aquí le tratan de JFK.

Cuatro.

Felicidades conjuntas. Seguimos sumando y trinando.

Acabo de descubrir estos cuatro pájaros recortables para el árbol de navidad.  A lo mejor el año que viene, cuando sean ya cinco, me das la sorpresa.

En cualquier tiempo pasado se envolvía mejor

Fantástico este resumen de papeles de regalo de tiempo atrás (hay más escondidos a través de toda la red) ¿No os ha llegado una ráfaga de nostalgia?

Yo, por cierto, envolveré mis regalos de este año en renos de colores con un corazoncito en el jamón, un collar de diamantes y una bola de navidad en el cuerno.