Grecia no defraudó

Ya estoy de vuelta. Ya saben, un poco con el trauma post-vacacional (que se hará más intenso el miércoles, cuando vuelva a trabajar) de saber que me espera todo un año de hincar bien los codos y sin muchas vacaciones ni festividades.

El viaje por Grecia ha sido una de las mejores cosas de 2008. Atenas finalmente no me decepcionó para nada (más bien me encantó, me fascinó, me hizo querer sacar lo mejor de mí misma…) y descubrí que subir a la Acrópolis y ver los restos del Partenón (y el Erecteion, con sus cariátides) es una cosa que hay que hacer al menos una vez en la vida. Es absolutamente flipante esa sensación de estar sola ante el infinito aunque haya otros 500 turistas a tu lado.

Ya saben ustedes que somos unos viajeros que disfrutan de experimentar la gastronomía local… y así dimos buena cuenta de gyros, souvlakis, saganakis, todo tipo de keftedes, kalamarakia, etc. Un festival gastronómico digno de cualquier rey de la comida… ¡barato y riquísimo!, ¿Quién da más?

La isla de Skopelos, por su parte, es un remanso de paz, una isla absolutamente verde y acantilada en medio del océano. El pulmón del Egeo. Fue una maravilla descansar 5 días allí, coger un coche y recorrer sus monasterios en montañas totalmente inaccesibles y sus playas también bastante inaccesibles.

Por suerte no es una de esas islas masificadas de turistas y pudimos disfrutar de la tranquilidad y hospitalidad de sus gentes sin el agobio constante que habíamos vivido en Atenas. En Skopelos el tiempo se ralentizó de una manera maravillosa, lo que nos permitió disfrutar de cada minuto de sus aguas turquesas y bucear sin descanso en busca de nuevos peces y transparentes fondos marinos.

Por cierto que la película Mamma Mia está rodada en Skopelos, así que si veis esas calas azul turquesa a las que parece que no se puede llegar nada más que en bote, acordaros de mí y de lo mal que lo pasé para poder llegar en coche a algunas de ellas (pero también de lo mucho que me compensó).

En fin, qué más os puedo contar (seguramente mil curiosas anécdotas, unas divertidas y otras sofocantes…): que he venido maravillada de ese país (que se me antojó muy parecido a Portugal por su elegante decadencia), que he mejorado increíblemente mi griego e incluso me hacía entender en tiendas, restaurantes y taxis en el idioma local (para regocijo de los griegos, que no deben ver a mucha gente que estudie su bella lengua), que he disfrutado de unas vacaciones culturales+playeras maravillosas, ¡que todo el mundo tiene que ir al menos una vez en la vida!

Y que vivan las cariátides…


Imagen: Vista de Skopelos desde el hotel, tras una lluvia torrencial. Sin retoques (no es en sepia, vamos).

Vacaciones, parte 2

Ayer por la noche llegué a Madrid. Estos 5 días en Galicia han sido un estupendo y necesario descanso, pero lo primero que hice al llegar fue poner una lavadora: mañana comienza la segunda etapa de las vacaciones, la etapa más planeada: Grecia.

En 9 días zascandilearemos nuestros cuerpos por Atenas y Skópelos (la más interesante isla de las Espóradas, en el Egeo), acercándonos a los orígenes de la cultura europea actual pero al mismo tiempo a la tranquilidad milenaria de una isla no tan visitada como Santorini o Mikonos.

No pienso hacer más planes de lo que será el viaje… dejaré que el país heleno me sorprenda, que su historia me deslumbre y que la antigüedad que sus restos (lo que queda de los expolios extranjeros) me seduzcan…

Dicen que Atenas decepciona… lo vamos a comprobar (y si no, siempre nos quedará Skopelos).

Ilustración de Relentlesstoil.

Vacaciones, parte 1

Mañana empiezan “oficialmente” mis vacaciones (aunque llevo sin trabajar desde el jueves pasado), ya que tomo un avioncillo hacia casa: miña terra galega.

Serán cinco días los que pase rodeada de familia, buena comida, playas históricas y truchas de río. ¿Quién puede pedir más?

Baldomero pasará unos días de rodríguez, pero a él eso le gusta, ya que puede destrozar la casa a su antojo y dormir encima de la mesa del salón, entre otras gamberradas (esta es mi coraza para no decir que me da una peniña que me muero al dejarlo solo).

El lunes por la noche aterrizaremos de nuevo en Madrid. El martes tengo una agenda apretadita. El miércoles llegará la segunda parte de las vacaciones…

In the meanwhile… disfrutaré del absoluto silencio de Rúa, un estupendo pueblo desconocido (no aparece ni en Google Maps, ni en los GPS…).

Ilustración de Seasprayblue

De los 1001 libros que hay que leer antes de morir

A pesar de que conozco el famoso libro de Peter Boxall, traducido (y ampliado con más obras hispanas) por Jose-Carlos Mainer, y avalado por numerosos críticos (cuya opinión de experto no deja de ser personal), no fue hasta la pasada semana que me interesó saber qué libros había dentro y cómo de pobre era mi cultura literaria.

Del listado original me he leído tan sólo 32 de las novelas, aunque mi intención era leer unas cuantas más, ya que tengo los libros en espera (los voy retrasando por unas cosas y otras). Del listado de Mainer he leido un total de 46… una cantidad ínfima (recuerden, 1.001). Paso a relatar:

Cantar del Mio cid (Anónimo).

La Celestina (Fernando de Rojas).

Lazarillo de Tormes (Anónimo).

Las penas del joven Werther (Goethe).

Sentido y sensibilidad (Jane Austen).

Orgullo y prejuicio (Jane Austen).

Mansfield Park (Jane Austen).

Emma (Jane Austen).

Cumbres Borrascosas (Emily Brontë).

Madame Bovary (Gustave Flaubert).

Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll).

El retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde).

Drácula (Bram Stoker).

Misericordia (Benito Pérez Galdós).

Platero y yo (JRJ).

Siddharta (Herman Hesse).

El asesinato de Rogelio Ackroyd (Agatha Christie).

El amante de Lady Chatterley (D.H. Lawrence).

Un mundo feliz (Aldous Huxley).

El principito (Antoine de Saint Exupéry).

Rebelión en la granja (George Orwell).

Nada (Carmen Laforet).

Ejercicios de estilo (Raymond Queneau).

La espuma de los días (Boris Vian).

El túnel (Ernesto Sábato).

El viejo y el mar (Ernest Hemingway).

Mil Grullas (Yasunari Kawabata).

Requiem por un campesino español (Ramón J. Sénder).

Los Bravos (Jesús Fernández Santos).

Lolita (Vladimir Nabokov).

Desayuno en Tiffany’s (Truman Capote).

El maestro y Margarita (Mihail Bulgakov).

Cien Años de Soledad (Gabriel García Márquez).

Entrevista con el vampiro (Anne Rice).

La insoportable levedad del ser (Milan Kundera).

El perfume (Patrick Süskind).

El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez).

La trilogía de Nueva York (Paul Auster).

Kitchen (Banana Yoshimoto).

Como agua para chocolate (Laura Esquivel).

Un millón de vacas (Manuel Rivas).

Seda (Alessandro Baricco).

El dios de las pequeñas cosas (Arundhati Roy).

Estupor y temblores (Amelie Nothomb).

La ignorancia (Milan Kundera).

Kafka en la orilla (Haruki Murasaki).

Son un total de 46 novelas, y a mi se me antojan pocas. Me da por pensar que pierdo mi tiempo en cosas absurdas y banales… tengo que volver con más fuerza a la literatura.

Ilustración de Kavel.

Martirio y Lila Downs juntas en el Conde Duque

Benditos los Veranos de la Villa, que me permitieron anoche presenciar el concierto doble protagonizado por dos mujerones de la canción hispana, de la fusión y reinvención del folclore (español, mexicano y latino): Martirio y Lila Downs.

A pesar de que mi decisión de ir tuvo más que ver con el desgarre profundo de la voz de Lila en canciones como La cumbia del Mole, la presencia de Martirio no sólo no me molestó, sino que me permitió escuchar interesantes modernizaciones de coplas y canción hispanoamericana adaptada.

Además, Martirio incluía a un grupo flamenco en su espectáculo (Son de la Frontera) y Lila se trajo a los mejores músicos latinos de cada instrumento, formando un conglomerado de estilos y nacionalidades que resultó ser la pasta que amasa la vida misma.

Mucho desgarre, mucho sentimiento, mucha mujer… todo fue sencillamente perfecto. Ayer supe que hasta la copla (quien dice copla dice tango, bolero o bulerías) puede ser tan alternativa como cualquier otra música, y que la tradición mexicana (de Veracruz a Chihuahua, de la preparación del mole a Tacha la Teibolera…) tiene un mundo de posibilidades musicales por descubrir. Ayer me fui con un gran sabor de boca…

Variación del espíritu Von Bismarck

Ya se siente la llegada de las vacaciones. Ya las calles comienzan a oler a sudor (¡puaj!) y cremas para el sol. Ya la gente comienza a abarrotar las piscinas y dejar vacías las reservas de sangría y cañitas (petando todas las terrazas existentes en la ciudad).

Mi último día laboral hasta el 20 de agosto es este jueves, y lo estoy esperando como agua de mayo. Tengo ganas de perrear hasta media mañana, de hacer cosas útiles (como ir a las rebajas, a la peluquería…), de preparar mi re-entré al mundo estudiantil, de irme a Galicia, de irme a Grecia… ¡de hacer todo lo que no puedo hacer el resto del año!

Y luego, a la vuelta, será momento de reflexión y, ciertamente, de un cambio de inflexión en mi vida (laboral, seguramente). Cruzaré los dedos, pero no lo haré antes del 20 de agosto. De hecho no os pienso hacer más avanzadilla de los cambios que esta breve entrada.

Hasta entonces queda prohibido pensar en asuntos de estado. Se abre la veda para las culebras de verano, para las noticias absurdas sobre delfines que aparecen en playas o niñas que encuentran relojes en la arena… ¡No admito conversaciones relevantes en vacaciones! El espíritu Gunilla Von Bismarck (Fanmakimaki dixit) se instalará en esta servidora durante casi un mes, pero lo personalizaré un poco. I’ll pretend being a pin-up.

Ilustración de Handiedan.

El velo desvelado

Recientemente, en las conferencias de Mundos de Mujeres que tuvieron lugar en la UCM a principios de este mes de julio, tuvimos la oportunidad de escuchar la voz de la egipcia Nawal El Saadawi, una feminista convencida, que trató de transmitir su opinión de esta sociedad, más compleja de lo que parece (sobre todo para las mujeres).

Yo NO estuve allí, pero cogí parte de su intervención en un zapping y me resultó curiosamente intrigante, ya que su tesis es que la mujer actual (de cualquier religión) sigue cubierta por un velo, que no siempre se manifiesta en una tela que le cubre la cara, sino en el maquillaje y la cirugía estética, a lo que llamó «el velo posmoderno».

Y es cierto, a pesar de que la activista aseguró, en un amago de teoría conspiratoria sobre el neoliberalismo, que el problema del velo no es más que una cortina de humo para evitar tratar temas importantes que se evitan en este sistema, que “es injusto, está basado en la guerra, en el machismo. Tiene que haber un pensamiento valiente, insurgente, intelectual. El Estado no puede tener religión porque la tierra no la tiene. Tenemos que hacer una Constitución de la Justicia. Esto es lo que hay que discutir, y no hablar del velo porque la cuestión principal se pierde“.

Me pareció ésta una voz potente, fuerte, que se centra en lo que realmente quiere conseguir y logra hacer funcionar nuestros cerebros en la búsqueda de nuestra propia verdad, nuestra propia lucha, nuestro propio pensamiento valiente.

Ilustración de Visual Think Map.

Sex and the city: get carried away…

Ayer estuve en el cine (V.O.S, por favor) viendo la continuación en 35 mm de la serie de la HBO Sex and the City. La mayor conclusión a la que pude llegar es que las FANS con mayúsculas no se sentirán decepcionadas, ya que la película no es ni más ni menos que un capítulo de más de dos horas (o el resumen de una temporada cortita), a pesar de que esto sea un contra para Federico Casado Reina, crítico de LaFilaCero.

Millones de prendas de ropa pasan por delante de las más fashionistas y amantes del outfit imposible como una sinfonía de la haute couture internacional: Lanvin, Carolina Herrera, Louis Vuitton, Oscar de la Renta, Christian Lacroix, Vivienne Westwood, Manolo Blahnik o Christian Louboutin desfilan por los delgados cuerpos y callosos pies de las cuatro neoyorquinas de corazón que protagonizan la cinta.

Uno de los momentos con más guiño hacia los conocedores de la moda es cuando el propio André León Talley (un hombre con tanto o más peso en la Vogue americana que la propia Wintour) está presente en el photoshoot que le hacen a Carrie con millones de vestidos de novia imposibles para la Vogue.

Por lo demás, poco fallo puede tener una película que ni siquiera tiene que arriesgar en desarrollar unos personajes que han tenido 6 temporadas completas para ir desarrollándose y conformando sus propias fuerzas y debilidades. Quien fue a ver la película sabía perfectamente a lo que iba, obviamente en busca de la continuación de una serie que supo a poco (y no supo ser plagiada).

Yo aseguro que salí encantadísima (a pesar de mi poca afición por determinadas marcas y vestuarios que salieron)… I got carried away.

De vuelta a los estudios…

Pues sí, chicos, he decidido volver a tomar en serio mi formación, tras un par de años de laguna en esas cuestiones (laguna que he dedicado a avanzar profesionalmente, poco pero seguro).

Ya lo intenté el año pasado, pero llegué tarde para suscribirme al master que quería (el mismo en el que este año tengo plaza), y pasé todo un año tratando de cambiar de aires y enfocar mi presente/futuro profesional. Este próximo curso, 2008/09 me verán ustedes todas las tardes en el Istituto Europeo di Design, en las clases del Máster de Comunicación y Moda. Yeahhh!

No se crean que es una decisión fácil: es un cambio de aires total, es una vuelta a los estudios después de haber dejado aparcadas las libretas y los bolígrafos… en definitiva, es una opción arriesgada (pero muy meditada) en busca de un futuro mejor.

Ya saben los que me conocen que mi gran dilema desde hace siglos es Literatura vs. Moda, pero la verdad es que no encontré ninguna opción interesante para estudiar algo en plan literatura, así que me ahorré el tener que decidir, la carencia de ofertas decidió por mí.

Estoy emocionada y a la vez temblorosa de miedo. ¿Y si no es lo que espero? ¿Y si no sirvo para eso? ¿Y si no se me abren nuevas puertas?

Desde luego, la única manera de saberlo es arriesgándose. El que no apuesta no gana, y os juro que esta vez yo llevo todas mis cartas para apostar…

Ilustración de Marti767.

Marujas ilustradas

No entiendo qué tiene de aberrante el hecho de que te guste el mundo del corazón. Es más, no entiendo que cuando digo que escribo a diario en Blogcorazon y me lo paso fenomenal, la gente me mire con cara de «pobre, es tonta, sólo sabe de farándula». ¿Tanto daño ha hecho la televisión a este país?

Pues sí, me encanta la farándula: me encanta saber qué trajes lleva quién, cuales son las últimas declaraciones de la fascinante Dita o cómo se llama el nuevo bebé de la Kidman. Y lo sé todo, y no veo la tele, y hago muchísimas otras cosas durante el día que nada tienen que ver con el showbiz.

Me molesta que la gente se sorprenda al saber que tengo, además de mi vena Gossip Girl, un trasfondo literario un tanto exigente (cuando no doy un giro hacia la chick lit), que no le meto mano a un libro de Dan Brown ni de Paulo Coelho ni en broma, que disfruté al máximo novelas como Madame Bovary o El maestro y Margarita.

¿Es que una persona a la que le guste la farándula no le puede gustar la literatura? Me río yo de esas generalizaciones. Para muestra mi botón.

Ilustración de Karen Ilagan.