Las Minnies del mundo

El otro día mientras esperaba en la consulta del médico (leve faringitis) me encontré con Minnie. Sí, con Minnie la de Disney. Al principio no la reconocí. Iba vestida con un chándal viejo con pelotillas y no tenía sus características orejas de ratita.
Fue al comenzar a hablar cuando ella me confesó que era Minnie, que hacía unos meses que había llegado a España por reagrupación familiar (desde Ecuador) y que no podía trabajar con contrato laboral durante un tiempo estipulado.
Lo había intentado ya todo para sobrevivir: asistenta, cuidado de ancianos, cuidado de niños, etc. y nadie le había dado una solución factible, por lo que esta Minnie licenciada en Márketing había acabado haciendo animaciones en pleno agosto en el parque del Retiro para poder dar de comer a su niño de cuatro años.
Me contaba, además, que lo que más le gustaba de su trabajo era abrazar a los niños, ya que había perdido uno propio cuando éste era bebé. Lo contaba casi con lágrimas en los ojos, pero con la esperanza de una madre que sigue luchando por lo que todavía tiene. No había rencor en sus palabras; era, curiosamente, esperanza en el futuro.
Entonces me paré a reflexionar sobre lo complejo de cada situación, sobre el asunto de la emigración/inmigración, sobre lo poco visibles que son estos casos a ojos de los españoles (y lo poco visibles que, seguramente, fueron los casos de españoles exiliados en la posguerra) y sobre los intereses políticos que influyen en el status quo.
Mis conclusiones me las guardo, pero me apetecía compartir este caso, por si queríais añadir algo.
Ilustración de Flo-RAVE.


6 comentarios so far
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Tienes razón, una situación que se mantienen al margen porque pueden resultar molestas. Como dices, este tema da para hablar largo y tendido, seguro que podemos hacerlo un día de estos ;-)
Besis
By masmi on 10.27.09 11:07 pm
:-S Mira… yo honestamente creo que hay tantos puntos en cuanto a estos temas que es difícil llegar a una conclusión… digo sobre la ley, cómo funciona, qué consecuencias tiene. Lo que sí creo es que en este país se engaña a quien llega, intencionadamente o no. Se hace creer que, por ejemplo, esto de la reagrupación familiar es tan sencillo como llegar. Nadie te explica lo engorrosos y lentos que son los procesos y acaba la gente con mayor necesidad -a veces- que la que la hizo salir de su país.
Eso por un lado.
Y por otro… no me extiendo más…
besos
By BlackBetty on 10.28.09 8:04 am
Ay Paloma. Te podría decir tantas cosas… ;-)
By Miriam on 10.28.09 3:01 pm
Yo tambien podria decir tantas cosas… pero me quedo con la espinita clavada leyendo esta historia.. sea cual sea la situacion, es penosa.
By Alex on 10.28.09 9:18 pm
Que mal me siento…cuando voy al retiro y veo una minnie o un Winnie le poo, le digo a Minimaki que ni se le ocurra acercarse, que seguro que hay un matao dentro o un pederasta hambriento. Este post me ha hecho pensar. Mucho.
By Fanmakimaki ファンマキマキ on 10.29.09 7:28 pm
No lo pude evitar, me reí al leer el comentario de Fanmakimaki, ¡hay que ser malpensado! :P
Pues eso, que detrás de los disfraces y las máscaras (estereotipos y prejuicios incluidos) hay todo tipo de historias, desde las Minnies luchadoras hasta los pederastas hambrientos…
Y que la vida (¿o mejor dicho, la sociedad?) es muy compleja.
By Murasaki on 10.29.09 9:51 pm
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