Hay un país en el mundo

4377460224_7c0a5245ac_b

Lo peor de estar sólo nueve días en Santo Domingo es no haber tenido tiempo de visitar un motel (tengo una curiosidad extrema por saber de qué van esos locales de placer rápido con ambientes internacionales), no haber comido sushi de platanito en Yokomo Sushi, no haber desayunado en Marocha (omaigá!) ni haber visitado el Alcázar de Colón.

Lo mejor de estar nueve días en Santo Domingo es haber podido asistir a la boda de Erwin, hacer un road-trip familiar a Terrenas, ver cómo los amigos se aparecen e insisten en contactarnos aunque nosotros fueramos un desastre al teléfono móvil, desayunar mangú a diario (man, this is good!) y coquetear con la idea de querer mudarme al lluvioso trópico.

Y sin duda, el hecho de que volveré a vivir situaciones similares es lo que se lleva la palma. ¡Tengo una familia, y un país que me maravilla (y me asusta a partes iguales) a 14.000 km de mi casa! Muchas gracias a todos los que han hecho que esos 9 días hayan sido FANTASTICULARES.

Dominicana es único. Ya lo anticipaba Pedro Mir… Hay un país en el mundo, colocado en el mismo trayecto del sol. No dejen de leer el poema entero.

4 comentarios so far
Leave a comment

Hum, que gustico de viaje. Solo espero que Baldomero no se haya hecho pis en tu Mcqeeeeeeeennnnnnn como castigo veraniego :P

Te han quedado cosas por hacer, pero allí tienes a tu otro país esperándote para otra ocasión.

Jooooooooo… también falto nuestro encuentro!! jajajaja

Coquetear con la idea de vivir allí?? Eso si que me ha sorprendido. Esa isla definitivamente tiene algo.

Un abrazo!!

:-)
Sushi de platanito? WTF?
Mudarte? Tú crees? Mira que el caribe es tramposo…



Dejar un comentario
Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará, HTML permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

(requerido)

(requerido)