Yo también vi a los Reyes

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Ahora que vienen los Reyes Magos de Oriente, me vienen a la mente los momentos en que yo era felicísima de la vida yendo a ver la cabalgata los 5 de eneros.

Recuerdo especialmente el único año que fui a ver a los Reyes en Madrid. Me pareció una locura: todo lleno de gente, caramelos cayendo al suelo como pedradas, pocos amigos con los que compartir esos momentos especiales en que quienes te iban a dejar regalos en la noche pasaban por delante en sus carrozas (patrocinadas por enésimas marcas interesadas).

También recuerdo otro año en Burela, a donde fui con Espe (mi muy mejor amiga desde que el mundo es mundo). En esa ocasión llegamos hasta a sentarnos en sus rodillas y recibir, de mano de Sus Majestades, unos caramelos. Ella recibió cuatro y yo tres. Era lógicamente mágico: en su casa eran cuatro personas y en la mía éramos tres (aunque, contando a mis abuelos, éramos cinco, ups). Estábamos totalmente asombradas por la sabiduría de los Reyes.

Además una noche de Reyes, cuando se suponía que tenía que estar dormida, me levanté de la cama y me pareció ver a uno en el cuarto de baño. Una lástima que ya no me haga ilusión y que haya dejado atrás mi época Peter Pan. Ellos lo saben y por eso ya no vienen. Pero haberlos haylos.

Fotografía de MotyPest.

Retales de Salamanca (y un hervor abulense)

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- Deberíamos haber sabido que era un viaje de anécdotas, ya que antes de llegar a Salamanca nos pararon en la carretera unos Guardias Civiles a los que Andreaki preguntó si estaban haciendo un control de rutina y al no recibir respuesta satisfactoria por parte de los mismos acabó diciendo “disculpe, es que no conozco bien las costumbres de este país”, como si eso fuera lo que más la podía ayudar en el momento.

- El Hotel Rector (el hotel boutique del que os hablé en el post anterior) resultó ser todo lo maravilloso que prometía. No sólo me encantó que el hall, con cómodos sofás, estaba lleno de coffee books interesantísimo y ejemplares de la edición norteamericana de Harper’s Bazaar, sino que las cortinas de las habitaciones eran de una tela diseñada por Mariano Fortuny. Ahí queda eso.

- La Casa Lis, el museo del Art Nouveau y el Art Déco, es uno de los principales lugares que yo recomendaría a la hora de visitar Salamanca (basándome, eso sí, en mi breve experiencia de un día). El edificio es ya de por sí impresionante, pero la amplísima colección de objetos art déco (de personajes con tanto peso como Lalique o Preiss) le da un espectacular valor añadido. Yo salí de allí casi con la boca abierta.

- Durante el paseo de rigor por la tienda del museo vi a Toño enseñándole a una desconocida una fotografía con unos pechos. Él pensaba que estaba hablando con su novia. Se quedó a cuadros de vichy.

- Es posible llorar de miedo en la Salamanca de Salamanca. JFK me metió un susto increíble en una zona oscura del que tardé algunos minutos en recuperarme. Lágrimas por cortesía de la casa.

- Unamuno estuvo siempre presente en mi memoria gracias a su poesía “Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla”. Lástima que cuando pude recitar el texto se borró de mi mente.

- Encontré la rana de la universidad (con ayuda, menos mal que ya acabé mi carrera), también vi el astronauta y el monstruito con un helado. El astronauta fascinó a JFK, qué pop es.

- Mi abuelo tiene el dicho de que no existe el frío, que lo que existe es el hambre. Esto sólo es porque él no ha estado en Salamanca. Comimos muchísimo (había que disfrutar de la gastronomía local y, sobre todo, de la caida de precios y buen sabor de los jamones de Guijuelouu, que no nos quitaron a Gary Dourdan de la cabeza) y pasamos un frío del demonio. Ni conejo francés, ni guantes de cuero, ni bufanda y gorro consiguieron librarme de un catarro incipiente.

- El chuletón de Ávila se merece la fama que le precede. Me pregunto si el cochinillo también la avalará… lo dejaremos para próximas y golosas visitas, que no caminamos mucho por la ciudad debido a que…

- ¿En todas las ciudades de Castilla estaba haciendo frío este fin de semana? Madre mía.

PS: Definitivamente, hay gente con la que es divertido viajar. ¡Qué bien me lo pasé! :)

Ilustración de Modus Lotus

Cómo ser idiota y no morir en el intento

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El título del post no es mío, es de un curso que se impartirá en Pombo Escuela los próximos 18, 19 y 20 de diciembre, y que se centrará precisamente en convertirnos en idiotas supervivientes (no en esos idiotas perdedores que hay por el mundo), a través de la búsqueda de nuestra propia voz.

La profesora, que debería haberme conseguido una beca para hacer el curso (todavía ando pobre y no tengo euritos de sobra para pagármelo), es Ana Esmith (en círculos españoles es Ana Gallego, pero encontró dificultades para que la gente recordara su apellido en el lluvioso Londres, donde se ha instalado permanentemente), una divertidísima actriz y más divertida persona que, a buen seguro, rentabilizará vuestra inversión y os convertirá en unos verdaderos artistas de la idiotez.

Queda dicho, se abre el cupo para que, quien quiera, me patrocine el curso de “Cómo ser idiota y no morir en el intento“.

Yo iría encantadísima de la vida :)

Zelestina princesita

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Hace tiempo que tenía pensado este post. Y es que no es de justicia desperdiciar una foto tan divertida como esta que me hizo Lara Hernández en una sesión (creo que a finales de 2008, no soy capaz de precisar) que recuerdo como la de “la primera vez que me colocaron pestañas postizas”.

La idea era captar a una muñeca saliendo de un huevo chino… y, la verdad, estoy plenamente convencida de que se consiguió el efecto. ¡Fui Barbie (photoshopeada en la cadera y los bracitos de nena bien alimentada que tengo) por un día! Ya sólo me faltan los Louboutins rosas y seré una Barbie a tiempo completo.

Os puedo contar, además, que Lara es una persona divertídisima, y que tiene su estudio de fotografía en Madrid (C/ Santísima Trinidad, 11), por si os animáis a dejaros inmortalizar por ella. Estoy segura de que marcará un antes y un después en vuestras vidas :)

Una sesión fotográfica divertida al año no hace daño… :)

El “oink” más sibarita

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He tardado casi una semana en hacer la crónica de mi paso por el Cochinete de Cucharete (Restaurantes en Madrid)… pero es que no he tenido tiempo para nada esta semana (esta excusa se me está quedando vieja, la verdad, pero no tengo otra más veraz).

El evento tuvo lugar en El Pedrusco de Aldealcorvo, un lugar en pleno centro madrileño (metro Iglesia) que revive la mejor tradición cocinera castellana y se especializa, sobre todo, en cochinillo y cordero, ya que la familia propietaria es de origen segoviano. Vamos, puro lujo sibarita.

Además, como en todos los eventos de Cucharete (y lo digo porque ya he ido a un par), la cena de cochinete estuvo regada por un estupendo Vega Privanza Crianza 2005 Vendimia Seleccionada, que se mantenía a 16º en la cava del restaurante antes de ser servido. Seguimos con el lujo sibarita.

Y por qué no, para rematar, mencionar las divertidísimas personas con las que compartí la Mesa Cochina: Ramón Redondo (always in my heart), Dulce, David Alayón, Esther Pipi, MariTriniGiner y Boris. El lujo sibarita ya se queda corto para esto.

La velada transcurrió entre pitos, flautas, jamoncito del rico (del que te deja buen sabor), salmorejo, visitas al horno, cacahuetes (un verdadero clásico de los eventos Cuharetiles) cotilleos 2.0… y un montón de sensaciones imposibles de explicar en este o ningún otro post. Vivir para ver. Cada día me sorprendo más con lo bien que nos cuidan los Cucharetes y con la buena selección de gente que hacen en cada evento. Chapeau.

Imagen de Marcos (Cucharete). ¡Miles de gracias!

¡Asisto al cochinete!

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Ramoncito Redondo (a.k.a. Geek in love) ha hecho estas estupendas ilustraciones para que los asistentes al Cochinete lo gritemos a los cuatro vientos.

Confieso que tentada estuve de no añadirme a mí misma en ellas, después de ver cómo me trata en sus cómics (como la malabarista de las copas de vino, vamos)… pero al final me dije que, total, de algo hay que reirse :)

¡El martes estaré dándolo todo con los Cucharetes en el Cochinete!

Semana larga…

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No es que no haya querido añadir ningún párrafo a este querido diario personal, es que no no he tenido ni el mínimo minuto para hacerlo. Mis querid@s marujon@s, traigo justificantes que lo corroboran:

Lunes: Caminar Madrid con la intención de hacer prospección de mercado no es moco de pavo, pero tampoco lo es el hecho de que rematé el día con mi tercera clase de francés. ¡Cuantos sonidos raros y maravillosos!

Martes: Día totalmente off porque fumigaron en el edificio y no sabía a qué hora venían a fumigar dentro de mi casa. Aprovechando el tiempo para retirar cosas de la cocina y del baño, en aras de la higiene personal tras la fumigación. Baldomero sobrevivió perfectamente, simplemente se le cambió la arena del baño al pasillo, pero él no tiene vergüenza y ni acusó la diferencia.

Miércoles: Más prospección de mercado y más paseos por Madrid. Más francés (qué placer es aprender…) y, posteriormente, tuve la ocasión de degustar kobe meat en el East 47, aprovechando la Restaurant Week (hace semanas que reservé para probar la carne de kobe). La verdad es que todo lo que comí estaba muy rico, pero me fui con la impresión de que eso no era lo que la gente me había dicho que era kobe… tendré que probar en otra ocasión a comer kobe de verdad y no ponerme en plan ratilla con ofertas.

Jueves: Ristra de llamadas telefónicas por la mañana, comida apurada en casa a mediodía y reunión en la tarde… la semana que viene avanzaré sobre esto, que no quiero gafar nada ;), pero todo parece cambiar.

Viernes: Algo de trabajo, aprendiendo a vender moda hasta las 16.30. A partir de las 18h me puse a organizar una cena de cumpleaños que daba en mi casa para un amigo, amante de los Zaburquerales. Menú especial: pavo con yuca encebollada. Mucho vino, tarta de cumpleaños, licor café, regalitos… ¡y muchos amigos en casa!

¿Véis como no os engaño? No he podido parar, y hoy estaba tan cansada que me he pasado la tarde dormitando (con Baldomero, un verdadero maestro en ese arte) en el sofá… qué ricos son los sábados de descanso. Mañana vuelvo a la carga…

PS: No quiero acabar el post sin felicitar de todo corazón a Nür por las buenas nuevas que ha recibido de Etiopía, ojalá que haga muy prontito ese viaje para traerse a Xavi Beruk con ellos.

Fotografía de Br3w0k

La radiofórmula local

A través de un bucólico post de Demonée, en el que recuerda aquellos programas radiofónicos locales en los que se dedican y pinchan canciones, me acordé de que cuando yo era pequeña también había algo así en mi pueblo.

La verdad es que mi infancia fue un tanto curiosa, creo que soy de las pocas personas nacidas en los ochenta que tuvo el primer teléfono en casa pasado los 10 años (que fue cuando los instalaron en toda la aldea, vamos), por lo que escuchar emisoras nacionales era prácticamente una utopía. Me perdí los 40 principales en los años en los que más lo necesitaba, pero ahora ya pasó y sobreviví bien.

Eso sí, había una radio local que tenía su programita de radiofórmula con un teléfono fijo al que llamar y dedicar canciones. Por causas del destino (nunca entenderé como determinadas cosas se ponen de moda en toda la región al mismo tiempo) todo el mundo escuchaba ese programa de radio que, por otra parte, no era nada especial.

Recuerdo que mi mejor amiga se pasaba la vida llamando para pedir “Stand by me“, que no la tenían en la emisora pero sí que la tenía la locutora en su casa. La locutora siempre prometía traerla, pero nunca se acordaba y, así, mi mejor amiga pasaba la vida en una eterna cinta de Moebius pidiendo la canción.

Yo recuerdo que también llamé un par de veces, para pedir canciones y felicitar cumpleaños por esa vía… siempre pedía cosas de Bon Jovi o de Aerosmith. Eran mis referencias, creo que porque fueron de los primeros discos que cayeron en mis manos… porque no es que me maten de gusto a día de hoy.

Y, vosotros ¿también vivísteis una época de dedicar canciones?

Fotografia de JesiDangerously

Construcción, destrucción

Hay gente que, sin darse cuenta, desprende energía positiva. Como una ola empática de buen rollo del que uno no querría desprenderse nunca.

Siempre parecen saber qué decir y cómo hacerlo para que uno se sienta bien. Y no suena nada forzado… parece que han logrado el zen interior y simplemente son generosos y lo comparten.

Por el otro lado están las personas destructivas, con las que te juntas una vez y parece que ya tienes mal fario toda la semana. Son esas persona que le sacan la punta negativa a todo y siempre hay algo que, en cualquier situación, es malo para ellos.

En los últimos días he estado con esos dos tipos de persona y, la verdad, es el buenrollismo lo que me ha inundado, la tranquilidad, la felicidad del futuro (vs. la “mierda de trabajo que hay” o “el paro que crece día a día”), el tratar de buscar soluciones constructivas a todo…

Y no es que no soporte a las personas destructivas y negativas, simplemente creo que es preciso evitarlas (al menos en tiempos de crisis, que están campando a sus anchas por toda la geografía nacional sintiéndose los amos del cotarro). ¿Algún repelente?

Ilustración de Pokadots

Chuletón+Avenencia=cantos regionales

Hace poco conté que iba a ir al primer Chuletón&Blogs de la historia, organizado por los estupendo chicos de Cucharete (mucho más que una web de referencia sobre restaurantes en Madrid) y celebrado en la Taberna 1929.

Pues bien, el evento finalmente transcurrió. El resultado es más que satisfactorio. De hecho fue tan satisfactorio que cualquier narración de los hechos desmerecerá por completo la magia que viví.

Llegué allí bastante puntual y un poco nerviosa porque no conocía más que a un par de personas. Ya sabéis que poco me cuesta entablar conversación, así que pronto conocí a Sara y a Mirichán, dos de las tres otras chicas que asistían. Un encanto.

Pero, cual no sería mi sorpresa cuando de pronto descubrí que los asientos estaban asignados. Me tuve que despedir de las chicas y correr a mi mesa, en la que me esperaba un bonito cartel personalizado (todo un detallazo por parte de los Cucharetes, que personalizaron treinta carteles como treinta soles) en el que decía: “entre la novela y el teatro… ¡un buen chuletón!“, haciendo referencia tanto al evento como a mi blog.

En mi mesa estuve con Óscar (el grandioso diseñador del cartel), Mari Trini (una incipiente e ilusionada periodista) y David (al que le encanta la música y comer por la patilla). Lo pasamos increíble, charlando sobre todo un poco y bebiendo más vino que chuletón.

Luego aparecieron los chicos de Lacomuna.tv, con los que siempre da gusto encontrarse porque son como ositos amorosos de la vida real. ¡Qué buena gente!

Después de eso, el chuletón&blogs bien podía haber sido una espectacular boda de pueblo: el Avenencia fue haciendo de nosotros personas más extrovertidas hasta que decidimos darlo todo y ponernos a cantar clásicos de ayer y de hoy, de allá y de acá. Rianxeira incluida.

Feli y Quico, los dueños de la Taberna 1929 (la cual recomiendo vivamente con tres hurras: ¡Hurra, hurra, hurra!), se portaron estupendamente con nosotros y hasta sacaron su vena más musical. Con ellos estuvimos los “Oceanic six“, los últimos supervivientes del chuletón, hasta bien entrada la madrugada.

¿Véis? Ya sabía yo que contarlo por escrito no tiene tanta gracia… lo suyo es ir y vivirlo, porque son experiencias únicas que, encima, están hechas con mucho mimo y amor, lo que les da un toque especial. Así que la próxima vez que organicen algo los Cucharetes… ¡no dudéis en apuntaros!

Finalmente, después de toda la parrafada, no puedo acabar si agradecer a los chicos de Cucharete tanto esfuerzo e ilusión (y esa crónica tan extensa y divertida), a la gente de Avenencia por ese vino de dioses, a la Taberna 1929 (sus croquetas eran espectaculares, y el chuletón ni os digo), a todos los asistentes con los que estuve (¡grandes momentos que pasé con ellos!) y a Ramón Redondo, por dibujarme tan delgadita en la dedicatoria del cómic que repartió.

¡Muchas Gracias a todos! Seguiré preparando más hits de ayer y de hoy para la próxima reunión. ¿Alguien se lleva un karaoke?

Fotografía: De izquierda a derecha: Cartel de mi asiento asignado, cómic de Geek In Love para el evento (con ilustración personalizada) y botellón de Avenencia con el que nos obsequiaron al final.