That’s supposed to be me

Capturada por la lente de Toño Fraguas. Qué buen fotógrafo. Qué bonitas sus Rayban. Y, claro, qué mono mi rouge de labios (este, pos si os gusta). ¡Gracias, Toño! :)

Capturada por la lente de Toño Fraguas. Qué buen fotógrafo. Qué bonitas sus Rayban. Y, claro, qué mono mi rouge de labios (este, pos si os gusta). ¡Gracias, Toño! :)

¿Para qué empezar un post más diciendo lo mucho que he tardado en volver a escribir, lo mucho que tengo abandonado a Zelestina y lo mucho que prometo volver a escribir asiduamente pronto? Pues no, paso de quejarme de mi misma una vez más. Esta vez simplemente haré recap de estos últimos tiempos. Borrón y cuenta nueva. Esperen esta semana otro post más. Como mínimo. ¡Tengo tiempo libre! Y lo he aprovechado en:
- Pasar un fin de semana de LUJO en Torrescárcela. Con gente de LUJO. Con visitas a bodegas de LUJO. Con una tasa de vino en sangre también bastante fancy.
- Cantar sin parar lo bello que es Israel. Wendy Sulca, Delfín Hasta el Fin y La Tigresa del Oriente son el nuevo gran descubrimiento. Para que luego digan de los hombres feos. Éste ya se ha hecho su huequito en Ecuador.
- Ver un partido de suizos en Madrid: Federer contra Wawrinka. Está claro quien ganó. Antes de ello nos habían hecho un tratamiento Chronologiste en el Sky Lounge que tenía Dessange en la Caja Mágica. Y a los que me vuelvan a preguntar sobre el cátering… NO, no lo probé. Pero tengo un pelazo…
- Probar un tratamiento antiedad de Selvert Thermal, el Cell Vitale. Quedarme dormida mientras me aplican el principio activo. Maravillarme cuando, al final, prácticamente no tenía mis clásicas arrugas de expresión en la frente.
- Recordar la frase que me dijo alguien muy querido: “En este trabajo echas muchas horas, pero lo bueno son las prevendas”.
- Cenar con Laura Nieto en casa. Hacerle medio pollito de Rúa al horno. Hablar sobre gatos, maldades, futuribles, pasadibles y demás historias. Beber tres botellas de vino (una por persona).
- Caminar por la orilla del río hasta pasado el Vicente Calderón. Deporte de viejos.
- Pensar en anotar todo esto en el blog para… ¡comenzar a cero en el próximo post!
Imagen de Trixy Pixie.

Al acabar 2009 me prometí (con mucho jolgorio y ánimo por vuestra parte) viajar una vez al mes. A día de hoy, con cuatro meses finalizados, puedo decir que: prueba no superada.
Esto de construir mi sueño (los sueños no llegan, se trabajan, y muy duro, por cierto) se está llevando gran parte de mi tiempo libre, y lo de los viajes es como un extra en la mochila del que puedo prescindir –por el momento– para aligerar equipaje y llegar antes a donde quiero.
En lo que va de año sólo he ido a París, Galicia, Oviedo (unas pocas horas, quizá ni cuente) y a Londres. Ningún sitio en el que no hubiera estado antes. Muy mal.
Y esto viene a colación porque el fin de semana que viene me voy en salida grupal a Peñafiel. Con doble target: conocer el castillo, tener grandes conversaciones (y pequeños marujeos) y beber mucho Ribera del Duero entre amigos. ¡Estas pequeñas indulgencias saben a gloria!
Ilustración de NoMirar.

Cosas ajenas a Zelestina en las que he invertido mi tiempo en los últimos días:
- Visitar la expo Irving Penn Portraits en la National Portrait Gallery. Un must para amantes de la fotografía, de la moda y del arte (así, en general). Delicatessen.
- Caminar por los alrededores de Shoreditch House con Helena Christensen. Comer con ella. Yo y otros 15 periodistas de toda Europa.
- Ir a una clase de Yukari Fit to Flex (gracias a Reebok). Darme cuenta de que soy flexible, pero como no hago deporte las agujetas me crujen.
- Recibir un masaje después de la clase de Yukari Fit to Flex. Cansarme más que el deporte.
- Conocer a una persona inspiradora: en lugar de dedicar el tiempo libre al shopping lo aprovecha en hacer deporte. Me confesó que en su redacción durante la hora de comer se va a correr. Coqueteo con la ilusión de que yo también podría aprovechar para eso. Ilusa de mí.
- Poner cara, voz y sonrisas a una de las bloggers de moda más interesantes: Gala González.
- Hablar con una galesa que insistía en que el galés se parece al italiano. Quedar con ella para el próximo fin de semana en Madrid para acabar la discusión delante de unas cervezas.
- Ir a la boda de un gran amigo, con grandes amigos. Pasármelo de muerte. Volver con Chito a casa. Y dolor de pies por los tacones. Manía a Pura López.
- Ir a la exposición más exitosa de la temporada en Madrid: Impresionismo, un nuevo renacimiento, en la fundación Mapfre. Enamorarme, pero quejarme de lo chiquitito que se queda. Tengo hambre de más impresionistas.
- Pensar que el próximo post ha de ser sobre literatura… sentir la necesidad de acabar un libro. Que ya hace mucho tiempo.
Ilustración de K-Bosé.

El sábado acabó de sopetón. Unos tacones, un bache y varios brebajes me pusieron de rodillas en la Pablo Casals. A tan sólo unos metros de casa, despues de ver a quien tenía que ver y pasármelo como me lo tenía que pasar.
Un tropezón lo tiene cualquiera. Lo importante es levantarse (y sentir el nacimiento de un hematoma más). Una es torpe, pero feliz. ¡Qué bien me lo pasé! Gracias a todos con quienes estuve :)
Y que vivan las penúltimas.
Foto de cut & paste.

Ahora que vienen los Reyes Magos de Oriente, me vienen a la mente los momentos en que yo era felicísima de la vida yendo a ver la cabalgata los 5 de eneros.
Recuerdo especialmente el único año que fui a ver a los Reyes en Madrid. Me pareció una locura: todo lleno de gente, caramelos cayendo al suelo como pedradas, pocos amigos con los que compartir esos momentos especiales en que quienes te iban a dejar regalos en la noche pasaban por delante en sus carrozas (patrocinadas por enésimas marcas interesadas).
También recuerdo otro año en Burela, a donde fui con Espe (mi muy mejor amiga desde que el mundo es mundo). En esa ocasión llegamos hasta a sentarnos en sus rodillas y recibir, de mano de Sus Majestades, unos caramelos. Ella recibió cuatro y yo tres. Era lógicamente mágico: en su casa eran cuatro personas y en la mía éramos tres (aunque, contando a mis abuelos, éramos cinco, ups). Estábamos totalmente asombradas por la sabiduría de los Reyes.
Además una noche de Reyes, cuando se suponía que tenía que estar dormida, me levanté de la cama y me pareció ver a uno en el cuarto de baño. Una lástima que ya no me haga ilusión y que haya dejado atrás mi época Peter Pan. Ellos lo saben y por eso ya no vienen. Pero haberlos haylos.
Fotografía de MotyPest.

- Deberíamos haber sabido que era un viaje de anécdotas, ya que antes de llegar a Salamanca nos pararon en la carretera unos Guardias Civiles a los que Andreaki preguntó si estaban haciendo un control de rutina y al no recibir respuesta satisfactoria por parte de los mismos acabó diciendo “disculpe, es que no conozco bien las costumbres de este país”, como si eso fuera lo que más la podía ayudar en el momento.
- El Hotel Rector (el hotel boutique del que os hablé en el post anterior) resultó ser todo lo maravilloso que prometía. No sólo me encantó que el hall, con cómodos sofás, estaba lleno de coffee books interesantísimo y ejemplares de la edición norteamericana de Harper’s Bazaar, sino que las cortinas de las habitaciones eran de una tela diseñada por Mariano Fortuny. Ahí queda eso.
- La Casa Lis, el museo del Art Nouveau y el Art Déco, es uno de los principales lugares que yo recomendaría a la hora de visitar Salamanca (basándome, eso sí, en mi breve experiencia de un día). El edificio es ya de por sí impresionante, pero la amplísima colección de objetos art déco (de personajes con tanto peso como Lalique o Preiss) le da un espectacular valor añadido. Yo salí de allí casi con la boca abierta.
- Durante el paseo de rigor por la tienda del museo vi a Toño enseñándole a una desconocida una fotografía con unos pechos. Él pensaba que estaba hablando con su novia. Se quedó a cuadros de vichy.
- Es posible llorar de miedo en la Salamanca de Salamanca. JFK me metió un susto increíble en una zona oscura del que tardé algunos minutos en recuperarme. Lágrimas por cortesía de la casa.
- Unamuno estuvo siempre presente en mi memoria gracias a su poesía “Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla”. Lástima que cuando pude recitar el texto se borró de mi mente.
- Encontré la rana de la universidad (con ayuda, menos mal que ya acabé mi carrera), también vi el astronauta y el monstruito con un helado. El astronauta fascinó a JFK, qué pop es.
- Mi abuelo tiene el dicho de que no existe el frío, que lo que existe es el hambre. Esto sólo es porque él no ha estado en Salamanca. Comimos muchísimo (había que disfrutar de la gastronomía local y, sobre todo, de la caida de precios y buen sabor de los jamones de Guijuelouu, que no nos quitaron a Gary Dourdan de la cabeza) y pasamos un frío del demonio. Ni conejo francés, ni guantes de cuero, ni bufanda y gorro consiguieron librarme de un catarro incipiente.
- El chuletón de Ávila se merece la fama que le precede. Me pregunto si el cochinillo también la avalará… lo dejaremos para próximas y golosas visitas, que no caminamos mucho por la ciudad debido a que…
- ¿En todas las ciudades de Castilla estaba haciendo frío este fin de semana? Madre mía.
PS: Definitivamente, hay gente con la que es divertido viajar. ¡Qué bien me lo pasé! :)
Ilustración de Modus Lotus

El título del post no es mío, es de un curso que se impartirá en Pombo Escuela los próximos 18, 19 y 20 de diciembre, y que se centrará precisamente en convertirnos en idiotas supervivientes (no en esos idiotas perdedores que hay por el mundo), a través de la búsqueda de nuestra propia voz.
La profesora, que debería haberme conseguido una beca para hacer el curso (todavía ando pobre y no tengo euritos de sobra para pagármelo), es Ana Esmith (en círculos españoles es Ana Gallego, pero encontró dificultades para que la gente recordara su apellido en el lluvioso Londres, donde se ha instalado permanentemente), una divertidísima actriz y más divertida persona que, a buen seguro, rentabilizará vuestra inversión y os convertirá en unos verdaderos artistas de la idiotez.
Queda dicho, se abre el cupo para que, quien quiera, me patrocine el curso de “Cómo ser idiota y no morir en el intento“.
Yo iría encantadísima de la vida :)

Hace tiempo que tenía pensado este post. Y es que no es de justicia desperdiciar una foto tan divertida como esta que me hizo Lara Hernández en una sesión (creo que a finales de 2008, no soy capaz de precisar) que recuerdo como la de “la primera vez que me colocaron pestañas postizas”.
La idea era captar a una muñeca saliendo de un huevo chino… y, la verdad, estoy plenamente convencida de que se consiguió el efecto. ¡Fui Barbie (photoshopeada en la cadera y los bracitos de nena bien alimentada que tengo) por un día! Ya sólo me faltan los Louboutins rosas y seré una Barbie a tiempo completo.
Os puedo contar, además, que Lara es una persona divertídisima, y que tiene su estudio de fotografía en Madrid (C/ Santísima Trinidad, 11), por si os animáis a dejaros inmortalizar por ella. Estoy segura de que marcará un antes y un después en vuestras vidas :)
Una sesión fotográfica divertida al año no hace daño… :)

He tardado casi una semana en hacer la crónica de mi paso por el Cochinete de Cucharete (Restaurantes en Madrid)… pero es que no he tenido tiempo para nada esta semana (esta excusa se me está quedando vieja, la verdad, pero no tengo otra más veraz).
El evento tuvo lugar en El Pedrusco de Aldealcorvo, un lugar en pleno centro madrileño (metro Iglesia) que revive la mejor tradición cocinera castellana y se especializa, sobre todo, en cochinillo y cordero, ya que la familia propietaria es de origen segoviano. Vamos, puro lujo sibarita.
Además, como en todos los eventos de Cucharete (y lo digo porque ya he ido a un par), la cena de cochinete estuvo regada por un estupendo Vega Privanza Crianza 2005 Vendimia Seleccionada, que se mantenía a 16º en la cava del restaurante antes de ser servido. Seguimos con el lujo sibarita.
Y por qué no, para rematar, mencionar las divertidísimas personas con las que compartí la Mesa Cochina: Ramón Redondo (always in my heart), Dulce, David Alayón, Esther Pipi, MariTriniGiner y Boris. El lujo sibarita ya se queda corto para esto.
La velada transcurrió entre pitos, flautas, jamoncito del rico (del que te deja buen sabor), salmorejo, visitas al horno, cacahuetes (un verdadero clásico de los eventos Cuharetiles) cotilleos 2.0… y un montón de sensaciones imposibles de explicar en este o ningún otro post. Vivir para ver. Cada día me sorprendo más con lo bien que nos cuidan los Cucharetes y con la buena selección de gente que hacen en cada evento. Chapeau.
Imagen de Marcos (Cucharete). ¡Miles de gracias!