¡Asisto al cochinete!

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Ramoncito Redondo (a.k.a. Geek in love) ha hecho estas estupendas ilustraciones para que los asistentes al Cochinete lo gritemos a los cuatro vientos.

Confieso que tentada estuve de no añadirme a mí misma en ellas, después de ver cómo me trata en sus cómics (como la malabarista de las copas de vino, vamos)… pero al final me dije que, total, de algo hay que reirse :)

¡El martes estaré dándolo todo con los Cucharetes en el Cochinete!

Semana larga…

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No es que no haya querido añadir ningún párrafo a este querido diario personal, es que no no he tenido ni el mínimo minuto para hacerlo. Mis querid@s marujon@s, traigo justificantes que lo corroboran:

Lunes: Caminar Madrid con la intención de hacer prospección de mercado no es moco de pavo, pero tampoco lo es el hecho de que rematé el día con mi tercera clase de francés. ¡Cuantos sonidos raros y maravillosos!

Martes: Día totalmente off porque fumigaron en el edificio y no sabía a qué hora venían a fumigar dentro de mi casa. Aprovechando el tiempo para retirar cosas de la cocina y del baño, en aras de la higiene personal tras la fumigación. Baldomero sobrevivió perfectamente, simplemente se le cambió la arena del baño al pasillo, pero él no tiene vergüenza y ni acusó la diferencia.

Miércoles: Más prospección de mercado y más paseos por Madrid. Más francés (qué placer es aprender…) y, posteriormente, tuve la ocasión de degustar kobe meat en el East 47, aprovechando la Restaurant Week (hace semanas que reservé para probar la carne de kobe). La verdad es que todo lo que comí estaba muy rico, pero me fui con la impresión de que eso no era lo que la gente me había dicho que era kobe… tendré que probar en otra ocasión a comer kobe de verdad y no ponerme en plan ratilla con ofertas.

Jueves: Ristra de llamadas telefónicas por la mañana, comida apurada en casa a mediodía y reunión en la tarde… la semana que viene avanzaré sobre esto, que no quiero gafar nada ;), pero todo parece cambiar.

Viernes: Algo de trabajo, aprendiendo a vender moda hasta las 16.30. A partir de las 18h me puse a organizar una cena de cumpleaños que daba en mi casa para un amigo, amante de los Zaburquerales. Menú especial: pavo con yuca encebollada. Mucho vino, tarta de cumpleaños, licor café, regalitos… ¡y muchos amigos en casa!

¿Véis como no os engaño? No he podido parar, y hoy estaba tan cansada que me he pasado la tarde dormitando (con Baldomero, un verdadero maestro en ese arte) en el sofá… qué ricos son los sábados de descanso. Mañana vuelvo a la carga…

PS: No quiero acabar el post sin felicitar de todo corazón a Nür por las buenas nuevas que ha recibido de Etiopía, ojalá que haga muy prontito ese viaje para traerse a Xavi Beruk con ellos.

Fotografía de Br3w0k

La radiofórmula local

A través de un bucólico post de Demonée, en el que recuerda aquellos programas radiofónicos locales en los que se dedican y pinchan canciones, me acordé de que cuando yo era pequeña también había algo así en mi pueblo.

La verdad es que mi infancia fue un tanto curiosa, creo que soy de las pocas personas nacidas en los ochenta que tuvo el primer teléfono en casa pasado los 10 años (que fue cuando los instalaron en toda la aldea, vamos), por lo que escuchar emisoras nacionales era prácticamente una utopía. Me perdí los 40 principales en los años en los que más lo necesitaba, pero ahora ya pasó y sobreviví bien.

Eso sí, había una radio local que tenía su programita de radiofórmula con un teléfono fijo al que llamar y dedicar canciones. Por causas del destino (nunca entenderé como determinadas cosas se ponen de moda en toda la región al mismo tiempo) todo el mundo escuchaba ese programa de radio que, por otra parte, no era nada especial.

Recuerdo que mi mejor amiga se pasaba la vida llamando para pedir “Stand by me“, que no la tenían en la emisora pero sí que la tenía la locutora en su casa. La locutora siempre prometía traerla, pero nunca se acordaba y, así, mi mejor amiga pasaba la vida en una eterna cinta de Moebius pidiendo la canción.

Yo recuerdo que también llamé un par de veces, para pedir canciones y felicitar cumpleaños por esa vía… siempre pedía cosas de Bon Jovi o de Aerosmith. Eran mis referencias, creo que porque fueron de los primeros discos que cayeron en mis manos… porque no es que me maten de gusto a día de hoy.

Y, vosotros ¿también vivísteis una época de dedicar canciones?

Fotografia de JesiDangerously

Construcción, destrucción

Hay gente que, sin darse cuenta, desprende energía positiva. Como una ola empática de buen rollo del que uno no querría desprenderse nunca.

Siempre parecen saber qué decir y cómo hacerlo para que uno se sienta bien. Y no suena nada forzado… parece que han logrado el zen interior y simplemente son generosos y lo comparten.

Por el otro lado están las personas destructivas, con las que te juntas una vez y parece que ya tienes mal fario toda la semana. Son esas persona que le sacan la punta negativa a todo y siempre hay algo que, en cualquier situación, es malo para ellos.

En los últimos días he estado con esos dos tipos de persona y, la verdad, es el buenrollismo lo que me ha inundado, la tranquilidad, la felicidad del futuro (vs. la “mierda de trabajo que hay” o “el paro que crece día a día”), el tratar de buscar soluciones constructivas a todo…

Y no es que no soporte a las personas destructivas y negativas, simplemente creo que es preciso evitarlas (al menos en tiempos de crisis, que están campando a sus anchas por toda la geografía nacional sintiéndose los amos del cotarro). ¿Algún repelente?

Ilustración de Pokadots

Chuletón+Avenencia=cantos regionales

Hace poco conté que iba a ir al primer Chuletón&Blogs de la historia, organizado por los estupendo chicos de Cucharete (mucho más que una web de referencia sobre restaurantes en Madrid) y celebrado en la Taberna 1929.

Pues bien, el evento finalmente transcurrió. El resultado es más que satisfactorio. De hecho fue tan satisfactorio que cualquier narración de los hechos desmerecerá por completo la magia que viví.

Llegué allí bastante puntual y un poco nerviosa porque no conocía más que a un par de personas. Ya sabéis que poco me cuesta entablar conversación, así que pronto conocí a Sara y a Mirichán, dos de las tres otras chicas que asistían. Un encanto.

Pero, cual no sería mi sorpresa cuando de pronto descubrí que los asientos estaban asignados. Me tuve que despedir de las chicas y correr a mi mesa, en la que me esperaba un bonito cartel personalizado (todo un detallazo por parte de los Cucharetes, que personalizaron treinta carteles como treinta soles) en el que decía: “entre la novela y el teatro… ¡un buen chuletón!“, haciendo referencia tanto al evento como a mi blog.

En mi mesa estuve con Óscar (el grandioso diseñador del cartel), Mari Trini (una incipiente e ilusionada periodista) y David (al que le encanta la música y comer por la patilla). Lo pasamos increíble, charlando sobre todo un poco y bebiendo más vino que chuletón.

Luego aparecieron los chicos de Lacomuna.tv, con los que siempre da gusto encontrarse porque son como ositos amorosos de la vida real. ¡Qué buena gente!

Después de eso, el chuletón&blogs bien podía haber sido una espectacular boda de pueblo: el Avenencia fue haciendo de nosotros personas más extrovertidas hasta que decidimos darlo todo y ponernos a cantar clásicos de ayer y de hoy, de allá y de acá. Rianxeira incluida.

Feli y Quico, los dueños de la Taberna 1929 (la cual recomiendo vivamente con tres hurras: ¡Hurra, hurra, hurra!), se portaron estupendamente con nosotros y hasta sacaron su vena más musical. Con ellos estuvimos los “Oceanic six“, los últimos supervivientes del chuletón, hasta bien entrada la madrugada.

¿Véis? Ya sabía yo que contarlo por escrito no tiene tanta gracia… lo suyo es ir y vivirlo, porque son experiencias únicas que, encima, están hechas con mucho mimo y amor, lo que les da un toque especial. Así que la próxima vez que organicen algo los Cucharetes… ¡no dudéis en apuntaros!

Finalmente, después de toda la parrafada, no puedo acabar si agradecer a los chicos de Cucharete tanto esfuerzo e ilusión (y esa crónica tan extensa y divertida), a la gente de Avenencia por ese vino de dioses, a la Taberna 1929 (sus croquetas eran espectaculares, y el chuletón ni os digo), a todos los asistentes con los que estuve (¡grandes momentos que pasé con ellos!) y a Ramón Redondo, por dibujarme tan delgadita en la dedicatoria del cómic que repartió.

¡Muchas Gracias a todos! Seguiré preparando más hits de ayer y de hoy para la próxima reunión. ¿Alguien se lleva un karaoke?

Fotografía: De izquierda a derecha: Cartel de mi asiento asignado, cómic de Geek In Love para el evento (con ilustración personalizada) y botellón de Avenencia con el que nos obsequiaron al final.

Celestina Nochevieja Barcelona

31 diciembre:

Llegamos a las 9 de la mañana a Barcelona, tras una larga serie de catastróficas desdichas (que merecen ser contadas en su propio post con permiso del protagonista). Como no he podido dormir en la noche escribo a Blackbetty para retrasar nuestra cita. Duermo hasta pasadas las 2 de la tarde. Comemos. Me ducho. Salgo en busca de Blackbetty que ya estaba por allí sentada leyendo un poco de Larsson. Caminamos en busca de algún bar tranquilo en que tomar una cerveza/café/agua. Charlamos y charlamos, con risas y millones de anécdotas. Lo dije en su momento: era de lo más esperado de este viaje y es de lo mejor que me llevo de él.

Tras una buena tarde con Blackbetty (que se repita pronto, plz), vuelvo a casa de Xpito a ayudar a hacer con la cena. Resulta que está casi todo hecho y simplemente ayudo con la logística (vamos, friego lo que hay en el fregadero para dejarlo libre). Llega la gente, cenamos, cotillón, champán, vinito…¡Llega el 2009!

1 de enero:

Las primeras horas del año comenzaron, como en todo el mundo, de fiesta. A eso de las 4 la propuesta fue ir a casa de unos amigos de unos amigos que tenían su propia fiesta. Así que cogimos un par de taxis y para allá que nos fuimos. A esas alturas yo ya no tenía mucho frío (el vino y el champán es una buena calefacción) así que me pasé la mitad de la noche en una terraza en vestidito de fiesta… imagínense.

Cuando me desperté ese mismo día por la tarde mi cuerpo me pedía volver a la cama. No era resaca, no, era un resfriado del copón que me tuvo todo el día 1 en la cama y me permitió salir el día 2 gracias a los sabios consejos de mi madre (¡Tómate Afferalgan!). Poco productivo fue ese día, pues. Mi primer resfriado en Barcelona.

2 de enero:

Nos levantamos temprano. Los chicos quieren ir al centro. Dudan en si ir a la Sagrada Familia o al Museo de Dalí. La segunda opción triunfa. Aunque me encuentro regular, lo de Dalí es demasiado poderoso como para perdérmelo. Hago un esfuerzo. Vamos al museo. Chulísimo, pero con un poco de Horror Vacui. Luego nos dirigimos a la Boquería, en busca de algún sitio para comer. Paramos por varias tiendas chulas en el camino (me compré unas gomitas kawaii). Comemos en Rita Rouge, un restaurante/discoteca en la parte de atrás de la Boquería. Bastante chulo aunque con un servicio regulero. Nos despedimos de la gente. Corremos hacia casa a buscar la maleta, coger un taxi a la parada de autobuses, coger un autobús al aeropuerto de Girona, coger un avión a la T1 y coger un taxi a casa. Más de 4 horas dando vueltas por el mundo con un resfriado del copón.

Así fue mi entrada de año y mi pequeño viajecito a BCN para ello. Agradezco enormemente a Blackbetty y Xpito lo bien que se portaron allí… you’ve got a home here.

Tip: Jamás hagan el viaje vía Girona.

Ilustración de Danny Roberts.

Calaveritas desde México

Hace ya tiempo que mi compañera (y amiga) de Blogcorazón, Ingrid, cumplió años. Ella vive en México, por lo que decidí enviarle (tarde y mal, como siempre) como regalo lo más típico y kitsch de la cultura española, para su uso y disfrute. Ella hizo lo mismo para mí (todavía no ha sido mi cumple, pero próximamente), y me envió estas maravillas del universo de Posada, las Catrinas que tanto me gustan.

Posteriormente supe que este tipo de intercambios se llaman swap, y que lo hacen mucho las fans de Hello Kitty (la sabiduría de Ingrid me impregnó en el asunto).

Además, no se olvidó de incluir estrellitas bling bling (parece que es un leit motiv al que recurrimos mucho las blogcorazoneras), unos pendientes de catrina, una catrina en papel picado y una dulce postal de Guadalajara (mmmm, huele a mariachi y a chelitas, tequila para los más fuertes).

¡Muchas gracias, Ingrid! Brindemos aquí por muchos más años así. Love.

Puerto Lápice, Almagro y Ciudad Real (primera inmersión)

El vino y la buena compañía fue la constante de un fin de semana en la Mancha (con manchas en la ropa incluídas, por supuesto, patente de la casa), en el que descubrí cosas maravillosas, ocultas o no, de la provincia de Ciudad Real.

Éramos un buen grupo: Adhará y Superñoño (los anfitriones del tapeo), Fanma, FanwaWife (que no Wi-Fi) y Minimaki (en representación de la familia Makimakimakimaki), Masmi (en representación de la Valencia más internacional, crítico de paellas ajenas) y JFK y yo (me ahorro calificativos). ¡No pudo ser más divertido!

El sábado Adhará nos invitó a su casa a comer. Ya saben que me gusta pararme a hablar de comida: pisto manchego, berenjenas de Almagro, asadillo, berenjenas rebozadas, chips, croquetitas caseras y el famoso salmón de la Mancha (un salmón muy fibroso y musculado, ya que nada mucho hasta conseguir llegar a los ríos manchegos). Vino también manchego, por supuesto (una etiqueta en alza), a pesar de que si hubiera sido Rioja tampoco hubiera pasado nada (dicen que mucha de la producción de Rioja llega de los campos de la Mancha), ya que todo hubiese quedado en casa.

Por la tarde, y aprovechando que nos quedábamos en Almagro, fuimos al Corral de Comedias de la localidad, a ver una adaptación del Don Juan de Zorrilla y Espronceda (al parecer el precursor del Don Juan con su Estudiante de Salamanca). A mi no me pudo gustar más, y acabé tocando las columnas del corral cual totem (imaginando que el propio Lope de Vega habría puesto sus manos allí). Ojalá la genialidad se consiguiese por esa vía. ¡Qué ilusa soy!

Lo siguiente que hicimos fue seguir disfrutando de los vinitos manchegos. Vinito va, vinito viene, toma tapita de asadillo, venga esas aceitunas, ahora un choricito… Ya saben, la ecuación infalible: comida + vino+ buena conversación = noche divertidísima. ¿Alguien da más?

El domingo fue día cultural (visitamos el Museo del Teatro de Almagro, que me encantó) y también social (nos dejamos guíar por Adhará y Superñoño por la Ciudad Real más tapera, tras ver la increíble fachada del Ayuntamiento: una chulada nórdica en medio de la MANCHA): más vino, más cerveza, más tapitas (mucho huevo rebozado como tapa, sí señor)… un tecito y de vuelta a casa.

Ojalá todos los fines de semanas fueran así. ¡Gracias a todos, acompañantes y anfitriones, por hacerme pasar un finde genial!

PS: Fanma ya hizo su reseña colorista y psicodélica del finde Manchego.

Ilustración de Elsa Mora.

El engranaje se mueve

Ayer tuve mi primera master-class de este proceso de masterización en el que he entrado. Una clase de 2h30m sobre la historia de la moda.

Sencillamente apasionante, aunque sólo llegamos a los locos años 20… hoy continuaremos circulando a lo largo del siglo XX.

¿Quién dijo tiempo libre? ¡No tengo! Pero que circule la maquinaria…

PS: ¿Han visto el vídeo promocional del EBE, realizado por el gran Roger Casas y con mis zapatitos dentro?

PS2: ¿Han visto los rincones más Spunch que dijeron los asistentes al último Twittmad?

Foto de Voir 66.

Domingo de piscina

¡Qué bueno es pasar un domingo en la piscina con una charla entretenida y una compañía más que divertida! Desde luego que me lo pasé bien. No esperaba menos.

Además, en estos días de calor incierto, tener cerca un gran pozo de agua en el que refrescarse está requetebien, a pesar de que todas las familias llevan a sus pizpiretos y gritoncitos niños…

¿Y quién puede creer que el domingo fue mi único día libre de esta semana? Entre pitos y flautas me estoy convirtiendo en una workaholic que necesita de tiempo para sí misma pero siempre se dice “bah, la semana que viene ya descansaré”.

Y así, estoy en una cinta de Moebius que sólo se frena en días como el de ayer, en el que incluso me puse a ver una película (la increíble Sweeney Todd, me fascinó) y leí un poquito antes de que alguien mencionara que se sentía la persona más feliz de la bolita de la tierra.

Eso es felicidad.

Ilustración de Jena Ardell.