En blanco

Una habitación difícil de replicar (nótese que los lomos de los libros navegan exclusivamente entre el blanco y el negro), pero absolutamente inspiracional. Esa misma falta de color es la que la convierte en un lienzo (en degradado) en el que dejar volar la imaginación. ¿No?

Sea como fuere, I’m back.

Fotografía: A Merry Mishap.

Nunca es tarde si la impro es buena

Allá por octubre me llamaron de Social Noise para invitarme a un espectáculo de improvisación en el Teatro Alcázar. ¿Quien dijo suerte?

Lo organizaba Mahou, por lo que mientras el grupo Teatro Impromadrid ejercía su arte, los espectadores (al menos los que estábamos en directo, también había streaming) tomábamos unas frescas y ricas cervezuelas gratis (¡yay!). Hubo quien lo capturó en vídeo, por si se quieren hacer a la idea.

No sé si atreverme a caer en el tópico de contar lo bien que lo pasamos. Los improvisadores formaron tres equipos, que competían entre ellos en diversos asuntos y luego el público (que había propuesto los temas) valoraba cual de todos los grupos lo había ejecutado mejor. Lo que se dice comprometer a la audiencia. A JFK no había quien le quitara la carcajada de la boca.

Como también hace tiempo que ocurre con otras cerveceras, Mahou se ha asociado a cultura (además de espectáculos de teatro organizan los Conciertos Retratos Mahou, han coordinado dos wikipelis -Miedo es la última- y actualizan la guía Madrid Mola) e invita a usuarios activos en las redes sociales (teníamos el hashtag #teatromahou para narrar la jornada en twitter) para que vean lo bien que funciona ese matrimonio. No se crean que, por mucho que lo racionalice, me sorprendió menos el hecho de que me llamará una marca de cerveza para ir al teatro ;)

Supongo que más allá del ya famoso consumo responsable, tratan de fomentar una nueva generación que añada el adjetivo “inteligente” a su botellín, una impronta más social, cultural y 2.0 a la marca. No se logra en un mes, ni en dos, ni en tres. Es una carrera de largo recorrido en el que la clave debería ser la persistencia. No les diré más, pero permanezcan atentos, que vendrán más novedades…

Imagen vía Weheartit.

Soplando velas

Y soñando con macarons. Felices 29 a mi.

Imagen de Puglypixel, un regalo/descubrimiento de cumpleaños que hice hace dos días.

En cualquier tiempo pasado se envolvía mejor

Fantástico este resumen de papeles de regalo de tiempo atrás (hay más escondidos a través de toda la red) ¿No os ha llegado una ráfaga de nostalgia?

Yo, por cierto, envolveré mis regalos de este año en renos de colores con un corazoncito en el jamón, un collar de diamantes y una bola de navidad en el cuerno.

Si Alber Elbaz pone el árbol, es que es navidad

Esta semana estuve en Londres y, casualidades de la vida, recalé un rato en el Claridge’s. Me encantó ver que el diseñador Alber Elbaz ya ha puesto su árbol en el hall del mismo. Es ya una tradición, como la del té de las 5, que un artista invitado decore el más importante de los árboles del hotel (en mi visita conté hasta 13 diferentes árboles desde la entrada al guardarropa). Por ejemplo, el año pasado el honor lo tuvo John Galliano, y el anterior Dior (por John Galliano).

La estampa de 2011 representa a clientes del hotel (¿Podría ser Madame y Monsieur Lanvin, junto con la amante de este?) y una camarera del Claridge’s con un plumero. Las marionetas son ya las clásicas de Elbaz y, por supuesto, van todas vestidas con sus diseños. El ángel que hay arriba, sujetando la estrella de Belén Lanvin, no es otro que Elbaz (cliente del hotel desde hace años).

Las figuras estarán allí sentadas hasta el 2 de enero y si pensáis hacer un viaje a Londres, podría ser un buen lugar al que ir a tomar el té (con su carrito, sus sándwiches de pepino y su cubertería de plata) o simplemente comprar su Christmas Pudding para llevar.

Tres hombres y una testiga

El sábado tuve cita doble. Así es una, a pares. Primero me fui a ver a Manuel Rivas y a César Morán. Estaban en el Círculo de Bellas Artes, como parte del programa del Festival Eñe. El primero recitaba poemas, el segundo les ponía melodía (y voz). Hubo tiempo para celebrar el centenario del nacimiento de Cunqueiro. También hubo tiempo para la expresión plástica de Rivas que tiró al público los dibujos que había hecho durante el recital. Más experimental imposible.

Luego tomé rumbo hacia La Latina (no sin antes parar a comprarme una laca de uñas, unos vaqueros y unos moldes para hacer dulces de los que hablaré en breve) porque Tatalab -JFK para los amigos- se estrenaba como conferenciante en el WeekendPills que organiza Mr Marcel School. Tuvo 10 minutos para explicar su qué, cómo y por qué de existir. Créanme que lo hizo fenomenal y resultó una charla de lo más inspiradora. Digo todo esto con la objetividad que mi condición de “señora de” me permite. Por supuesto.

Y, aprovechando que ya hemos mencionado al maravilloso consorte. ¿Por qué no se pasan a cotillear en su recién estrenada tienda on-line?

En un mundo ideal

En un mundo ideal la gente hace su cama después de levantarse. Y coloca tres pares de cojines mullidos que ¡vaya sorpresa! combinan a la perfección con el cuadro de la pared, un homenaje a la edición clásica de Penguin.

En una cama como esa apetece dormir. Y más si llueve. Deshacerla lo justito para arroparse y despertarse al día siguiente como si hubiera pasado el demonio de Tasmania.

El cuadro con el libro de Penguin (A room of one’s own, con doble juego) es obra de Alanna Cavanagh, la misma que instauró la frase “Knitting is the new yoga“.

Vía Kireei

Planes que parecen bonitos

Hoy voy a hacer dos cosas que he descubierto a través de Internet. Así soy yo, me ponen una foto hermosa y no puedo reprimir las ganas de replicarlo.

En un rato me voy a comer a Dionisos, un restaurante griego que presume de vender (a un módico precio) platos absolutamente frescos. Es más, si uno se empeña se puede hasta llevar los ingredientes a casa. Me interesa mucho su estética limpia y artesanal. Normalmente los restaurantes griegos en Madrid están decorados en blanco/azul como una oda a la bandera del país. ¿Lo más interesante? Cuando llamé para reservar me cogieron el teléfono con un sonoro “Parakaló?” (¿Por favor?). Ya ven, uno puede demostrar las raíces sin tener que rendirse a los tonos de la bandera.

En la noche tengo una sushi-night con amigos y me he empeñado en experimentar con una receta nueva de tarta de queso (sí, pueden quejarse de lo poco que el lácteo elemento tiene que ver con el menú nipón). La había visto en Ma Petite Boulangerie y me enamoré de las fotos. No les voy a engañar: la receta tampoco se me antojaba muy complicada. Por de pronto tengo los primeros resultados (la receta recomendaba hacerla 24h antes) y me ha quedado un poco más pálida. A cambio, he decidido presentarla con un gustoso helado.

Próximamente en este blog las fotos reales de mis caprichos de sábado…

Fotos: Neo2 y Ma Petite Boulangerie.

Díselo en una postal

No se pierdan el trabajo de Aled Lewis, a medio camino entre la ilustración y la crítica social. Recientemente lo han trasladado a postales, una forma muy divertida de enviar mensajes ocultos o (por qué no) simplemente sacar una sonrisa.

Pasen y vean, carcajadas para todos.

Diminutos, a vista de pájaro

¿Un proyecto artístico más? Si estas imágenes de gente diminuta haciendo vida diaria sobre alimentos no te producen ternura, quizá debas ir al médico a revisar si en vez de sangre corre horchata por tus venas.

Lo único en contra es que no es del todo original. Ya he visto otras apuestas similares. Pero, ¿Qué es más importante, ser el único o hacerlo bien?

Vía Bored Panda.