Convertirse en otra persona

Me gusta la campaña de publicidad de la librería Mint Vinetu que he visto a través de Eclechico. Porque es verdad: cada libro que cae en nuestras manos nos hace vivir nuevas aventuras (o desventuras), indagar un poco más en nosotros mismos y, por qué no, instalarnos en el pellejo de otras personas, en otras realidades absolutamente diferentes a la nuestra.

Leer es convertirse en otra persona. Con la fortuna (o la desgracia) de que es sólo por un rato, y luego vuelves a convertirte en ti mismo). ¿No mola?

Una cosa os digo… he buscado la librería on-line y no hay manera de dar con ella… ¿existirá realmente o es simplemente un proyecto de diseño que se les ha ido de las manos convertido en viral? Epic fail.

Un retrato intrigante

Hay algo que me fascina y me atormenta al mismo tiempo en los trabajos de Winold Reiss. Bueno, mayormente en sus retratos.

Son esos rostros de mujeres capaces de comunicar todo un mundo interior sin necesidad de un solo gesto que lo acompañe… Esta es, según él, la mujer moderna del futuro. Y la pintó hace 85 años. No está mal.

Foto Surrendr Dorothy.

Ático inspirado

Aquí una pequeña inspiración para cuando JFK y yo seamos tan ricos que podamos tener una casa en la montaña. Prometo que os invitaré a dormir en nuestras hiper-bien decoradas habitaciones.

El ambiente será exquisito: chimenea, infusiones humeantes, todo de madera y calentito mientras fuera nieva…

Anthro-loving

Mi amor por los gatos aumenta hasta límites insospechados cuando los veo transmutados en humanos. De hecho, cualquier animal me gusta mucho más con unas gotas de antropomorfismo.

Por eso me ha encantado la obra de Martine Roch y no quería dejar de compartirla con vosotros.

El amor loco de Yves Saint Laurent

Hace algún tiempo que tengo ganas de ver L’Amour Fou, el documental que Pierre Bergé hizo sobre su socio y amante, Yves Saint Laurent.

Siempre me ha fascinado la vida (con muchas luces y sombras) del genio de la Rive Gauche. Sus obsesiones, su autoestima, sus escapadas a Marruecos, sus noches locas y todo lo que hacía (terriblemente).

Y me apetece verlo con la otra perspectiva, la del personaje que ha pasado casi toda su vida con él, gestionando la casa de moda en la sombra, vendiendo la colección de arte tras “enviudar” después de haber roto la relación amorosa y, al final, sacando la cabeza en busca del protagonismo al que había renunciado por amor.

Pero por ahora sólo lo encuentro en francés, con subtítulos en francés. Y mi dominio del idioma es demasiado básico. Tristeza supina.

De mi poca inspiración en interiores

Uno entra a blogs como Kireei y descubre maneras estupendas de optimizar el espacio. Y hasta me apetece tener un armario ciego para optimizarlo como este. Pero, o eres muy manitas, o es muy difícil trasladar este tipo de ideas a la realidad.

Al menos a mi me cuesta muchísimo ponerme a pensar en tres dimensiones sobre mi casa y mis muebles. Ese trabajo de chinos se lo dejo a JFK que es mucho más optimista y siempre piensa que todo se puede conseguir. Os lo digo desde ya: es uno de los trucos para no acabar saliendo reñidos del Ikea. A (casi) TODO QUE SÍ.

Menos mal que lo tengo a él… porque si fuera por mí sólo habría estanterías para libros y cremas.

Y tú qué prefieres… ¿París o NYC?

Acabo de descubrir el blog Paris versus New York. No es más que un inteligente ejercicio de estilo contraponiendo costumbres y tópicos de cada una de las dos ciudades.

El éxito ha sido fulgurante y ya se pueden comprar algunos de los artes en su tienda on-line. No os engañaré: a mi lo que me encanta es el concepto, los diseños en sí, aunque limpios y claros, los veo un poco de andar por casa.

Vía: ItFashion.

Estados Unidos en la Mapfre

Ayer nos levantamos temprano por una buena causa: poder ver las dos exposiciones que había en la Fundación Mapfre, ya que era el último día.

Nuestro principal objetivo era Made In USA (Arte americano de la Phillips Collection). A mi me pareció muy correcta, con obras representativas de todos los movimientos de principios de siglo XX pero en versión norteamericana. Y me hizo darme cuenta de que, saliendo de Pollock y Georgia O’Keeffe, sabemos muy poco de los artistas de ultramar. Nombres a guardar en mi memoria: James Abbot McNeil Whistler, Robert Henri o Walt Kuhn, responsable de Plumes, el retrato de corista que encabeza este post.

Nuestra gran sorpresa, sin embargo, fue la muestra John Gutmann, dedicada al fotoperiodista alemán que, muy pronto en su carrera, se mudó a norteamérica para desarrollar libremente su profesión (sin el peligro de la proximidad nazi). Lo que se exponía era una selección de su trabajo (hecha por él mismo) al final de su carrera. Vamos, con el filtro de “lo que uno sabe que ha envejecido bien”. Y le quedó estupenda.

A ver con qué nos sorprenden en la siguiente tanda…

Exit through the gift shop


“Los malos artistas imitan. Los grandes, roban”

Pablo Picasso. Banksy. Yo misma.

Ésta es mi brevísima conclusión tras ver Exit through the gift shop, un gran documental que, a decir verdad, poco tiene que ver con Banksy (o al menos con respecto a lo que muchos esperábamos). Y eso que el título es suyo. Bueno, al menos mencionan a Space Invader y Shepard Fairey y hace un poco más visible el arte urbano al gran público.

Imagen: Banksy.

A Saco

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Ya lo he ido diciendo por la calle. Si estáis en Madrid y tenéis muchas ganas de ir al teatro, quizá no sabría qué recomendaros. Pero sí sé qué insistiros en evitar. Se llama A Saco y la representan en el Teatro del Arenal.

El único problema es que ayer no lo sabía, y fui a verla. Y me llevé a amigos para que la “disfrutasen” conmigo. Y pasé más de la mitad del tiempo con el cargo de conciencia de pensar que les había metido en un embolado aburridísimo lleno de chistes pseudo-verdes.

En fin, me autoengañé leyendo la crítica, donde la calificaban de “psicodélica, cínica y cómica”. Pensé que Joe Orton era un enfant terrible de la dramaturgia (con muerte abrupta incluida). Ahora que lo pienso… puede que aún lo sea y el problema haya sido la adaptación.

Porque está claro que lo que ayer vimos no era un error de actores (magníficos, ciertamente), ni de escenario, ni de luces, ni de vestuario… era un HORROR de guión (y alguien lo tocó… porque está españolizado a tope). Aburrido, lleno de gags derecho-izquierdistas de la España del destape que no harían gracia ni a Mariano Ozores. He dicho…

(Esto puede hacer que no vayáis a verla o que corráis raudos y veloces a descubrir por vosotros mismos el esperpento representado).

PS: Y mi madre viene en dos semanas a Madrid, y pienso llevarla al teatro. No sé si pediros consejo…

Arte por Damien O’Reilly.