Ronda de sueños

Llevo una semana recordando, más o menos, todo lo que sueño. Son cosas familiares y de andar por casa. En uno de ellos adoptamos un gatito nuevo (eso me haría tan feliz…), en otro JFK y yo acabamos de casarnos y estamos viviendo en Galicia pero pensando en mudarnos a Madrid de una forma sutil para no entristecer demasiado a la familia, en otro más me pasé la noche entera ensayando cómo testificar sobre un asesinato. Estaba tan nerviosa que mi testimonio parecía contradecirse todo el rato, mientras el asesino -que parece que era de mi grupo de amigos- caminaba libre y podía matarme a voluntad…

El de esta noche ha sido aún más ridículo. Un dictador cualquiera (al más puro estilo Sacha Baron Cohen) tenía a Baldomero retenido. Para poder rescatarlo yo tenía que hacer una coreografía en el agua que complaciese al mandatario. Afortunadamente tuve dos intentos para ensayarla con la música. Ni qué decir tiene lo complacido que quedó con performance final, dejándome recuperar a mi gato. Está visto que en sueños soy una Gemma Mengual, y sin necesidad de tanto ensayo. Vamos, como para que me envíen a Londres, que vuelvo con medalla. ¡Vaya cuadro!

Ilustración de los años 40. Recopilada en Retrorama.

Come, huele, ama

Quiche de verduras (receta personal), la favorita de JFK.

Paloma Picasso eau de toilette. No sé cómo pude vivir sin él.

Érase un Baldomero a una pecera pegado.

La belleza está en el interior

Y para demostrar que mi gato es el más bello del mundo, aquí tienen una hermosa radiografía de su pectoral y su trasero. Sublime.

En las últimas semanas Baldomero ha estado un poco pachuchillo, vomitando prácticamente a diario. Así que la semana pasada le llevamos al veterinario y le hicieron análisis, radiografías y pruebas de tiroides. Todo con tal de saber qué es lo que le causaba malestar y ponerle fin a ese bastardo motivo.

Hoy han llegado los últimos resultados. La parte positiva: no se ha comido nada raro (así que no tiene obstrucción) y tampoco tiene hipertiroidismo. La parte negativa: tiene una enfermedad renal crónica, aparentemente algo muy frecuente en el mundo felino, pero que le causa náuseas y vómitos. Está en fase 2 y, a pesar de que nunca desaparecerá, es posible que logremos frenarla. Eso sí, tendrá que tomar pastillas por los restos y su dieta pasará a ser más suave (para gatos con digestiones difíciles).

Así que, visto lo visto, díganme que mi gato no es el más guapo del mundo. Y vaya interior más divino.

El rey de mi Instagram

 

 

 

Por si a alguien le quedaba alguna duda. Baldomero se ha apoderado de mi presencia en Instagram. Y tan pichí.

Me & Baldomero

Lo bueno de estar un sábado tirada en el sofá es que, de repente, te puede surgir compañía. Aquí estamos los dos. Tan ricamente.

Por cierto, recordad que el cachorrillo es nativo digital y tiene su propia página de fans en Facebook. Hacedle un like (no unlike), él lo haría por vosotros.

Fraternal felina

¿Saben todo eso que dicen de que para introducir un gato nuevo en casa tiene que ser un proceso paulatino, separándolos durante quince días y dejando que se vean solo de cuando en cuando (y siempre bajo supervisión?

Bien, pues no sé ustedes, pero yo me lo he pasado por el forro. Desde el primer momento en que entró Bender -el gato del Chuli, que está pasando con nosotros sus vacaciones (¡yay!)- tuvo pleno contacto con Baldomero. A las 12 horas ya estaban absolutamente solos y, aunque el principio fue un poco duro… una semana después se les puede encontrar de esta guisa.

Ni que decir tiene que Baldomero no ha mostrado ni media peseta de su genio habitual y se deja hacer de todo: que se le tiran encima para hacerle una llave marcial, bien. Que le muerden el cogote como si tuivera piojos, pues también. Y que le lavan con la lengua, todavía mejor. Mi felino es todo facilidades con los de su especie, quien lo iba a decir.

Justo lo que nunca necesité

Pero me hubiera encantado tener (ahora se me antoja un poco inviable): sandalias que, según vas andando, dejan huellas de gato.

Quizá en unos años, cuando ya me convierta definitivamente en la vieja de los gatos, pueda tenerlas, y combinarlas con el colgante de plata de la nariz de Baldomero. Y pasear por arena como un felino más (how damaged does it sound like?)…

Vía: Bored Panda.

Baldomero’s Heat Wave

Así se presentan para Baldomero los rigores estivales. Y sin aire acondicionado a la vista (está estropeado de nuevo, tenemos que arreglarlo), no parece querer cambiar de postura.

Por cierto, lo de al lado es mi pie derecho, casi sin hinchazón ya. Perfecto para estrenar mis nuevas Castañer.

Una vez al año no hace daño

Eso es lo que le digo a Baldomero todos los veranos, justo antes de meterle en la ducha. Él no lo disfruta especialmente, pero tampoco se planta enfadadísimo. Lo ve más como un pequeño peaje para esa vida llena de lujos de la que disfruta habitualmente.

Además, luego sale fresquito y con un olor inmejorable. Todo son beneficios. Aquí una imagen del durante, ya véis que se queda en nada. Es todo pelo. Animalillo.

En qué piensan los gatos

Muchas veces me encuentro a mí misma hablándole a Baldomero como si él entendiera todo lo que le digo, y pienso en si algún día me pudiese contestar (o si alguien me viera). ¿Qué demonios me diría? Lo primero que haría, seguro, es mandarme al carajo. Va en su ADN macarrónico. Pero ¿por qué motivos?

No se crean que sólo me pasa con MI gato. Me pasa con todos. ¿Qué coño andarán pensando?

Foto de Cuba Gallery.