En blanco

Una habitación difícil de replicar (nótese que los lomos de los libros navegan exclusivamente entre el blanco y el negro), pero absolutamente inspiracional. Esa misma falta de color es la que la convierte en un lienzo (en degradado) en el que dejar volar la imaginación. ¿No?

Sea como fuere, I’m back.

Fotografía: A Merry Mishap.

Seis cosméticos que me gustan

- El exfoliante corporal Aguavital de Balneario Álvarez Gómez. Es suave, y deja la piel hidratada. Me gustó por su aroma fresco, quizá un tanto infantil, perfecto (según yo) para antes de ir a dormir. Ya ven, a veces es el olfato quien toma una decisión. No pasa nada.

- La Glycolactic radiance renewal mask de Ren (como nombre familiar le he puesto la Papaya, porque lo otro es dramáticamente complicado). Es un peeling enzimático con ácidos de frutas y papaya. Recomiendan usarla una vez por semana, pero no soy tan consistente (y suelo combinarla con alguna mascarilla de arcilla, que regule la grasa). Da luminosidad y elimina las células muertas. Justa y necesaria. Correcta.

- El Advanced body creator de Shiseido. Si hay UN anticelulítico es este. A los minutos de ponerlo en los muslos, ya estoy notando el efecto. Literalmente. Que no les engañen con imitaciones.

- La Hydrating styling cream de Moroccanoil. El producto estrella de la casa es el aceite. Esta crema es un poco más ligera y perfecta para el cabello graso (hellooo!!). Es un must mañanero para acabar de suavizar mi ya de por sí lacia melena. No la cambio por nada.

-El Gentle Cleansers Refreshing Face Wash de Olay. Es el gel facial que estoy usando actualmente (lo combino con el Foaming Gel Cleanser de Korrès, que no me fascina demasiado).Olay es una de mis marcas cosméticas favoritas de toda la historia de la humanidad (prueben la Total Effects y me dicen), sin derecho a réplica. Ocupa su lugar de honor en mi ducha, al lado del gel corporal.

- La laca de uñas All Fired Up de Sally Hansen (la venden en Sephora). Quería probar su resistencia. Por ahora van dos días y mantiene el brillo a la perfección. Tampoco se ha descascarado. Vamos por buen camino.

Fotografía de Gwarf.

Come, huele, ama

Quiche de verduras (receta personal), la favorita de JFK.

Paloma Picasso eau de toilette. No sé cómo pude vivir sin él.

Érase un Baldomero a una pecera pegado.

Cuatro.

Felicidades conjuntas. Seguimos sumando y trinando.

Acabo de descubrir estos cuatro pájaros recortables para el árbol de navidad.  A lo mejor el año que viene, cuando sean ya cinco, me das la sorpresa.

Me & Baldomero

Lo bueno de estar un sábado tirada en el sofá es que, de repente, te puede surgir compañía. Aquí estamos los dos. Tan ricamente.

Por cierto, recordad que el cachorrillo es nativo digital y tiene su propia página de fans en Facebook. Hacedle un like (no unlike), él lo haría por vosotros.

Escamas en reposo

Acabo de abrir el Reader y encontrarme con estas piedras pintadas. No me ha podido parecer más bucólico y pastoril.

Llámenme ñoña, pero se me antoja un plan perfecto para unas vacaciones ideales. Quiero pintar pececillos verdes, barnizarlos y amontonarlos en algún rincón de mi casa. Con JFK, por supuesto, seguro a él se le da mucho mejor que a mi. En general me apetece muchísimo el momento arts&cratfs, quizá porque es un reto: siempre he sido un pez mareado en ese asunto (lo mío es leer, qué le vamos a hacer). Glup, glup…

Vía: Kireei

Timonel a la izquierda

Estoy girando el buque. Iba muy centrada y rápido hacia el frente. Posteando a diario (a menudo sin mucho que decir) y creándome un hábito que, por momentos, era un suplicio. Eso no es hábito ni es nada.

Seis meses de posteo diario dan buena cuenta de mi cabezonería aun en tiempos sin mucho que contar. De hecho las pocas cosas realmente interesantes han pasado sin pena ni gloria por estas líneas, solo a la vista de auténticos connosieurs de mi día a día.

El rumbo de este barco se mueve de nuevo. Lo he hecho tantas veces que eso de dar explicaciones suena ya a excusa. Seguimos en modo personal e informal. No se preocupen. Pero apetece algo más visual…

Y, por dar una buena nueva: en casa estamos pensando en modificar por completo la estructura del salón. Pasar el comedor a la ventana y el sofá y el mueble más hacia la entrada.

A JFK no le ha dado demasiado tiempo a pensarlo, pero yo estoy absolutamente emocionada. A ver si, de una vez por todas, siento que estoy en mi hogar y no en un almacén de trastos. Por supuesto, eso requiere mucha concentración y capacidad para deshacerse de muebles y basura. Seguiremos informando.

Foto de HakanPhotography.

El suave balanceo

Siempre he querido un balancín en casa. La idea primigenia era que estuviera hecho de mimbre o bambú. Algo muy artesanal y en apariencia frágil, pero bien resistente. Ahora me conformaría con cualquier cosa que se mueva adelante y atrás.

No tengo demasiado espacio en casa, por lo que el deseo se queda en eso. Deseo. Hasta que tenga un hijo (tranquilos, esto no es ninguna avanzadilla. No pasará esto en unos años), entonces no habrá excusas… El balancín será un impuesto revolucionario que impondré. ¿O habrá alguna forma de introducirlo en casa antes?

Seguiremos informando…

Imagen vía Grosso Modo.

¿Qué me pasa con los osos panda?

Yo siempre he presumido de que odio los ositos. Nada de peluches, nada de pijamas con ellos dibujados… en fin, fuera de mi vista todo lo que de ese animal infantilizado se tratase.

Hasta ahora. Si hace poco os enseñaba una tabla de cortar y os instaba a regalármela (por cierto, la oferta sigue abierta), hoy toca el turno de clamar al cielo por este set de desayuno en forma de panda.

¿No es lo más? De la seriedad a la sonrisa en un pequeño movimiento de muñeca.

Vía: LikeCool.

Y en el último piso

Otro rincón secreto. Siempre he querido tener una habitación con el techo a dos aguas, pero quita tanto espacio que sólo me la podría permitir si tuvera una casa gigante con otros pisos en los que hacer vida normal (y no agachada).

Al final, el cottage va a ser un retiro espiritual y de lectura, pero con twists sórdidos de fiestas y rock&roll. Ya les digo yo…

Foto de Husman Hagberg.