Big changes are coming…

He tardado un par de meses (siendo indulgente conmigo misma), pero finalmente mañana comienzan las obras en nuestro baño.

En casa ya está todo recogido y nuestras maletas listas para digievolucionar en casa de mis tíos durante unos días (según los albañiles una semana, ya veremos).

A JFK y a mi no nos importa demasiado. Agarrar trapitos y cambiar de hogar es algo que hemos hecho muchas veces, pero Baldomero está a punto de vivir una nueva experiencia en su vida: se va de okupa a una casa con tres felinos más.

¿Cómo llevará dejar de ser el rey del hogar a convertirse en un simple gato de raza común europea entre una manada de Bosques Noruega? De lo único que puede presumir es de tener un twitter poco actualizado (pero con casi 200 followers) y que aparece junto al gato del Doctor Maligno cuando googleas en Imágenes “Baldomero Gato“. A ver si les hace entrar en razón de lo cool que es. Eso o se convierte en outsider.

Ático inspirado

Aquí una pequeña inspiración para cuando JFK y yo seamos tan ricos que podamos tener una casa en la montaña. Prometo que os invitaré a dormir en nuestras hiper-bien decoradas habitaciones.

El ambiente será exquisito: chimenea, infusiones humeantes, todo de madera y calentito mientras fuera nieva…

Costumbres maravillosas: postcards

Siempre que JFK y yo enviamos un regalo a alguien a través de otra persona (o por correo convencional) me tomo la preocupación de escribir una nota a mano.

Ya que no lo voy a decir en persona, por lo menos que sepan por escrito lo mucho que me apetece que tengan lo que les enviamos. Huelga decir que siempre lo hacemos con gente a la que queremos muchísimo y a la que esperamos que le haga ilusión recibirlas.

Hace un par de meses me volví loca buscando a través de internet nuestras propias postales (acabé por comprar un set no-tan-maravilloso pero de oferta en Ording&Reda un día que pasaba).

Ahora, casi por sorpresa, acabo de descubrir la tienda Sweet Harvey. Tienen postales en clave de humor, totalmente románticas, cariñosas y expresivas o mi favorita (aunque no creo que encontrase necesidad de usarla), la que anuncia una mudanza. Eso sí… ninguna con el fin que JFK y yo necesitábamos (me quedo tranquila).

¿Qué os parecen?

Un nuevo geranio en la familia

Además del geranio que sobrevivió del verano pasada (a vuestra izquierda), os presento al nuevo inquilino de mi jardinera: otro geranio del mismo color pero, como podéis comprobar, con muchísima más vida.

Es un nuevo reto (casi una obsesión): ser capaz de mantener mis propias plantas. Ya sabéis que estoy en proceso de salvar a un romero, que estaba a punto de morir por mis propias manos (lo he plantado al lado del segundo geranio, a ver qué hace con su vida comatosa.

Mientras tanto, me inspiro con la estética impoluta de las macetas ajenas. Y pienso… ¿llegaré alguna vez a eso?

So proud of my boy

Ya sé que corro el riesgo de que alguno de vosotros venga a casa y trate de raptar a Baldomero. Lo conocéis tan bien que estoy hasta tranquila pensando que le daríais una buena vida… :P

Pero cómo se me cae la baba con el felino. Y no os cuento a JFK. No sé qué será de nosotros si algún día tenemos hijos.

Operación Salvar al Romero (OSR)

Hace un mes más o menos llegó, en perfecto estado de salud, este pequeño romero a casa. Tiempo más que suficiente como para que se haya puesto de esta guisa. Tristón como la mirada de un Basset Hound.

¿Alguien sabe cómo tratarlo? Por de pronto lo he trasladado a la zona de plantas delicadas: la cocina. Allí le hará compañía el aloe vera, que se va salvando (aunque no sé muy bien cómo).

Pues bien, se admiten consejos… como si le tengo que hacer el boca a boca. Estoy en plena OSR.

Yo tambien soy (un poquito) neurótica

Hablaba el otro día con JFK de cómo mi manía de hacer todo según un ritual perfectamente establecido (dando cero pie a la improvisación) se me está yendo de las manos. Al menos en lo que al hogar se refiere.

Por eso me hizo mucha gracia encontrar estas ilustraciones, bastante representativas de mi estado. Aunque, claro… colocar la comida de manera armónica es el menor de mis problemas.

Lo mío es ubicar todo en el mismo orden (platos en el lavavajillas, ropa en la lavadora lavadora, calcetines en los cajones, vasos en la estantería y POR SUPUESTO el rollo del papel higiénico). Os sorprenderían mis miserias y padeceres de maruja…

¿Alguna manía doméstica anyone?

Imagen de Soyneurotico vía Cuartoderecha.

El mando de la tele

Se cumple una semana desde que volvemos a tener mando de televisión (ergo: hemos vuelto a encenderla). Y, haciendo balance, creo que no lo hemos echado mucho de menos. Quienes nos conocéis sabéis que no somos gente de ver televisión. Ahora, que alguien se atreva a quitarnos el wi-fi. Por mi wi-fi MA-TO.

Lo único que echaba de menos era poder cambiar el ancho de pantalla para ver mis películas con subtítulos (la pantalla no se cambia automática, y se me quedaban cortados). Pero, por lo demás, podría vivir perfectamente sin la televisión, porque el único uso que le doy es el 24horas matutino para ver alguna noticia en lo que desayuno.

A JFK le gusta algún programa más: Salvados (de Jordi Évole, que a mi me aburre soberanamente), El Intermedio (¿O era el de Trancas y Barrancas que no recuerdo el nombre pero que es muy parecido y también bastante prescindible?) y cualquier momento en el que aparezca el Atlético de Madrid (aunque el otro día me comentó que en cuanto muden el estadio deja de ser fan y se pasa al Barcelona porque juegan mucho mejor. Así de forofo es mi hombre).

Vosotros, ¿qué veis en la tele?, ¿La echaríais de menos?

PS: Gran Hermano lo vemos, sí. Pero a través de la web la mayor parte de las veces.

Fotografía de Autowitch.

De mi poca inspiración en interiores

Uno entra a blogs como Kireei y descubre maneras estupendas de optimizar el espacio. Y hasta me apetece tener un armario ciego para optimizarlo como este. Pero, o eres muy manitas, o es muy difícil trasladar este tipo de ideas a la realidad.

Al menos a mi me cuesta muchísimo ponerme a pensar en tres dimensiones sobre mi casa y mis muebles. Ese trabajo de chinos se lo dejo a JFK que es mucho más optimista y siempre piensa que todo se puede conseguir. Os lo digo desde ya: es uno de los trucos para no acabar saliendo reñidos del Ikea. A (casi) TODO QUE SÍ.

Menos mal que lo tengo a él… porque si fuera por mí sólo habría estanterías para libros y cremas.

Un trauma infantil de colores

Ya os dije cuando hablé de Toy Story que tenía pendiente el relato de un mini-trauma infantil que derivó en obsesión por My Little Pony varios años después.

Fue después de una visita al dentista. Un empaste, seguro. Mi madre me compró un My Little Pony azulito con piruletas de color violeta y rosa por el lomo. Todo un tesoro con el que estuve jugando una buena temporada, hasta que desapareció.

Siempre pensé que se lo había comido mi perro (como la pelota de los Snorkels, en paz descanse), y quiero mantener esa teoría viva, aunque sólo sea por tener alguna y no hundirme en la miseria pensando que lo perdí yo.

Hace unos años (más bien pocos) empecé a volverme loca en eBay buscando mi muñeco original (siempre basándome en el recuerdo, que no era tan real como yo pensaba, así que tardé un tiempo), y no pude resistirme a adoptar por el camino a una auténtica colonia de equinos coloridos que ahora está expuesta en una vitrina de mi habitación ante la estupefacción y resignación de JFK.

Cuando logré encontrar mi My Little Pony original, el mismo que estáis viendo en la foto, se acabó la obsesión. Pude cerrar etapa.