La gran belleza

gambardella

“Termina siempre así, con la muerte. Pero antes hubo vida. Escondida debajo del bla, bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí. Es sólo un truco”.

Jep Gambardella

Brooklyn

BrooklynLR

You’ll feel so homesick that you’ll want to die, and there’s nothing you can do about it apart from endure it. But you will, and it won’t kill you… and one day the sun will come out and you’ll realize that this is where your life is.

Eilis Fiorello

Maratón de cine

anigif_enhanced-buzz-22004-1368569759-14

La semana pasada estuve visitando a mi familia en la nave nodriza y, aprovechando el frescor y la tranquilidad de la periferia, mi madre y yo nos pusimos finas de ver películas. Cinco juntas (españolas) y dos extra en las que solo me acompañaban los gatos. Éste es mi recuento cinematográfico:

Jawbreaker (1999): Si alguna vez te has declarado fan de Clueless pero jamás has oido hablar de la poderosa transformación de Judy Greer en esta cinta, te faltan casillas noventeras por rellenar. La película es tan mala que pasa directa a la categoría de imprescindible.
Musarañas (2014): Mejor maquillaje y peluquería en los últimos Premios Goya. Solo por eso, a mi ya me interesa. La historia trata de abusos y agorafobias. Macarena Gómez borda (y cose) su papel.
Las ovejas no pierden el tren (2014): Habrá a quién no le guste, pero hay un cierto tono en la comedia romántica española que me relaja y me divierte. Un vino al año no hace daño. Ésta es, en realidad, un enredo sentimental del campo a la ciudad.
Mortdecai (2015): Da un poco de miedo que Johnny Depp haya conseguido encasillarse en papeles Timburtonianos. Pero así ha sido. Sin embargo esta vez no tiene ni pizca de gracia.
Loreak (2014): Es, por unanimidad, la película más aburrida de las que hemos visto. Quizá fue el día, la hora, el lugar… o que no acabamos de empatizar con una señora de mediana edad que lleva flores.
El amor no es lo que era (2013): Otro enredo amoroso, pero un poco más aburrido. Ambas comparten en su elenco a Alberto San Juan. ¿Casualidad o es que entra en todos los chick-flicks locales?
Magical girl (2014): Bárbara Lennie está grandiosa. Pero, ¿qué me dicen de José Sacristán? A ese señor hay que ir empezando a hacerle sus buenos homenajes. Y no parar nunca.

Cinco películas no navideñas que he visto esta navidad

6dc460ddc749c597350ed61376ba1654

Como muchos ya sabéis, hace unas semanas que dije adiós a El País Semanal para embarcarme de lleno en la nueva etapa de Harper’s Bazaar. Pensé que con el cambio se habían esfumado mis vacaciones, pero resultó que el nuevo puesto traía bajo la manga cinco días libres. Estoy en Galicia. Estas son las películas que he visto en ese tiempo:

Dallas buyers club. Matthew McConaughey es el gran rayo de sol que ha deslumbrado 2014. Esta película y la serie True Detective son las responsables de que ya no lo veamos como el vecinito cachas de las comedias románticas. O, al menos, no solo.

The best exotic Marigold Hotel. ¿Qué maravilla hubiera hecho Wes Anderson con este guion? La película, que se desarrolla en un viejo hotel indio semireformado para convertirse en residencia de la tercera edad, recuerda a El gan Hotel Budapest trufada con escenas de Viaje a Darjeeling. Imprescindible para fans de Judi Dench, Maggie Smith y Penelope Wilton.

The Family (Malavita). Robert De Niro y Michelle Pfeiffer en una de sus actuaciones más prescindibles. Humor facilón, mafias cargadas de clichés y un perro llamado Malavita.

Mientras duermes. Concesión local. Qué bueno es Luis Tosar. Qué buena es Marta Etura. Qué poco interesante y creíble resulta la trama de la película. Qué poco conocemos a nuestros porteros.

Sixteen Candles. Regresar a los ’80 de la mano de Molly Ringwald siempre es una buena idea. No solo propone un desfile de estilismos impagables, sino que presenta al enésimo jovenzuelo en busca del amor verdadero a sus 16 años. Tan irreal como tierno.

Imagen de College of Architecture Art + Design de Mississippi State University.

La película que nunca llegué a ver

No sé si os ha pasado alguna vez con alguna película… que nunca habéis podido terminarla aunque la hayáis comenzado cientos de veces. No hablo de quedarse dormido, no. Eso sería muy fácil. Hablo de factores ajenos a vosotros…

Por ejemplo. Yo cuando era pequeña iba regularmente a casa de una prima lejana (en las aldeas, ya sabéis, es el pan de cada día) y siempre empezábamos a ver Bigfoot. Por H o por B nunca conseguí acabar de verla. Lo mismo me pasaba con Mary Poppins… sé que hay un deshollinador y poco más. No es porque no haya intentado verla.

Tampoco tuve una de esas infancias plagadas de Clásicos de Disney. Por mi VHS sólo pasaba (recurrente y tan obsesivamente como en casa de cualquier infante que se precie) La Sirenita. No he visto ni Blancanieves, ni La Cenicienta, ni Fantasía, ni Dumbo ni tan siquiera El Rey León. Sigan engrosando la lista con los hasta los más de 50 clásicos de Disney.

Si pasamos a educación televisiva, la mía carece de las Mama Chicho, El juego de la oca o Campeones. Por poner tres ejemplos que conforman la columna vertebral de la sociedad española de los 80 y los 90. Ahí mi recuerdo es aún más escueto: en mi casa solo se veía Dragon Ball  Z en gallego.

A cambio, eso sí, aprendí a cazar grillos y a girar el paraguas en la dirección contraria a la lluvia para no mojarte. A veces, yo misma recogía los huevos de las gallinas y, en otras ocasiones, podía montar en burro. Vi muchos cerdos morir, y algunos conejos nacer. Tuve perros, gatos y hasta un pato que desapareció misteriosamente (ejem). En el fondo, no me quejo.

Imagen vía Aesthetic Bent.

Mr Whiskers had a dream

Mr. Whiskers es, sin duda, el personaje más interesante de Frankenweenie. Antes y después de su transformación.

Eternal sunshine of the spotless mind

Como nadie me avisó, me tragué Xanadu

Fantasía musical. Según la wikipedia esa es la categoría en la que entra la película Xanadu. Otras la califican de “roller movie”. Aquí van otros datos: hecha en 1980 y protagonizada por una Olivia Newton-John que estaba en la cúspide tras el hype de Grease. Y aún más: La taquilla fue más bien escasa, pero la banda sonora (cantada por la propia australiana) fue un auténtico éxito.

La historia en sí es de esas que te cuentan y te parece ridícula. Pero luego la ves y te das cuenta de que es aún peor. Olivia es Kira, una musa que baja del cielo (en realidad sale de un mural) para inspirar a Sonny, un pintor, a que abra un club nocturno que se llame Xanadu. Se enamoran y ella se tiene que enfrentar a Zeus para conseguir quedarse en la tierra con su amor. Todo ello con muchísimos incisos musicales de lo más psicodélico. Pura creatividad ochentera. Ni siquiera la aparición de Gene Kelly lo salva.

Una hora y media de mi vida tirada al retrete de la mediocridad con luces de neón. Tiren de la cisterna antes de salir.

Uno de ramen

Le di la oportunidad. Vale que el hecho de que la protagonista de The Ramen Girl fuera Brittany Murphy no pronosticaba nada bueno. Pero no quise hacer juicios de valor. La trama tenía que ver con el mundo de la cocina japonesa. No me podía parecer más interesante.

Efectivamente, de un tema que podría haber sido gracioso (una americana curando sus heridas al tiempo que aprende a cocinar ramen), los productores acabaron por presentar un cúmulo de lugares comunes cuyo único calificativo debería ser: insufrible.

Y eso lo digo yo, que me considero fan from hell de las películas de animadoras más naïfs del planeta. Imagínense si le presentan el filme a alguien que no baja el listón de Ingmar Bergman.

Si quieren películas gastronómicas, no llamen a esta puerta. He dicho.

Secundarios de lujo: Rachel Griffiths

La vi por primera vez en La boda de Muriel (a la sazón una de mis películas favoritas: Abba por un tubo), y le perdí la pista hasta que apareció, como de sorpresa, haciendo un pequeño papel en La boda de mi mejor amigo (de boda en boda y tiro por que me toca). Me pareció una persona con físico curioso: tiene un qué-sé-yo y al mismo tiempo no lo tiene. Es raro. Y magnético.

Lo último que he visto de ella ha sido Six Feet Under y Brothers & Sisters. Dos series dramáticas en las que interpreta a dos personajes que no podrían ser más diferentes entre sí. Y los dos tienen alma, tienen carácter, tienen vida. Rachel Griffiths es muy grande. Y de nuestras antípodas.

Foto de Philip Le Masurier.