Como nadie me avisó, me tragué Xanadu
Fantasía musical. Según la wikipedia esa es la categoría en la que entra la película Xanadu. Otras la califican de “roller movie”. Aquí van otros datos: hecha en 1980 y protagonizada por una Olivia Newton-John que estaba en la cúspide tras el hype de Grease. Y aún más: La taquilla fue más bien escasa, pero la banda sonora (cantada por la propia australiana) fue un auténtico éxito.
La historia en sí es de esas que te cuentan y te parece ridícula. Pero luego la ves y te das cuenta de que es aún peor. Olivia es Kira, una musa que baja del cielo (en realidad sale de un mural) para inspirar a Sonny, un pintor, a que abra un club nocturno que se llame Xanadu. Se enamoran y ella se tiene que enfrentar a Zeus para conseguir quedarse en la tierra con su amor. Todo ello con muchísimos incisos musicales de lo más psicodélico. Pura creatividad ochentera. Ni siquiera la aparición de Gene Kelly lo salva.
Una hora y media de mi vida tirada al retrete de la mediocridad con luces de neón. Tiren de la cisterna antes de salir.









