Pa negre

Durante el lluvioso puente hemos aprovechado para ponernos un poco al día en cine. Como estaba mi madre, no teníamos mucha opción: cine (en) español.

No es que ella sea la porrista mayor en los Goya. Más bien es culpa nuestra: no tenemos películas extranjeras en español (vamos, todas son en inglés, tampoco os vayáis a pensar que somos muy duchos en otras lenguas) y no queremos obligarla a pasarse el rato leyendo subtítulos.

Así que una de las que vimos fue Pan Negro (Pa Negre en el original), la ganadora del Goya a la mejor película este año. Va sobre… ¡adivinen! Republicanos en la posguerra y cómo las mentiras crean monstruos.

Me encantó la interpretación de Nora Navas y Laia Marull. Y hasta ahí puedo leer. No se crean que ha hecho mucha mella en mí todo lo demás. ¿Alguien la ha visto? Se abre el turno de las opiniones…

Balada triste de trompeta

Hace poco JFK y yo nos lanzamos a ver Balada triste de trompeta. Básicamente porque pensábamos que nada malo podría salir de unos carteles tan jodidamente bien trabajados.

No nos equivocábamos. Que no salga nada malo, por cierto, nada tiene que ver con que salga una obra maestra. Tampoco es eso… pero la película está más que potable y tiene una trama original, aunque recurra en varios momentos a ese tema tan español como es la Guerra Civil y la posguerra, pero lo salva centrándose en el olvidado mundo del circo, tan estético e interesante. Su final no es nada Hollywoodiense, si acaso un poco director’s cut. Además, los tres protagonistas (sí, sí, Carolina Bang también, aunque un poquito menos) son excepcionales. Amo a Carlos Areces y Antonio de la Torre. Son grandes de España, como Álex de la Iglesia.

Os diré una cosa… quiero ver más pelis de Álex de la Iglesia. En mi biblioteca cerebral (a la que, no sé por qué, le faltan páginas) tengo 800 Balas, La Comunidad, El día de la bestia y Mirindas asesinas… ¿Y vosotros, cuales habéis visto (y qué os parecen)?

El amor loco de Yves Saint Laurent

Hace algún tiempo que tengo ganas de ver L’Amour Fou, el documental que Pierre Bergé hizo sobre su socio y amante, Yves Saint Laurent.

Siempre me ha fascinado la vida (con muchas luces y sombras) del genio de la Rive Gauche. Sus obsesiones, su autoestima, sus escapadas a Marruecos, sus noches locas y todo lo que hacía (terriblemente).

Y me apetece verlo con la otra perspectiva, la del personaje que ha pasado casi toda su vida con él, gestionando la casa de moda en la sombra, vendiendo la colección de arte tras “enviudar” después de haber roto la relación amorosa y, al final, sacando la cabeza en busca del protagonismo al que había renunciado por amor.

Pero por ahora sólo lo encuentro en francés, con subtítulos en francés. Y mi dominio del idioma es demasiado básico. Tristeza supina.

Los dioses las prefieren morenas

(aunque los caballeros sigan decantándose por las rubias).

Hasta luego, Jane.

Un villano (no tan) favorito

Este fin de semana JFK y yo aprovechamos para ver Gru, mi villano favorito (aunque prefiero su título en inglés: Despicable me). Ya sabéis lo bien que sientan unas palomitas, una manta y un sofá en días de lluvia y aguanieve.

Por lo demás la película me pareció simplemente aceptable. No sentí que había perdido mi tiempo al 100% (quizá al 60). Tierna por momentos, ñoña en otros y previsible en la mayor parte. ¿Os la recomendaría? Pues seguro que no tan vivamente como hago con otras, pero tampoco os insto a huir de ella como locos. Para gustos los colores.

Deberes

¡Atención!

Queridos pupilos, este fin de semana tendréis deberes: que nadie llegue el lunes sin haber visto Black Swan, o le castigaré con una redacción de 1.000 caracteres sobre la necesidad que tiene la célula del aparato de Golgi.

Creedme, lo hago por vuestro bien. Sé que os encantará.

PS: Por supuesto… podéis ponerme deberes a mi también. Soy toda oidos.

Ilustración: Boceto original de Rodarte para el vestuario de la película.

Cinco motivos para ver Somewhere

1. Porque Stephen Dorff se merece una oportunidad, pero Elle Fanning se la ha ganado a pulso.

2. Porque, a pesar de que parece que deja un final totalmente abierto, a mi me da la impresión de que lo ha cerrado perfectamente.

3. Porque el guión, original de Sofía Coppola, mama de sus propias memorias (la escena del casino ocurrió de verdad con su padre).

4. Porque la típica historia de “hombre soltero recibe a su hija en casa y le cambia la vida” se puede contar de muchas maneras. Ya vale de regalar nuestros domingos a comedias de Blockbuster que no nos aportan nada.

5. Porque el silencio, a veces, dice mucho más que las palabras. Y los planos-secuencia largos, si se saben hacer, pueden ser espectaculares.


Bonus track: Porque yo creo que la Coppola es una de las cineastas más talentosas de la actualidad.

Toy Story (Hay un amigo en mi)

Aunque lo podáis creer casi imposible, lo cierto es que no había visto ninguna de las tres partes de Toy Story. Con la efusividad que amigos y compis de trabajo recibieron la tercera este verano, me convencí de que algo fallaba en mi organismo.

Pero no fue hasta navidad que decidí que las quería en DVD de verdad. Vamos, nada de pirateos ni de cosas chustas. Quería redimir tanto tiempo sin sentirme atraída por ellas “pagándolo caro”. Así que puse manos a la obra. Vamos, escribí un Facebook mail al cuñissss diciendo que si Santa Claus me traería esto. Et voilà. Y en Blu-Ray ni más ni menos. Se portó el Santa.

El pasado fin de semana me di el atracón completo. ¡Y me han encantado! A cada cual mejor. Ahora entiendo todo el barullo causado en trabajo y terrazas por la tercera parte.

Y, además, me ha hecho recordar mis muñecos de pequeña, por lo que os voy a soltar una breve parrafada sobre el asunto: con lo que más jugaba era con millones de Barbies (y un solo Ken, como en toda casa que se precie) a las que mi bisabuela me ayudaba a confeccionar ropa bajo la atenta mirada de mi madre que siempre suspiraba por las esquinas un “Hay que ver, estas muñecas son demasiado pequeñas, ¿no quieres un Nenuco?”. Yo pensaba para mis adentros: ¿Para qué?, ¿Para fingir tener un hijo? Mejor finjo que me voy de fiesta…

Sin embargo, la auténtica joya de la corona era el peluche con el que me iba a dormir. Un perrito marrón del tamaño de un calabacín, lleno de remiendos (¡cuantas veces le habrán recolocado la oreja!) y pelotillas. No tenía nombre, porque siempre que trataba de ponérselo me estaba quedando dormida y la memoria no llegaba al día siguiente, pero pasó la barrera psicológica de los 15 años y se mantuvo a mi lado durante casi toda la carrera (Erasmus incluido, que ya es decir).

Al final decidí ser realista y llevarlo a la casa de Galicia. No fuera a ser que con tantas mudanzas acabara por perderse. Y allí está, en mi habitación… jugando por las noches con las Barbies y el Ken que están bien cerquita en una caja. O algo así.

Y vosotros, ¿qué fauna juguetil recordáis?, ¿Qué fue de ellos?

PS: Y, en breve, os contaré cómo me volví loca con My Little Pony por un trauma infantil.

Ilustración de Circo Ambulante.

Cinco directores, cinco películas

Aprovechando que esta semana he estado de vacaciones, sentí la imperiosa necesidad de ponerme al día cinematográficamente. Me hice un mini-ciclo con un sólo requisito: cada película debía ser de un director famoso diferente. Este fue el resultado:

1. Dos en la carretera. Dirigida por Stanley Donen (responsable también de Charada, Cantando bajo la lluvia y la popular Siete Novias para siete hermanos). La protagonista es Audrey Hepburn y, como excepción en su carrera, permitió que el diseño de vestuario no fuera dirigido por Givenchy. Reconoció que no era, para nada, el estilo de su personaje. Y ahí lo dejo.

2. La ciencia del sueño. Dirigida por Michel Gondry. Era una nueva oportunidad a Gondry. Odié Eternal sunshine of the spotless mind, pero amé profundamente Be kind rewind. ¿Y el resultado? Pues en un principio me pareció infumablemente lenta (como un videoclip de hora y pico), pero luego le fui cogiendo cariño. Dejaré mi decisión para la próxima ocasión.

3. Dementia 13. Dirigida por Francis Ford Coppola. Por si no lo sabéis soy fan from hell de Coppola y, aunque él reniegue de su opera prima (rodada en tan sólo diez días)… ¡a mi me encantó!

4. El hombre que sabía demasiado. Dirigida por Alfred Hitchcock. En casa estaba la versión inglesa original, una oportunidad única para ver la evolución de este grande entre los grandes. Mi favorita: la actuación de Peter Lorre. Es un grande.

5. Young Sherlock Holmes. Dirigida por Barry Levinson. Nunca había oido hablar de este clásico de la comedia familiar. Por cierto, ¿Soy la única a la que le ha recordado MUCHO a toda la historia y películas de Harry Potter? Ahí lo dejo.

Bonus track: Gainsbourg (Vie héroïque). Primera incursión cinematográfica de Joann Sfar. A pesar de que JFK se fue con mejor sabor de boca, a mi no dejó de parecerme una versión ligera de la vida de Gainsbourg. Además, te pasas toda la película esperando a que aparezca Laetitia (perfectamente) caracterizada como BB. Casi hubiera preferido la biografía de ella.

Foto de tetsuиübe.

Exit through the gift shop


“Los malos artistas imitan. Los grandes, roban”

Pablo Picasso. Banksy. Yo misma.

Ésta es mi brevísima conclusión tras ver Exit through the gift shop, un gran documental que, a decir verdad, poco tiene que ver con Banksy (o al menos con respecto a lo que muchos esperábamos). Y eso que el título es suyo. Bueno, al menos mencionan a Space Invader y Shepard Fairey y hace un poco más visible el arte urbano al gran público.

Imagen: Banksy.