
Hace poco conté que iba a ir al primer Chuletón&Blogs de la historia, organizado por los estupendo chicos de Cucharete (mucho más que una web de referencia sobre restaurantes en Madrid) y celebrado en la Taberna 1929.
Pues bien, el evento finalmente transcurrió. El resultado es más que satisfactorio. De hecho fue tan satisfactorio que cualquier narración de los hechos desmerecerá por completo la magia que viví.
Llegué allí bastante puntual y un poco nerviosa porque no conocía más que a un par de personas. Ya sabéis que poco me cuesta entablar conversación, así que pronto conocí a Sara y a Mirichán, dos de las tres otras chicas que asistían. Un encanto.
Pero, cual no sería mi sorpresa cuando de pronto descubrí que los asientos estaban asignados. Me tuve que despedir de las chicas y correr a mi mesa, en la que me esperaba un bonito cartel personalizado (todo un detallazo por parte de los Cucharetes, que personalizaron treinta carteles como treinta soles) en el que decía: “entre la novela y el teatro… ¡un buen chuletón!“, haciendo referencia tanto al evento como a mi blog.
En mi mesa estuve con Óscar (el grandioso diseñador del cartel), Mari Trini (una incipiente e ilusionada periodista) y David (al que le encanta la música y comer por la patilla). Lo pasamos increíble, charlando sobre todo un poco y bebiendo más vino que chuletón.
Luego aparecieron los chicos de Lacomuna.tv, con los que siempre da gusto encontrarse porque son como ositos amorosos de la vida real. ¡Qué buena gente!
Después de eso, el chuletón&blogs bien podía haber sido una espectacular boda de pueblo: el Avenencia fue haciendo de nosotros personas más extrovertidas hasta que decidimos darlo todo y ponernos a cantar clásicos de ayer y de hoy, de allá y de acá. Rianxeira incluida.
Feli y Quico, los dueños de la Taberna 1929 (la cual recomiendo vivamente con tres hurras: ¡Hurra, hurra, hurra!), se portaron estupendamente con nosotros y hasta sacaron su vena más musical. Con ellos estuvimos los “Oceanic six“, los últimos supervivientes del chuletón, hasta bien entrada la madrugada.
¿Véis? Ya sabía yo que contarlo por escrito no tiene tanta gracia… lo suyo es ir y vivirlo, porque son experiencias únicas que, encima, están hechas con mucho mimo y amor, lo que les da un toque especial. Así que la próxima vez que organicen algo los Cucharetes… ¡no dudéis en apuntaros!
Finalmente, después de toda la parrafada, no puedo acabar si agradecer a los chicos de Cucharete tanto esfuerzo e ilusión (y esa crónica tan extensa y divertida), a la gente de Avenencia por ese vino de dioses, a la Taberna 1929 (sus croquetas eran espectaculares, y el chuletón ni os digo), a todos los asistentes con los que estuve (¡grandes momentos que pasé con ellos!) y a Ramón Redondo, por dibujarme tan delgadita en la dedicatoria del cómic que repartió.
¡Muchas Gracias a todos! Seguiré preparando más hits de ayer y de hoy para la próxima reunión. ¿Alguien se lleva un karaoke?
Fotografía: De izquierda a derecha: Cartel de mi asiento asignado, cómic de Geek In Love para el evento (con ilustración personalizada) y botellón de Avenencia con el que nos obsequiaron al final.