En línea en línea

El pasado viernes anuncié en mi blog de Hola, El verano en que por fin adelgacé, que sortearé 10 bonos mensuales para hacer el método entulínea. En poco más de un mes yo me he quitado de encima cuatro quilos. Y, lo mejor de todo, casi sin darme cuenta.

Os invito, desde aquí, a que participéis… Basta comentar en este post por qué os lo merecéis. Desde ya os lo digo, queridos: si ganáis uno de los bonos, no os arrepentiréis. Es maravilloso recuperar la línea en línea.

Foto: Purp0l.

Dicen que este es el verano en que por fin adelgazaré

¿No te gusta la sopa? Pues toma dos tazas. Durante tres meses Zelestina se desprende de una parte de sí misma para contar cómo perder kilos sin estar de mal humor en El verano en que por fin adelgacé.

Estoy por mi segunda semana, y no me ha ido nada mal. Ya he perdido dos kilos… aunque, claro, después de este viajecito en que me encuentro sumergida, me pregunto si superaré la tercera semana con éxito. ¡Que la comida francesa está hecha a traición!

No dejen de añadir el blog a sus favoritos. Serán tres meses en los que yo viva con el corazón en un puño (y una fruta en el otro).

Ilustración de Yasenzz.

¡Que actualicen ya el santoral!

De repente me cuenta JFK que el próximo 12 de abril (el martes que viene, amigos) es el Día del Helado Gratis en Ben&Jerry’s. Ya lo han hecho otros años (con colas kilométricas), pero es la primera vez que lo sé con tiempo suficiente como para planificar mi peregrinación a alguna de las heladerías, y no quería dejar de compartirlo.

Que no sea porque no os he avisado donde conseguir vuestro cono de helado (¡San helado gratis!). Además, es una ocasión excelente para testar su cosecha del 2011 y asegurarme de que mantengan sus niveles de calidad heladística. Hay añadas y añadas, amigos.

¿Por qué se han empeñado en que mantenga viva mi adicción por el Chocolate Fudge Brownie? Definitivamente los gustos garrapiñados de JFK me van a hacer (acabar de) tirar la dieta por la ventana. Yummy.

Dejemos que este evento sea el pistoletazo de salida de la temporada de helados. Estoy ya salivando, y voy con la libretita de notas preparada. Ojo: soy el Risto Mejide de los catadores de helados…

PS: Yo también lo estoy pensando. Y el régimen, ¿llegará alguna vez?

Foto: Days Will Pass.

Man, this is (more than) good!

(Basta que me ponga a dieta para que no quiera más que hablar de comidas ricas y altas en carbohidratos).

Desde el primer contacto que tuve con República Dominicana creé un juicio de valor: la grandeza de su gastronomía. Dentro de ella, he de reconocerlo, tengo especial predilección por el mangú, que viene siendo plátano macho cocido y hecho puré con mantequilla. Una auténtica delicia calórica que se sirve en el desayuno acompañado (agárrense, que vienen curvas) por: salami, huevos, cebolla y queso. Todo bien fritito. Es de los primeros platos criollos que aprendí a cocinar.

Yo sólo diré una cosa. Si Dios existe… no tengo ninguna duda de que desayuna en República Dominicana.

PS:Los que estáis en Madrid y no lo conozcáis, podéis saciar la curiosidad en El Colmado. Yo todavía no he ido, pero me lo han recomendado mucho :)

Foto de Francisco Tavares.

La zona verde

A espera de rascar una mañana al trabajo para a ir a actualizar mis datos del seguro médico de la APM y reservar cita en el endocrino para una dieta como dios manda, voy a empezar con un clásico: bajada drástica de carbohidratos y raciones más pequeñas.

Pero llega un problema. Me paso todo el día en el trabajo y no me da tiempo a acercarme a casa (¡demasiado lejos!). Tampoco me gusta salir a comer de menú a un restaurante por dos motivos: 1. Dinero (sí, mi madre tenía razón: no lo plantan en la huerta), 2. Salud (en general están muy ricos, pero suelen tener bastante grasa). A eso hay que añadirle otro mini-escollo: En la oficina no tenemos microondas para calentar comida y, la verdad, ya va cansando eso de comer todos los días ensaladita.

¿Qué otros platos se os ocurre que sean light y aptos en temperatura ambiente? Por ejemplo: crema de calabacín… 1, 2, 3, responda otra vez…

Imagen de Still Pond Photography.

Madroños madrileños

Diría que todos los que leéis este blog conocéis la palabra madroño. Quizá muchos sabéis que uno de los iconos de Madrid (junto con su inseparable oso) y otros tantos estéis al corriente de que es un arbusto con fruta comestible.

Lo cierto es que no son fáciles de encontrar. Para conseguirlos hay que recurrir a mercados, porque no los verás en el supermercado de turno. Valiente escudo de la ciudad (claro, tampoco divisareis un oso ni por asomo).

Hete aquí que lo que en la capital es rara avis me lo encontré esta mañana en un puesto callejero de frutos rojos en Aranjuez. Tuvimos que comprar una cajita para inaugurarnos. ¿Veredicto? Muy bonitos, sí, pero totalmente insípidos.

Magdalenas con amor

Hacía mucho tiempo que no me ponía con las manos en la masa. De hecho, a veces dudo de si me gusta cocinar o realmente no. Sea como fuere, me encontré con una receta facilísima en Entre Cacerolas, y me dije: ¿por qué no hacerle a JFK un dulcecito casero para que desayune?

Y estas son las magdalenas que nos han recibido en la cocina durante toda la semana. No está mal. ¿El secreto? Lo dicen siempre: mucho amor.

Hay un país en el mundo

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Lo peor de estar sólo nueve días en Santo Domingo es no haber tenido tiempo de visitar un motel (tengo una curiosidad extrema por saber de qué van esos locales de placer rápido con ambientes internacionales), no haber comido sushi de platanito en Yokomo Sushi, no haber desayunado en Marocha (omaigá!) ni haber visitado el Alcázar de Colón.

Lo mejor de estar nueve días en Santo Domingo es haber podido asistir a la boda de Erwin, hacer un road-trip familiar a Terrenas, ver cómo los amigos se aparecen e insisten en contactarnos aunque nosotros fueramos un desastre al teléfono móvil, desayunar mangú a diario (man, this is good!) y coquetear con la idea de querer mudarme al lluvioso trópico.

Y sin duda, el hecho de que volveré a vivir situaciones similares es lo que se lleva la palma. ¡Tengo una familia, y un país que me maravilla (y me asusta a partes iguales) a 14.000 km de mi casa! Muchas gracias a todos los que han hecho que esos 9 días hayan sido FANTASTICULARES.

Dominicana es único. Ya lo anticipaba Pedro Mir… Hay un país en el mundo, colocado en el mismo trayecto del sol. No dejen de leer el poema entero.

El placer de la cocina

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Acabo de ver Julie & Julia. Una película inspiracional sobre una escritora que se propone como reto (para no dejar de escribir) comenzar un blog y hacer en un año todas las recetas del libro de la chef americana Julia Child (interpretada impecablemente por Meryl Streep). La historia es muy Hollywood, así que se pueden imaginar la trama y el desenlace ustedes solitos :)

El caso es que la chica, Julie, me dio un aire a mi mismas. Salvando las muchas distancias y aspiraciones vitales. Uno de los motivos por los que nació Zelestina fue para nunca dejar de escribir. Por muchas payasadas que fueran. El objetivo era unir palabras. En todo lo demás no me siento identificada… pero como me encanta comer (a la vista está), siempre me quedo obnubilada con las películas de comida que, encima, me ponen el gusanillo de querer cocinar mejor.

Oda silenciosa a Susan Spungen… la maquilladora responsable de que el Boeuf Bourguignon a La Julia Child tuviese la pinta más apetitosa posible.

Imagen de MsBlueSky.

Y tú, ¿comes fuera?

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Esta mañana La semana pasada abrí el periódico y me encontré con la noticia de que los españoles comemos fuera entre semana y cada vez peor, abandonando la tan alabada dieta mediterránea.

¿Es eso cierto? Qué os voy a contar yo, que prácticamente no salgo a comer. Todos los fines de semana, religiosamente, preparo mi comida para los cuatro cinco días a la semana que almuerzo en el trabajo. Siempre es un tándem: verdurita+carne o verdurita+verdurita. Y de postre: yogur desnatado con fibra. Yeah! Que me hablen a mi de dieta mediterránea.

No sólo me sirve para no gastar dinero innecesariamente, sino también para evitar comer toda esa grasa (que, por otra parte, de vez en cuando es necesaria) que sirven en los menús del día de aquí y de acullá. Así que, sin que sirva de precedente, ¡arriba el tupper como método para seguir comiendo sano!

PS: Pero que nadie nos quite una cenita o dos al mes en un restaurante chulito y con el mejor vino y compañía.

Ilustración de Silvia Stella