Planeta skrei en la Taberna del Alabardero
Justo antes de irme de viajes Semanasanteros (sí, fueron varios, pero ya estoy de vuelta) mi amiga Marulia me invitó a una degustación de Skrei (el bacalao más mimado de los mares de Noruega) en la Taberna del Alabardero.
A falta de una cena romántica (como la de Luisete y Laura) o una completa genealogía del skrei (Rebeca Sáez se me adelantó), presumí de Instagram para aifón justo antes de androidarse y retraté al lindo pescado en su salsa (y en su lasaña, y en su carpaccio, y en sus callos…). El bonus track, amigos, es la torrija caramelizada, especialidad de la casa y terror de los gimnasios.
Publicaré esta entrada a la hora de comer. Por puritita casualidad.
Brandada de skrei. Mayo-time.
Carpaccio de skrei. Lo que divisan abajo es tomate. Soberbio.
Lasaña, aunque podrían ser nachos. En primer plano un carabinero. Hay una generación completa que jamás lo ha probado.
Kokotxa. Los guisantes se pelan uno a uno y se tarda horas. Peculiaridades del primer mundo.
Callos. Ojo, para que no de tanta grimilla insisten que no son tripas, sino una “vejiga natatoria”. Funciona, hasta que lo gugleas.
Al pil pil. El skrei es tan molón que se adapta grácilmente a cualquier gastronomía.
Esta es la famosa torrija caramelizada. El (auténtico) terror de los gimnasios y dietistas.
Fin goloso. Volvamos a la dieta.



























