Hola 2012

No es que no quiera echar la vista atrás y analizar los pasos que mi vida ha dado en 2011. De hecho podría hacerlo, y con ese espíritu optimista que me caracteriza concluir que ha sido un gran año. ¿Pero qué sentido tiene? Hasta donde yo sé los errores los he ido remendando en el camino, y los éxitos los fui celebrando según surgían. Estoy realmente ansiosa por comenzar el 2012. Como buena ratoncilla maruja me encantaría tener un scoop con sus highlights. Una vez más: lo iré viendo sobre la marcha.

La única concesión que haré, sin embargo, será echar la vista atrás al balance literario. Este año ha sido muy flojito en literatura (quizá porque ha venido cargado de sorpresas en todo lo demás), pero no por ello perderé la tradición de repasar todos y cada uno de los libros que leí… Eso será, por supuesto, después de las campanadas.

Por de pronto, agarren las uvas, enciendan el televisor y den la bienvenida al nuevo año comiendo fruta. Yo lo pasaré con amigos en casa. Brindaré por ustedes y las maravillas que están por llegar. Son muchas, ya lo verán.

Foto de Big City Dreams.

Desenfocar la navidad

Desenfocar parar relajarse, crear recuerdos únicos, tomar perspectiva de algunos asuntos y volver a la carga. Esta noche (que es Nochebuena y estaré en Galicia) va a ser más holgada y relajada que otros años. Por de pronto ahora vamos a buscar el coche y a hacernos la “ruta americana” por las autopistas de Castilla. Así somos, unos aventureros de las Carreteras del Estado.

Muy feliz Nochebuena, más feliz Navidad y redoble de tambores de cara a 2012.

Foto de Pure Poison 89.

Cuando era pequeña (XII)

Mis habitación era un cuarto de paso hacia la de mis abuelos. Así que muchas veces acababa yendo a su cama a dormir o, simplemente, a hacer sueño. Otras veces el detalle funcionaba a modo de perro policía. Aunque cerrara la puerta ellos veían por debajo la luz, y se daban cuenta de que a la 1 de la mañana seguía leyendo. ¡Vaya broncas!

Una de las cosas que más me gustaba era irme a cama con mi abuelo y pedirme que me cantara un poco. El repertorio era más bien escaso: A rianxeira y Catro vellos mariñeiros eran las dos únicas canciones. Ibamos alternándolas y, como buena niña, a veces le pedía la misma una y otra vez hasta la extenuación. Nunca me dijo que no. Hoy justo volví a escucharlas. Me anoto el pedirle un mini concierto el mes que viene, cuando vaya a casa.

Ilustración de Jenny.

Mi pre-carta a los Reyes Magos

Este año lo haré con tiempo. El año pasado me estrené en esto de las wish lists y me gustó tanto que quiero repetir. Incluso adelantarme a la Navidad de El Corte Inglés y empezar a elucubrar sobre qué me encantaría recibir el día de mi cumpleaños, el próximo 21 de diciembre. O cualquiera de las otras fechas festivas y llenas de regalos que se aproximan. Por cierto, esto es solo una pre-carta, si no les gusta lo que pido… ¡¡habrá más para elegir!! Fun Fun Fun. Y ahí vamos:

El habita de Elsa Peretti para Tiffany. Me gusta la de plata, aunque toda la colección es (además de un clásico) para morirse. Hablar de algunas de las piezas de Paloma Picasso es ya palabra mayor. Pero si ustedes me quieren mimar, yo me pongo cómoda.

Un cerdo ladrón. Tal cual. Ya que voy a tener el salón lleno de cables… ¡qué menos que un ladronzuelo rosa que los haga un poco más cute! Lamentablemente, esto parece más un prototipo que un diseño real.

No me pueden gustar más los jabones. Hace algunos años que ando obsesionada con los de leche de burra (y de asno) a raíz de uno que compré en Crémieu durante una feria medieval. Supongo que hasta que no logre la réplica exacta no pararé. Mientras tanto, este es una buena alternativa.

Agujas, lana y un rato de vuestro tiempo para enseñarme a tejer (aunque sea una bufanda). Nada me gustaría más, porque estoy en una de esas épocas en que, aunque descansando, no puedo tener las manos quietas. Por cierto, la imagen es de Scaldedflea, no de una tienda real. Habrá que hacer escala en Pontejos.

Alguna ilustración de Fifi Lapin, aprovechando que la conejita más fashionista del mundo estrena tienda on-line.

Unas velas de Baxter of California (edición especial para navidad). No me quiero poner muy pesada, pero las ha diseñado Marc Atlan, y ahí debería terminar la explicación.

La cámara Lytro cuesta casi 400 dólares y es de mis regalos más improbables. Pero es tan bonita que no quería dejar de publicarla, por si alguien tiene un presupuesto más holgado. Además del bonito diseño, cada fotografía queda registrada con diferentes profundidades de campo. Simplemente perfecta.

Otro bastante improbable es este abrigo de lana-mohair de thename. Me fascina, pero el presupuesto que necesitaréis para regalármelo ya supera las tres cifras… Si me queréis mucho-mucho-mucho, optad por él.

Bonus track de libros: Twittergrafía me tiene muy curiosa… ¿qué tendrá que todos hablan de él? También Design Sponge, a ver si de repente aprendo algo sobre decoración.

Reirse el último

A veces resulta hasta ridículo pensar en reirse cuando ya todo el mundo se ha olvidado del chiste. Estoy en contra del refrán popular. Uno no ríe mejor al ser el último, ríe solo.

El sentido revanchista del dicho tampoco me gusta. La vida es un devenir -no, no me voy a poner filosófica, déjenme aligerarlo con un símil de andar por casa-, un eterno secador de pelo que regala aire nuevo a cada instante.

Claro, depende de si uno quiere ir delante del secador o quedarse en la parte de atrás, que suele estar llena de pelusa y el recalentamiento del motor. Yo, por supuesto, me pido estar en el grupo de los de delante, los que reciben la brisita. El que se quede el último… ¿de qué se va a reir?

Foto vía Design is Mine

Timonel a la izquierda

Estoy girando el buque. Iba muy centrada y rápido hacia el frente. Posteando a diario (a menudo sin mucho que decir) y creándome un hábito que, por momentos, era un suplicio. Eso no es hábito ni es nada.

Seis meses de posteo diario dan buena cuenta de mi cabezonería aun en tiempos sin mucho que contar. De hecho las pocas cosas realmente interesantes han pasado sin pena ni gloria por estas líneas, solo a la vista de auténticos connosieurs de mi día a día.

El rumbo de este barco se mueve de nuevo. Lo he hecho tantas veces que eso de dar explicaciones suena ya a excusa. Seguimos en modo personal e informal. No se preocupen. Pero apetece algo más visual…

Y, por dar una buena nueva: en casa estamos pensando en modificar por completo la estructura del salón. Pasar el comedor a la ventana y el sofá y el mueble más hacia la entrada.

A JFK no le ha dado demasiado tiempo a pensarlo, pero yo estoy absolutamente emocionada. A ver si, de una vez por todas, siento que estoy en mi hogar y no en un almacén de trastos. Por supuesto, eso requiere mucha concentración y capacidad para deshacerse de muebles y basura. Seguiremos informando.

Foto de HakanPhotography.

Ós señoritos non lles gusta a choiva…

Pero gústanlle as patacas…

(A los señoritos no les gusta la lluvia, pero le gustan las patatas).

Castelao, un visionario. Revista Nós.

Cuando era pequeña (XI)

Ya estaba totalmente influenciada por la series de televisión. Sobre todo en lo que a estética se refiere. Y paso a relatar.

Si no es el primero de los entierros a los que he ido en toda mi vida, desde luego está en la lista corta de los que más recuerdo. Yo tenía alrededor de 10 años, una vecina mayor falleció en el pueblo y tocaba ir al entierro.

Ni corta ni perezosa fui a revolver en todo mi armario a ver qué prendas negras podía encontrar. No había ni una. Corrí hacia mi madre presa del pánico a explicarle que no iba a poder ir… ¡que no tenía ropa de luto!

Ese fue el día en que descubrí que a los entierros sólo se va de negro en las series de televisión (y películas). Y créanme, es una ley que mantengo a rajatabla.

Pintura: CocoAspen.

El futuro cerebral está aquí

No puedo sino sorprenderme con la posibilidad de que al final todos nos convirtamos en robots con cerebros, al más puro estilo Futurama.

Pero la pregunta que más insistente late en mis adentros es… ¿qué c**o pasó por la mente de María Antonieta durante esos 15 segundos de conciencia antes del apagado definitivo de corriente eléctrica?

Imagen: María Antonieta interpretada por Kirsten Dunst, en una película de Sofía Coppola.

Secundarios de lujo: Rachel Griffiths

La vi por primera vez en La boda de Muriel (a la sazón una de mis películas favoritas: Abba por un tubo), y le perdí la pista hasta que apareció, como de sorpresa, haciendo un pequeño papel en La boda de mi mejor amigo (de boda en boda y tiro por que me toca). Me pareció una persona con físico curioso: tiene un qué-sé-yo y al mismo tiempo no lo tiene. Es raro. Y magnético.

Lo último que he visto de ella ha sido Six Feet Under y Brothers & Sisters. Dos series dramáticas en las que interpreta a dos personajes que no podrían ser más diferentes entre sí. Y los dos tienen alma, tienen carácter, tienen vida. Rachel Griffiths es muy grande. Y de nuestras antípodas.

Foto de Philip Le Masurier.