La gran belleza

gambardella

“Termina siempre así, con la muerte. Pero antes hubo vida. Escondida debajo del bla, bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí. Es sólo un truco”.

Jep Gambardella

Enumeración aleatoria

Screen Shot 2016-10-08 at 00.15.11

El sonido que alerta de la llegada de un mensaje en el móvil. La enésima serie sobre un futuro distópico cuyo pronóstico empeora (aún más) cuando los hackers rompen Internet. Dos gatos que se respetan desde compartimentos estancos. Una vela de Jo Malone como avanzadilla del invierno. Tres gotas de colesterol. Un queso fresco. Una mesa Lack que se va en una furgoneta. Las cosas que no te dije. Las cosas que ya no tiene sentido decirte. Visibilidad para los invisibles y sombra en las estrellas. Disfrutar siendo el más uno de todas las fiestas. Calefacción central y ventilador individual. Un ascensor que sube ocho pisos. Todas las sábanas de frustración que se han cambiado. El futuro. El presente. En construcción.

La imagen viene de Pinterest.

Control yourself

8b2bbfc9344e8c8e9446cc4e87f72b8c

“Trying to control other people doesn’t work, ever. The only person you can control is yourself”.

Masters of sex. Season 3, episode 9.

La imagen es de esta sesión de Irving Penn con Jean Patchett en 1949.

Siete planes para una noche lluviosa

rain

1. Apagar las luces, tumbarse en el sofá y escuchar el insistente ruido de la lluvia en la ventana. Las reflexiones pueden ir por dos vías opuestas: o bien se percibe como un momento purificador (agua, limpieza, corriente…) o bien funciona como líquido conductor capaz de transportarte al génesis de la humanidad, a la cueva en la que la meteorología era, sin duda, un evento de calado por una cuestión de mera supervivencia.

2. Ver uno de los episodios filtrados de la nueva temporada de Juego de tronos.

3. Preparar una infusión caliente y servirla en una taza inglesa de porcelana. Rooibos, menta, manzanilla, rosas, canela o incluso hinojo.

4. Pensar en el característico olor del campo después de la lluvia.

5. Agarrar ese libro que no has terminado y darle un buen empujón ayudada por la cadencia de las gotas cayendo sobre el tejado.

6. Pensar hacia dentro. Esto es como las casas: por muy limpias que parezcan, siempre hay una mota de polvo en algún lugar.

7. Buscar, mientras se consiguen de manera irregular los capítulos filtrados de Juego de tronos, siete maneras de pasar una fascinante noche de lluvia. No se olviden, por favor, de oler mañana el campo.

Imagen: Vía Instantshift.

Verdades como puños

B

“A mí me gustan los tíos que me dan ganas de ser más lista de lo que soy”

Milena Busquets en También esto pasará.

Foto de Barbara Laage.

Primera persona del singular

113dd3458bf964e797181fbb388e4b69

Remover un té hasta que se disuelvan los azucarillos. Convertir el tiempo libre en un pequeño paraíso privado. Prometer leer más al tiempo que se acumulan nuevas series de televisión. Soñar con el trabajo más noches por semana de las que debería estar permitido. Pensar en si alguna vez creyó en el romanticismo. Esquivar la reflexión. Poner una lavadora como penitencia semanal. Reconstruir textos de manera arqueológica. Calentar algua tres veces al día. Echar de menos una bañera queen size para zambullirse al llegar de la calle bajo cero. Repetir el rancio guion de según qué modelos de conducta. Querer protagonizar otro cuento bien distinto.

No oponer resistencia. Oponer toda la resistencia.

Fotografía de Helmut Newton (para Swarovski, 2003).

Mi calle de Madrid. Mi aldea de Galicia

Screen Shot 2014-11-26 at 00.05.53

Hace no mucho me asaltó una cuestión tan banal que tuve que sacar la calculadora para echar números y corroborar mis sospechas: tan solo en mi calle de Madrid (hay 20 números) viven más personas que en toda mi aldea gallega.

Long story short. En Rúa había en 2004 un total de 325 habitantes (con tendencia decreciente, aunque eso podemos obviarlo) y en mi calle (tan solo del lado de los pares) se cuentan 10 edificios con 10 plantas cada uno y 4 viviendas por planta.

Cada piso mide unos 100 m2 (tranquilos, amigos, vivo del lado de los impares, no tengo esa amplia fortuna, aunque gozo de mejores vistas), con lo cual podría alojar a más de un inquilino. Aunque también me paré a pensar en que el éxodo urbano podría estar haciendo mella en esta periferia residencial y habrá viviendas vacías. Finalmente decidí decantarme por un término medio (la verdad es que no me cuesta nada llegar a acuerdos conmigo misma): cada vivienda se cuenta como un solo inquilino. 10 edificios con 40 pisos cada uno (10 plantas, 4 viviendas por planta) dan un otal de 400 inquilinos. Así, a ojímetro. El margen de error lo proporciona mi querido lado de los impares (go, impares, go! We’re the best!), donde hay 16 viviendas (8 plantas, 2 viviendas por piso) en cada uno de los 3 bloques. No están contabilizados, pero podrían.

En resumen, que a veces hasta me alegro de no tener mucho tiempo libre, porque dedicarse a estas cosas es muy agotador y una ya no está como para andar invirtiendo en Apisérums con tal de salvar la memoria.

Ah, y que ya puede haber 5.000 chimeneas en mi calle de Madriz, que yo las de mi pequeña-cuca-maravillosa aldea del norte de Galicia no las cambio por nada. No es que sea el mejor lugar del mundo ni nada de eso, tampoco es necesario convertir esta historia en un cuento de hadas. Pero es MI mejor. Con eso me basta.

La felicidad como acuerdo de mínimos

castle_of_glass_by_astridle-d5jmee1

1. Un Earl Grey por la mañana. Y una tisana con canela de Caudalie antes de irme a dormir. Recordar la historia de cada una de las tazas en las que me los tomo.

2. La lluvia sobre el cristal. Un placer tan gratuito como escaso en esta ciudad.

3. Las sábanas blancas, a veces compensadas por el kitsch de algunas de flores un poco british (menos Liberty, más Cath Kidston).

4. Delantera mítica en el CD de mi coche. Jamás pensé que diría esto. Gracias, Fer, por esperar sin desesperar.

5. Cualquier gif absurdo en Relay.

6. Los planes B que, al final, son los que mejor encajan.

7. Ser feliz simplemente por el hecho de que cualquier otra opción es, definitivamente, peor.

Fotografía de Astridle (Lara Zankoul).

Numerología vacacional

Numerologiavacacional

1. Muelas del juicio que me han quitado esta semana. Un proceso rápido y (sorprendentemente) indoloro.

2. Gatos que han viajado conmigo en BlaBlaCar desde Madrid. Baldomero y Jimena han resultado unos compañeros de viaje excelentes.

3. Ratos de sol que he podido contabilizar en esta semana que llevo aquí. Los de nubarrones, niebla y lluvia ganan por goleada. Vacaciones de franelita y plumas. No es queja.

4. Costillas que se rompió mi abuelo al día siguiente de mi llegada. Con respecto a los detalles del accidente, no sabe ni contesta. Vaya, que no lo recuerda.

5. Puertas que tiene el coche que me llevo de vuelta. Ha sido propiedad de mi madre los últimos diez años y tiene una flamante pegatina que pone Mascota a bordo con un gatito en ella. Proud mother of cats.

6. Días que me quedan en este paraíso verde colocado en el mismo trayecto que las nubes (parafraseando a Pedro Mir)

7. Jornadas que he pasado en el Hospital da Costa en Burela. La primera en Urgencias, las siguientes en una espléndida habitación con vistas al mar Cantábrico y al hueco que ha dejado el faro tras irse con una buena tormenta.

Bonus track: más testimonios gráficos en mi Instagram.

La vida como una sardina

58c4d4d52499a9011b79b5fc05ffbf48

Huevas. Silencios. Crecimientos. Ciclos. Corrientes. Aguas turbulentas. Cambios. Promesas. Estanques. Embalses. Desagüe. Latita. Tapa en el vermú.

Collage de Alicja Pulit.