A Saco

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Ya lo he ido diciendo por la calle. Si estáis en Madrid y tenéis muchas ganas de ir al teatro, quizá no sabría qué recomendaros. Pero sí sé qué insistiros en evitar. Se llama A Saco y la representan en el Teatro del Arenal.

El único problema es que ayer no lo sabía, y fui a verla. Y me llevé a amigos para que la “disfrutasen” conmigo. Y pasé más de la mitad del tiempo con el cargo de conciencia de pensar que les había metido en un embolado aburridísimo lleno de chistes pseudo-verdes.

En fin, me autoengañé leyendo la crítica, donde la calificaban de “psicodélica, cínica y cómica”. Pensé que Joe Orton era un enfant terrible de la dramaturgia (con muerte abrupta incluida). Ahora que lo pienso… puede que aún lo sea y el problema haya sido la adaptación.

Porque está claro que lo que ayer vimos no era un error de actores (magníficos, ciertamente), ni de escenario, ni de luces, ni de vestuario… era un HORROR de guión (y alguien lo tocó… porque está españolizado a tope). Aburrido, lleno de gags derecho-izquierdistas de la España del destape que no harían gracia ni a Mariano Ozores. He dicho…

(Esto puede hacer que no vayáis a verla o que corráis raudos y veloces a descubrir por vosotros mismos el esperpento representado).

PS: Y mi madre viene en dos semanas a Madrid, y pienso llevarla al teatro. No sé si pediros consejo…

Arte por Damien O’Reilly.

That’s supposed to be me

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Capturada por la lente de Toño Fraguas. Qué buen fotógrafo. Qué bonitas sus Rayban. Y, claro, qué mono mi rouge de labios (este, pos si os gusta). ¡Gracias, Toño! :)

Amor de marca

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Me llega un curioso meme de parte de @lau_chan (Puente Aéreo). ¿Y en qué consiste? (ojo, que copio): se trata por lo tanto de explicar cuál es la marca y cuál es la experiencia que nos promete y por las que nos fideliza de esa forma.

Eso sí, confieso que le he cambiado el nombre. En teoría deberíamos llamarle a este meme “Yo confieso que soy fan de…”. Lo ha creado Marketing Take Away, para más señas, por si no me creen y quieren confirmar.

Y, claro, yo que soy consumista confesa, fidelizada con pasión… no podía sino seguir religiosamente el meme. Eso y también que soy una persona hiper responsable y muy cumplida, y no iba a dejar a Lau_Chan esperando y esperando. Así que… bienvenidos al show de (unas pocas de) mis marcas favoritas.

Olay. Mis amigos saben que me paso el día entre cremitas, y muchos me preguntan cuales son las que uso. Siempre se les queda la cara a cuadros vichy cuando les digo que Olay. Para mi no hay otra. Protección solar, galénica excelente… y un precio hiper-competitivo. Soy fan de corazón.

Granini. Durante muchos, muchos años, su zumo de melocotón en bote de cristal era lo único que me ayudaba a sanar de gripes y viruses. Matemático. Si eso no es amor.

Cvne. Como buena adicta a los vinos tengo mi debilidad. El Cvne fue el primero que disfruté de verdad. Y desde entonces tiene un rinconcito en mi altar de sabores, aunque los haya encontrado mejores. Esto es estar en el lugar y el momento adecuados.

Nenuco. Porque si eres humano no puedes dejar de amarlo. Por los recuerdos, por la frescura… Nunca fui tan feliz como cuando lo comenzaron a añadir a detergentes y suavizantes. Casi todas las noches pulverizo mi cama con él antes de dormir.


Amazon UK
y eBay. Porque hay un antes y un después. Podría incluir a Paypal, que tantos líos me ha ahorrado. Soy una adicta confesa a las compras on-line. Y bastante ganguera.

Editorial Impedimenta. Porque uno sabe, casi a ciencia cierta, que no se equivocan al editar. Para mi tienen una selección sorprendente tanto en títulos como en cuidado a la hora de preparar los libros. Un tándem win-win.

Banksy. ¿O acaso no es una marca?

Y, ahora que me doy cuenta… hay tantas cosas que me gustan (y de las que soy fan) que no tienen marca… Imagínense. Cómo dejar de lado al larimar (la piedra, mi piedra hiper-favorita), la tortilla de la abuela, el gato que corretea por casa, la empanada de mamá, las comedias románticas, las escapadas de fin de semana las cañas canallas y…

¡Me he animado, pronto viene el post de Odio de Marca… con las cosas que no soporto! Mientras tanto el meme se lo paso a tres blogueras a las que llevo en el corazón: Ingrid, Mafalex y Black Betty. Aunque me encantaría saber la opinión de muchos más de vosotros.

Ilustración de Happy Doodle Land.

Yo venía con mucho que contar

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Y lo fui callando por el camino. Pero sigo aquí, aunque no tenga nada que decir, o no me apetezca compartirlo… Cuanto mejor es escuchar.

Así forjé mi carácter. Hablo de a dos. En grupos mayores suelo ceder la palabra a quienes tienen más necesidad de expresarse que yo. Es bueno oir otros puntos de vista, formar en silencio la opinión que te merece tal o cual persona. Total… viven tan inmersos en sí mismos que nunca se acordarán de preguntarte si participas o no, si los quieres mucho o te parecen un atajo de fantasmones con ínfulas de todo.

Es bueno no decir. Para no mentir. Para no cagarla.

Ilustración de Nonsugar.

En busca de una bici perfecta…

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Ahora que JFK se ha comprado un bicicletón, y que el tiempo empieza a pedir calle por todas partes… se me ha ocurrido que a lo mejor debería yo también invertir en algo de deporte. Sobre todo porque tengo el paseo del Manzanares y la Casa de Campo a tiro de piedra. Eso sí, yo soy de las que apuestan por la segunda mano.

La duda me asalta a la hora de elegir. ¿Paseo, montaña o plegable? Mi corazón me pide paseo (con su cestita de mimbre), mis piernas piden montaña (cambios, carreras y más ejercicio) y mi razón apuesta por la plegable (no hay tanto espacio en casa, y no tenemos parking de bicis)…

¿Qué me aconsejáis?, ¿Alguien vende una bicicleta de segunda mano?, ¿Alguien sabe donde conseguirla más económica?

Foto de Lloyd Hughes.

La foto es la excusa

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Siempre ilustro mis posts con fotos, pero hoy haré una excepción: “ilustraré” esta imagen con un post, para que no se quede solita en la imensidad de Zelestina.

A pesar de que en un principio no tiene nada relevante, desde que la vi me quedé fascinada. Una motosierra cortando ¿tomates?, ¿Naranjas?, ¿Papayas? bajo la lluvia… El caso es que como no leo ¿hebreo? no sé muy bien cual es el fruto, ni tampoco es que me importe especialmente.

Este dibujo me llevó directamente a mis 12 o 13 años. Ya estaba en el instituto y me había anotado a clases vespertinas de fotografía (¡con laboratorio y todas esas cosas maravillosas!). Mi único objetivo era tirar fotos a cualquier cosa que se moviese (y luego revelarlas en el cuarto oscuro, claro está).

En mi memoria yo iba en el coche con mi madre (un Seat 133 que, en algún momento de su historia, había pasado a tener una garrafa a modo de tanque de gasolina) y le estaba contando que quería hacer una serie de fotos sobre los cambios que había hecho la industralización (bueno, probablemente dijese una palabra menos precisa) en la naturaleza. Mi pueblo era un buen ejemplo de árbol, árbol, árbol, poste de la luz, árbol, árbol, árbol, viga de cemento, etc. así que me parecía muy interesante trasladarlo al papel.

Recuerdo la risotada de mi madre, el deje como de “ya se te pasará” y aquel otro de “cuando lo vea lo creeré” que, efectivamente me hicieron echar para atrás mi idea inicial. Nunca hice ninguna serie de fotografías sobre la ilustración. Al final las madres tienen razón siempre, ¿no? Pero, ¿qué hubiera pasado si no hubiera hecho esos gestos?

Recuerdo compartido vale por dos.


Por cierto, que este post se publica justo mientras estoy en casa de Galicia. Ya sabéis, ese lugar en el mundo al que el wi-fi todavía no ha llegado.

Pintura de Ruttie.G

La vida antes de Fernando Alonso

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Yo nunca he sido una amante de los deportes. Empiezo este post ya mintiendo, porque de pequeña era una gran aficionada al fútbol (con el tiempo se me fue pasando, y he conseguido olvidarme de casi todo). A dia de hoy soy cero forofa.

Hace ya un tiempo que me vengo sorprendiendo del repentino auge de la Fórmula 1. De repente todo español que se precie se levanta a horas intempestivas (incluidos los menos madrugadores) para ver sábados y domingos las carreras. El punto de inflexión, creo yo, está en Fernando Alonso. Desde que este chico está por ahí pisando acelerador las cosas se han puesto serias en este deporte, que ya consigue llenar salones de actos con los colores azul y amarillo (como cambia de equipo de cuando en cuando, la bandera asturiana hace las veces de emblema corporativo).

Hoy he vuelto a pensar en ello. Mis compañeras en el trabajo se han revelado como grandes seguidoras. Definitivamente no es un deporte sólo de hombres, ellas sabían de qué hablaban. Yo era la única que miraba (casi con la boca abierta) sin ser capaz más que de decir “es que no veo muchos deportes”.

Luego el taxista que me llevó a casa me habló de la carrera de ayer (de la que yo no tenía ni idea). Casi me ha hecho una retransmisión en diferido, con toda la emoción que el pobre hombre logró poner ante mi impávida mirada. Al final cambió de tema a los malos tratos (¿quizá pensando que yo sería más receptiva por el lado feminista?), pero eso de las conversaciones en los taxis se merece un post aparte, casi una disección completa por la cantidad de situaciones extravagantes que acontecen a diario.

¿Se ha convertido la F1 en el nuevo tema de moda?, ¿Donde quedó aquel bonito… “qué día más fresco, parece que va a llover” en el que yo también podía participar?, ¿Cuando dejará Fernando Alonso de robarme participación en las conversaciones?

Boceto de Gecesintisi.

Teorías insostenibles: odio el cine argentino

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No todo en la vida es racional (thank God!), y una de mis irracionalidades más preciadas es mi profunda pereza a enfrentarme con películas argentinas. Me entra un sopor automático, que me empieza a poner de mal humor y me impide disfrutar de nada durante 1h30m (o lo que dure la chapa).

Y, la verdad, no lo puedo justificar de una manera racional. Si dijese que el cine argentino es malo a rabiar los doscientosmilmillones de críticos que hay en España (entre bloggers, periodistas e infiltrados) se echarían la mano a la cabeza. Sobre todo porque seguro que han visto muchos más filmes que yo –que ni lo intento. Así que tendré que tratar de justificar mi teoría diciendo que no soporto el acento (¡que me pongan insulina antes de cada pase!), los guiones [de las últimas que he visto] me parecen bastante aburridos (con permiso del beatificado Campanella) y el elenco de actores es… “poco variado” (¿no odia el gremio a Ricardo Darín por su genialidad y capacidad para acaparar todos los papeles?).

Eso sí, como en toda gran teoría insostenible… hay joyitas que me callan la boca ipso facto. Entre mis películas favoritas de todos los tiempos está Moebius (1996), un trabajo grupal de estudiantes de cine. Argentina, of course.

Y vosotros… ¿tenéis una postura manifiesta?

PS: A mis amigos argentinos: no os lo toméis personal. A mis enemigos argentinos: por favor, tomároslo personal.

PS2: Y todo surgió tras ver “El secreto de sus ojos“. Ya podéis destriparme en los comments. Yo misma me lo he buscado.

Fotografía de Lafabe.

Haciendo planes

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Por fin hemos cerrado el primer número de Harper’s Bazaar (¡podéis verlo a final de la semana que viene en vuestro quiosco habitual!) y, aunque no hay demasiado tiempo para relajarse (hay que volver a coger carrerilla para el número 2), ya tengo planes para este fin de semana. Y, desde luego, no incluyen fiestas ni interacciones sociales. Necesito silencio, un buen té y una mantita.

Acabar de leer “Maneras de no hacer nada“, de María Vela Zanetti. Me da mucha rabia no haber tenido tiempo para leerlo en el último mes, porque ME ENCANTA. Una sabia recomendación de Roberto Enríquez.

Leer la Vogue París, las últimas Nylon (¿nunca se me acabará su damned suscripción?) y las ediciones de fin de semana de los periódicos nacionales (que sepáis que El País está regalando pelis los domingos).

Comenzar a leer “En Grand Central Station me senté y lloré“, un libro que me han recomendado desde Paloma Leyra hasta Anabel Vázquez… con esas recomendaciones no puedo sino ponerme a leerlo en cuanto pueda .

Así que, Baldomero, get ready, porque nos espera un finde de ronroneo y libros bajo las mantas. Ojalá que llueva…

Me pongo a ello.

Foto de Marco Graziani.

Answer with one word only

chupapoison

* Your Cell Phone? Old.

* Your Hair? Dyed.

* Your Mother? Wonderland.

* Your Father? Anotherwonderland.

* Your Favorite Food? Pizza.

* Your Dream Last Night? I just don’t remember.

* Your Favorite Drink? Red Wine.

* Your Dream/Goal? Proffessional Success.

* What Room Are You In? Guess!

* Your Hobby? Reading.

* Your Fear? Dumbiness.

* Where Do You See Yourself In Six Years? Like I’m gonna tell you, wait for it ;)

* Where Were You Last Night? Working.

* Something That You Aren’t? Thin.

* Muffins? Brain Power.

* Wish List Item? iPhone.

* Where Did You Grow Up? Rúa/Cervo/Lugo.

* Last Thing You Did? Talking about wine.

* What Are You Wearing? A Haiku Dress.

* Your TV? Philips.

* Your Pets? Baldomero, THE CAT.

* Friends? Few, but the best.

* Your Life? In process.

* Your Mood? Variable.

* Missing Someone? Always.

* Vehicle? Subway.

* Something You Aren’t Wearing? Sweatsuits.

* Your Favorite Store? I’m smarter :P

* Your Favorite Color? I’m also smarter than that :P

* When Was The Last Time You Laughed? A few minutes ago.

* Last Time You Cried? Last Friday.

* Your Best Friend? My one and only.

* One Place You Go To Over And Over Again? Home.

* Facebook? It’s always on the agenda.

* Favorite Place To Eat? The one that I crave, when I crave it.

Ea, para esto todavía me da el cerebro, aunque no para resumir en sólo una palabra! :)

Vía Marisa. Ilustración de Rita Lee.