Buena-Noche-Buena

Ayer mismo llegué de Galicia de pasar un par de estupendos días con mis seres más queridos. Ese es para mí el gran valor de estas fechas: poder reunir a la mesa a las personas con las que te gusta compartir tu tiempo…

Madrid sigue siendo la ciudad de mis amores y no creo que pudiese volver a vivir la vida rural, pero qué bonito es volver asiduamente y dar un achuchón a mi familia. Tengo las pilas del amor cargadas a tope. Ésa es mi navidad.

Ilustración de Yara

Mis primeros veintiséis

Sí, chicos, hoy es mi cumpleaños. ¡He llegado a los 26 sana y salva! No sólo eso, sino que además he llegado feliz y bien acompañada, no podría pedir más a la vida de lo que me da.

A pesar de que muchos de vosotros estáis lejos, no querría dejar de compartir (aunque tenga que ser virtualmente, ya que en la realidad no tengo tarta), un pastelito por mi cumpleaños: un antojito dulce de celebración.

Y a por otros 26 más tan felices como han sido los primeros…

¡Buen domingo a todos!

Fotografía de Bakerella.

Y, ¿por qué no escucho música?

Pues sí, resulta que siempre que salen conversaciones sobre música yo soy la “rara” que no escucha música habitualmente (una vez hasta me dijeron que cómo podía vivir sin la música, ofendidísimos por mi afrenta), a pesar de que más o menos sé qué se cuece en el panorama y podría llegar a definir mis gustos musicales con un poco de esfuerzo.

¿Por qué no escucho música? No lo sé, la verdad. Antes escuchaba. Creo que desde hace un par de años hacia aquí dejé de escucharla paulatinamente, y no la fui echando de menos, sino que cubrí los huecos que hacía con música con otras cosas (lecturas, el silencio, la reflexión…). No me hace falta la música, ¿soy mi propia música?

JFK la escucha por los dos, es verdad, y gracias a él sigo al tanto (a veces a mi pesar) de las nuevas incorporaciones en el panorama indie internacional. A él le regalé mi iPod hace un par de meses, está en mucho mejores manos que las mías, no hay duda.

Me vino a la memoria hoy, que hablé con alguien sobre el tema. Casualmente a las pocas horas de la conversación descubrí el triste fallecimiento de una integrante de una banda que yo escuchaba mucho. Se trata de Susie Pop, de las Nancys Rubias. Una verdadera lástima para la escena madrileña.

Foto de HaleyCat.

PostEBEpost

Ya sabía, por el año pasado, que el fin de semana en Sevilla por el EBE iba a ser de los de agárrate: demasiada fiesta, poco dormir, mucha conversación, gente interesante (nuevas adquisiciones y también la vieja guardia)…

Pero jamás pude soñar un fin de semana taaaan divertido como éste, con topics magistrales como “secreto ibérico” y “palomilla“, camel toes postizos o la mítica de “te voy a comer el tigretón” (Poli Díaz en El Potro se desboca). ¡Hasta se comieron un gusano que venía en mezcal!

Por otra parte (y esto es totalmente off the record) hubo taaaantas cosas blogcorazoneables en diferentes sectores de mi universo blogosférico que me las tendré que guardar para los anales de mi memoria. Mi boca está sellada en todos esos apuntes curiosos de la realidad nocturna sevillana.

El mundo de los bloggers es definitivamente diferente. Ya sean geeks, emprendedores, chochis o simplemente empleados sin mucha voluntad, tienen un espíritu, un humor y una sonrisa a cada paso que hace imposible no amarlos, a pesar de que entre ellos se odien y se quieran a partes iguales. Así es la ley de la selva 2.0.

Gracias a todos los que compartieron comingo ratos inolvidables este fin de semana (no quiero nombrar para no olvidar)… me han puesto cursi y remolona. ¡Qué divertido fue!

Foto de Stoopidgerl.

Rush, rush…

Últimamente se me ha ido el tiempo libre…


¡Tengo deberes!
Como si tuviera de nuevo 15 años, tengo que ponerme a hacer closas para clase, o avanzar sobre temas que tengo frescos… y eso quita tiempo y neuronas.

Por otra parte, como llego muy tarde (23h) y después de eso todavía me pongo a blogcorazonear o monkeyzenear, me acuesto tardísimo, y me he convertido en la princesa que se levanta a partir del mediodía (y cocina, recoge la casa, pone lavadoras…).

¿Cómo reorganizo mi tiempo?, ¿alguien me vende algo de tiempo libre?

Es que si no no voy a poder comprar ni regalos de navidad…

(Exagero, puesto que la mañana de mañana la reservé para ir a ver el estreno de Comme des Garçons en H&M).

Fotografía de LaraJade

La creatividad que llega…

Disculpen, lo primero, el poco tiempo que he dedicado a Zelestina, he ido a matacaballo esta última semana. Tampoco me pasó nada especial que contar, ni tenía excesivas ganas de escribir (ni mucho tiempo).

Hoy vuelvo de nuevo con un tema que tratamos ayer en el máster: la creatividad. Se habló sobre si se aprende, sobre si es innata, si alguien la tiene y otros no…

Un adjetivo (creativo) que da para mucho pero que, según la profesora, todo el mundo posee, pero no se atreve a desarrollar (miedo al fracaso, obsesión por la concrección, falta de autoconfianza, el círculo social… podrían ser trabas a su desarrollo).

Nos enseñó cuatro claves para que la creatividad pueda salir de esa jaula que es nuestro cuerpo y nuestra mente:

* Desaprender lo aprendido (dejar que ideas “caducadas” se vayan de nuestro cerebro y buscar nuevas rutas, nuevas soluciones…).

* Dejar llegar la incertidumbre (utilizar el clásico “¿y por qué no?” de forma libre, sin el miedo a no controlar la situación).

* Permitir el error propio (a veces errar puede llevar, en un segundo intento, a una idea magistral).

* Realizar transformaciones (Descubrir, tras investigarse a uno mismo, cual es el punto de vista singular y diferenciador).

A simple vista pueden resultar chorradas, pero chorradas complicadas y que requieren un montón de implicación para poder ser llevadas a cabo. Yo quiero intentarlo, a ver qué surge de mi, quiero también conocerme mejor para saber mis límites y tratar de alcanzar nuevas metas…

Fotografía de Zemotion.

Un mundo sin genios…

El otro día la directora del Máster nos comentó que tendríamos un taller de redacción porque, en los últimos tiempos, los profesores se habían quejado de que los alumnos de máster no sabían escribir. Ella, tan pancha, lo achacó a la “generación Internet” y “generación SMS”. ¿Es eso verdad?

Obviamente, ese agravio tan directo a mi generación (año arriba, año abajo), me puso a recapacitar sobre el asunto. ¿Somos tan digitales que nos comemos partes de palabras, repetimos otras constantemente y no entendemos un escrito técnico? Yo creo que no, al revés, somos la generación que mejor entiende todo eso porque somos la generación a la que la educación ha llegado de una forma más uniforme.

Quizá es cierto que no hay una élite cultural (no hay un gran escritor, un gran pintor, un gran compositor…) como en otros siglos. Yo entiendo eso porque hay mucha más gente con capacidad para escribir, pintar o componer y el hecho de “brillar” en alguna de esas artes se torna no ya difícil, sino imposible, porque cada crítico (las personas especializadas en esas materias) tiene millones de motivos para alabar o menospreciar el trabajo ajeno, y no siempre son motivaciones transparentes.

¿Somos entonces una generación incompetente o hay tanta competencia que el hecho de ser “normal” hace parecer menos de lo que realmente es?, ¿Se exige más a todo el mundo hoy en día?, ¿Hay menos interés por la cultura?, ¿Cuando volveremos a tener un genio?

(Por cierto, no me sentí identificada con lo de generación SMS).

Ilustración de Lisa Kettell

«Tenemos que hablar»

¿Por qué la gente se asusta ante un «tenemos que hablar»? A mí, en lugar de dar por finalizadas las cosas en una pareja me suena más a un «vamos a llegar a un acuerdo, mediante el diálogo, y tratar de solucionar este escollo en el camino».

No sé, quizá esa es la manera en que yo lo usaría (¿por qué pongo condicional, si lo uso?) en caso de querer comunicar algo. Si lo que quisiera fuera una ruptura utilizaría algo como «tengo que confesarte algo», algo más unívoco y que no de pie a una conversación. En el «tenemos que hablar» hay esperanzas de convencer de algo durante la conversación, ¿no?.

De todos modos, creo que es sano para las parejas usar ese «tenemos que hablar» de cuando en cuando, para que los roles se perfilen y nada de lo que uno haga moleste al otro (y viceversa). La comunicación es la base de cualquier relación, y con el «tenemos que hablar» se puede empezar cualquier conversación.

Sí, sí, ayer «tuvimos que hablar» JFK y yo (parece que cuesta limar cosas en lo de Esparta y otros asuntos menores). Él me respondió. Hablamos como adultos, buscamos una tercera vía que nos conviene a los dos y así conseguimos dormir tan felices. Higiene mental. Me encanta hablar.

Foto de Culiculiz.

Pausa, para arrancar de nuevo

Ya es definitivo. Ayer ni siquiera trabajé (me debían un día de vacaciones) y hoy soy oficialmente una parada más en esta, la gran patria de Cervantes. ¿Lo disfrutaré o me envenenaré pensando que no soy productiva? Es algo que sólo el tiempo dirá, pero no se crean que no me he parado a pensarlo.

Todavía estoy como en una nube (de azúcar o de algodón, quién sabe), así que asumo que hasta el final de la semana que viene no me bajaré de ella y me encontraré con la realidad, y con el Master.

Por de pronto tengo una pereza terrible, que sólo me permite desear leer y ver películas. Como si necesitase millones de horas de tiempo libre sólo para mi. No tengo tiempo, obviamente, tengo millones de cosas pendientes por hacer (pagar el impuesto de vivienda, solicitar la prestación por desempleo, ingresar ahorros en el banco, tareas domésticas por el bien de Esparta, regalitos atrasados, etc.)…

Pero ayer, hoy y mañana me los tomaré totalmente libres (bueno, miento, he estado trabajando un poco para Monkeyzen y Blogcorazón), y ya el lunes me levantaré bien temprano (tengo una cita para que me quiten un papiloma de un dedo, quizá dos si se confirma el segundo papiloma) y a recorrer Madrid con buenas intenciones.

El lunes arranco de nuevo, con fuerzas y con ganas… por de pronto, esta noche me voy a un karaoke a cantar éxitos petardos.

Ilustración de I’m with Sully

Como Oz en la moda madrileña

Ayer por la tarde estuve en el Certamen de Jóvenes creadores de Madrid. Hubo un desfile con los diseños de los finalistas y, posteriormente, se procedió a hacer la entrega de premios (tras la consiguiente deliberación del jurado, curiosamente presidido por Marco Aldany, franquiciador de pro).

Fui hecha unos zorros (no se imaginan cómo iba la gente, qué vestidazos, qué taconazos, ¡cuánto carmín por milímetro cuadrado!), tras un largo día de trabajo (reconocimiento médico matinal incluido y visita a la biblioteca a cambiar unos libros corriendo después del trabajo), pero nada me pudo hacer más feliz que estar allí. Reafirmó mi idea de querer hacer algo en el campo de la moda.

Tiré un montón de fotos, y he editado unas poquitas (las que se salvaron de la quema debido a la poca luz que había), que demuestran mi pasión de zapatos a pesar de que no eran para nada importantes en el desfile de ayer (en el que primaban el patronaje de la ropa y la originalidad de los diseños a la hora de ganar el premio).

Podría definir esta experiencia primeriza si me hiciera pasar por Dorothy, que de repente llega a Oz y conoce un mundo nuevo y diferente a ella pero en el que se siente cómoda, a pesar de saber que no pertenece a él [por el momento no es Kansas]. O al revés, siendo el león, el hombre de hojalata o el espantapájaros y conociendo a una maravillosa Dorothy en zapatos rojos de lentejuelas, que fascina a cada paso y tiene una voz de ángel…