Quien menos necesita

El refrán dice que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Quien lo diría, a juzgar por esta sociedad en la que ya no somos seres humanos sino clientes y usuarios.

Por eso está bien volver a las raíces de vez en cuando. Salir de la rutina de nuestras atosigadas rutinas y tratar de llevar una vida más austera. En ese sentido, me ha encantado la belleza con que Jonathan Levitt capta esos instantes de minimalismo.

Y lo inspiradora que resulta cada imagen…

Vía: Allure-Allure.

El suave balanceo

Siempre he querido un balancín en casa. La idea primigenia era que estuviera hecho de mimbre o bambú. Algo muy artesanal y en apariencia frágil, pero bien resistente. Ahora me conformaría con cualquier cosa que se mueva adelante y atrás.

No tengo demasiado espacio en casa, por lo que el deseo se queda en eso. Deseo. Hasta que tenga un hijo (tranquilos, esto no es ninguna avanzadilla. No pasará esto en unos años), entonces no habrá excusas… El balancín será un impuesto revolucionario que impondré. ¿O habrá alguna forma de introducirlo en casa antes?

Seguiremos informando…

Imagen vía Grosso Modo.

Open day

Hoy soy toda respuestas. Si hay alguna pregunta, claro está.

Ilustración de Moonywolf.

No puede ser

Estamos a 19 de julio y todavía no he pisado una piscina, playa o similar. No he tenido que aplicarme más protección solar de la habitual y no he tenido que rebuscar en el armario en busca de mi biquini. ¿Qué me pasa, doctor?

Falta de tiempo. Ojalá le pueda poner remedio este fin de semana. En última instancia me ducho en biquini en casa. Hombre ya.

Foto: Trixy Pixie.

No introducir el pie entre coche y andén

Los habituales del Metro de Madrid conoceréis la consigna. Sobre todo en las estaciones en curva. Parece que yo, doce años después, me la he saltado como si no hubiese oido hablar de ella nunca.

El viernes introduje el pie entre coche y anden. De paso, también la tibia y el peroné. Hasta la mismísima rodilla. Menos mal que había una pareja de ancianos chinos a los que me agarré como águila real y me ayudaron a sacar la pata del hoyo.

Viva el crisol de culturas. Por cierto, estoy perfectamente. Moratones aparte.

Foto de Susannah B.

Lo subjetivo en el tiempo

¿Cómo se supera que todo el mundo hable de lo rápido que vas y en tu interior sólo sientes que todo es demasiado lento?

Al final, relojes aparte, va a ser verdad que el tiempo es lo más subjetivo del universo…

Ilustración de Somefield.

El karma, siempre el karma

Ya sabéis de hace tiempo que yo creo mucho en el karma. Lo que haces, luego se vuelve a favor o en contra, y no hay más. Quien siembra truenos ya sabe lo que recoge.

Y justo eso ha pasado. Hay una persona que se ha dedicado a hacerme la vida imposible. Ya no recuerdo la cantidad de dardos envenenados que he esquivado (sí, sí, yo sabía lo que había, pero no tenía mucho poder de maniobra) hasta que el último me dio. Tranquilos: no fue una herida de muerte, ni mucho menos (precisamente por haber estado sobre preaviso mucho tiempo tenía un backup). Pero escocía.

Ahora, un tiempo después, veo cómo le están llegando los dardos a esa persona. No puedo sino acordarme del karma que ha ido generando a su alrededor. Una maravillosa nube negra. Como para pincharla y empezar a caer tempestades. Sólo puedo pensar en lo poco que me gustaría estar en su pellejo…

Foto de Felilly.

Cuando era pequeña (X)

Mi abuela estaba convencida de que yo no tenía miedo a nada. Siempre lo comenta, y yo ahora estoy en posición de corroborar que ese sentimiento no podría estar más alejado de la realidad.

Recuerdo que se me estaba cayendo un diente de leche, y le pregunté que qué pasaría cuando por fin cayera. Sí, esas preguntas de niños que te dejan un poco a cuadros. Ella estaba tranquilamente preparando (si mal no recuerdo) la comida del ganado, y me dijo sin inmutarse: “Pues qué va a pasar ¡que te mueres!”.

Imagínense. Me pasé el resto del día tratando de mantener el diente en su sitio, para que no llegase la sangre al río…

Pero, ¿donde narices se quedó el Ratoncito Pérez?

PS: Confirmo que mi abuela no destaca en sus dotes de humor negro. Es bien probable que no entendiera mi pregunta o que yo me equivocara al oirla, pero eso fue lo que oí. Y hasta ahí puedo leer.+

Ilustración de Retroarama.

¿Qué le dirías a tu “yo” de 2001?

Leo en el blog de Blackbetty que Tiny Buddha pregunta a sus seguidores la siguiente frase: “¿Qué le dirías a tu “yo” de 2001?”.

¿Y qué me diría a mí misma? En 2001 estaba en segundo de carrera. Simplemente luchando por sobrevivir, sin saber muy bien qué quería hacer con mi vida, pero sin preocuparme demasiado por ello.

Quizá me diría a mi misma que estudiara más, leyera más y oyera más música. En definitiva: que ampliara mis conocimientos vitales, porque eso es lo único que me servirá para siempre.

También insistiría en que no me preocupara por las actitudes de según qué personas. Al final tendría mi vida absolutamente personal e intransferible. Tendría una barrera bastante fuerte. Aunque me seguirían doliendo las actitudes infantiles…

Pero, lamentablemente, puede que mi “yo” de 2001 no me hiciese mucho caso. Cosas de la tozudez.

Y vosotros, ¿Qué le diríais a vuestro “yo” de 2001?

Foto de Thaissa.

Murphy está con nosotros

Basta que dijese el pasado jueves que había escrito todos y cada uno de los días laborables de este año como para que el viernes no se publicase nada en Zelestina.

Ya saben ustedes, a la ley de Murphy hay que dejarla vivir (y vender ejemplares, por supuesto). Lo cierto es que pensaba que había dejado programado algo sobre el cottage, pero parece que mi memoria y confianza en mí misma me traicionó.

No pasa nada. Esta semana seguimos faster, better & stronger. Y mañana les empiezo a contar todas las cosas que hice en mis viajes de la semana pasada. Cojan asiento (no están numerados).

Foto de Andrea H.