De las cosas que te roba un triste mosquito
Pues resulta que la semana pasada tenía yo previsto asistir a la presentación de los nuevos productos de TRESemmé (nueva línea de lacas y una línea renovada de champús y acondiconadores) en una pequeña fiesta, pero pasó lo de todos los años: el mosquito.
No siempre coincide en fechas, pero su objetivo es claro: dejarme la cara como culo de mandril. Basta una picadura bien ubicada (en el párpado móvil, la mayoría de los años) o tres distribuidas estratégicamente (ceja, nariz y frente) para convertirme en la musa perfecta de Pablo Picasso.
A JFK le dio por decir que parecía sacada de Pandora (a no ser por el color azul). Menos mal que este hombre ya no se espanta ante mis deformaciones alergísticas.
Total, que ahora me quedé con las ganas de ver a compañeras de profesión y amigas en la presentación (no worries: coincidimos prácticamente todas las semanas en algún evento), pero sobre todo conocer más de cerca las lacas. Para mi la de cuidado clásico, para JFK la de rizos perfectos. ¿No es maravillosa mi profesión?












