Hoy os voy a enseñar algunas de las cositas que me compré en Londres. Tras revisar todo lo que ha salido de la maleta, me he dado cuenta de que no me he gastado mucho. De hecho, la cosa más cara de todas las que hay en la foto es, quizá, uno de los bolsos, que me costó unas 10 libras.
Empezamos el recorrido, precisamente, con cuatro bolsitos que me compré, aprovechando las rebajas. Los dos de la izquierda son vintage, los dos de la derecha de rebajísimas.

Siguiendo con los accesorios, en el Primark me hice con unos cuantos cinturones estilo vintage y algunas perlas de plástico. Apuesto fuertemente por las perlas esta temporada, y os lo pienso demostrar algún día.

También creo que las medias estarán muy a la última, por lo que también aproveché los increíbles precios del Primark (las más caras cuestan 1.5 libras) para hacerme con unas cuantas medias “de trote”.

Además, una no es nadie si no se pinta adecuadamente las uñas. En casa tengo un buen surtido, pero no tenía estos tres colores, que pueden ir bien con según qué estilismos (y sobre todo con las perlas, para relajar su seriedad).

Oler bien es también un must (todas las temporadas, queridas), por lo que me metí al Superdrug a otear ofertas. Creo que me he ahorrado un pastón en cremas (aquí Olay está medio carete) y perfumística.

En cuestión de cocina me compré una sandwichera (para cuando tenga trabajo y tenga que llevar el sandwich, jeje), tres botecitos de cupcakes que no sé para qué voy a utilizar (pero eran demasiado bonitos como para dejarlos) y una taza vintage de Barbie.

De cara al invierno he comprado unos estupendos cortapastas, para hacer pastitas con Yoshi, que las últimas (y únicas) que hicimos tenían todas forma redonda porque no teníamos cortapastas interesantes. ¡A Baldomero le encantan!

Las pastas, desde luego, nos las tomaremos con algunos de los tés que traje. ¿Quién va a Londres y no trae tés?

Y si me tomo el té sola que sea hojeando alguna de las revistas más trendies del momento. Incluido el número dos de Love Magazine.

O alguno de los 27 cm de libros que vinieron en el equipaje (hay otros 10 kg llegando por correo), entre los que se encuentran interesantes y rarísimas obras de Christian Dior (sí, señores, el hombre escribía) o Edith Head (una estilista de los años 30).

Y, por último, también me traje un recuerdo de Alicia. Unos imanes de nevera que me recordarán a partir de ahora lo bien que me lo pasé en Oxford.

Como diría Ansón… es todo lo que está, pero no está todo lo que es… Valga esto como una muestra de todas las maravillas baratísimas que se pueden encontrar en Londres. Y que luego digan que es caro…
PS: Para que vean, que no sólo estuve en museos.