Cuando era pequeña (IX)
Mis padres se pasaban las jornadas electorales en las mesas. Como Rúa es una aldea pequeña, con un alto porcentaje de gente mayor, pues siempre les tocaba a los mismos cuatro gatos estar ahí (eso o me han engañado y alguien les ha estado haciendo la puñeta todo el rato). No solían coincidir, un año él y otro año ella.
Recuerdo que en el 93 (o quizá el 96, no lo tengo claro) no les tocó a ninguno de los dos. Así que me llevaron con ellos a votar y salimos en coche los tres juntos a ver algunos amigos suyos. Entonces les pregunté que a quién le habían votado y me dijeron que el voto era secreto. Como buena gallega mi madre tiró de vuelta: “¿Y tú a quien le hubieras votado?”.
“Yo a Aznar”… Sorprendida, va y me pregunta: “Pero, ¿por qué?”. “Porque es muy guapo, mamá”. Definitivamente, ya sabemos por qué hay que esperar a los dieciocho para ejercer este derecho. Venga, pueden ustedes reirse de mi.
PS: Prometo que, desde que he tenido la oportunidad de votar (y lo hago en cada comicio), he ejercido un voto responsable. Por muy feos que me pareciesen los candidatos. Eso sí: nunca ha llegado al poder alguien a quien yo haya votado. Debo ser gafe en mi empeño de besar sapitos.
Foto: Axis Grid.











