En qué piensan los gatos

Muchas veces me encuentro a mí misma hablándole a Baldomero como si él entendiera todo lo que le digo, y pienso en si algún día me pudiese contestar (o si alguien me viera). ¿Qué demonios me diría? Lo primero que haría, seguro, es mandarme al carajo. Va en su ADN macarrónico. Pero ¿por qué motivos?

No se crean que sólo me pasa con MI gato. Me pasa con todos. ¿Qué coño andarán pensando?

Foto de Cuba Gallery.

Cinco cosas que hice la semana pasada y me encantaron

1. Explorar mis chakras por primera vez. Parece que todo correcto (inteligencia, bondad, equilibrio general…) excepto la zona del estómago/ovarios. Ahí tengo un lío que me han dicho cómo resolver. Os haré saber, porque me ha resultado de lo más interesante y quiero estar en perfecta armonía.

2. Viajar en avión una vez más para corroborar que puedo hacer de un contra un pro: el tiempo que uno pierde (en comparación con otros medios de transporte) se tradujo, en mi caso, en más de 100 páginas leídas de Happiness. Ya me va enganchando, pero ha costado.

3. Recibir una llamada de alguien que soy fan. Muy fan. Y venirme arriba. Corroborar que mantengo una estrella, aunque la tengo que cuidar más.

4. Comer calçots por primera vez, y en Besalú. Experiencia completa y maravillosa.

5. Bañarme. Es algo que sólo hago cuando voy de viaje, porque en casa nada más que tengo ducha. Es como un ritual de la viajera habitual. Baño hirviendo justo antes de dormir. Placeres personales.

Foto: British Photo.

Y… ¡splash!

Oye, por supuesto que habrá piscina en el cottage (porque será uno de esos recónditos lugares de la campiña inglesa en que sí de el sol en verano). Y vendréis de esta guisa a bañaros…

Tranquilas, si se os olvida el bañador en casa, tendré algunos de repuesto. Bien ochenteros…

Foto: Yuval Hen.

Energía positiva

Ay si yo les pudiera contar cuantos cambios se avecinan en mi vida… Pero no. Les dejaré con la miel en los labios –¡grítenme bocazas por la calle, que tiro la piedra y escondo la mano!–, porque en el fondo soy una clásica y una supersticiosa y no quiero que se me gafe nada.

¿Cruzamos los dedos juntos? Como decía Paco Pil… ¿me enviáis algo de energía positiva?

Foto: Sma_kee

Un retrato intrigante

Hay algo que me fascina y me atormenta al mismo tiempo en los trabajos de Winold Reiss. Bueno, mayormente en sus retratos.

Son esos rostros de mujeres capaces de comunicar todo un mundo interior sin necesidad de un solo gesto que lo acompañe… Esta es, según él, la mujer moderna del futuro. Y la pintó hace 85 años. No está mal.

Foto Surrendr Dorothy.

Home… We miss you so much!

Hoy era el día. Estaba marcado en el calendario: volvíamos a casa. Pero todo se ha torcido y parece que la obra se alarga, al menos, un día más.

No nos puede venir peor. Ya hace dos semanas que estamos fuera. Esta noche mi padre nos deja a su gato porque se va de Semana Santa (donde estoy ahora ya hay cuatro, sobrepoblación) y el jueves en la mañana llega mi madre a verme por vacaciones. Así que simplemente espero que hoy (de verdad) acabe todo y mañana podamos limpiar y re-acondicionar nuestro espacio vital.

Déjenme dejarlo claro: que en casa de los tíos (donde ya viví durante tres excelentes años de mi vida) nos tratan como a príncipes. Pero como en la nuestra, en ninguna parte. Nuestros armarios, nuestras estanterías, nuestro felino dando sus carreras mañaneras de una punta a otra… somos gente de rutina.

PS: Cross fingers with me.

Ilustración de Rachel Kantor.

El placer del tiempo libre

En nuestra casa de los sueños habrá pequeños detalles sueltos que recordarán al visitante la cantidad de tiempo libre que tenemos para esas pequeñas fruslerías que hacen el mundo más bonito, como salir a recoger flores silvestres para colocarlas en un jarrón.

Es más, creo que los visitantes a nuestra casa idílica (un cottage en el Reino Unido suena bien) tendrán que dejar sus relojes en la puerta. Detendremos el tiempo en un impás de felicidad. Qué ñoña que estoy, sigo soñando en los viernes de inspiración.

Vía Decor8.

¡Multada!

La semana pasada pagué mi primera multa de tráfico ever-ever. Hace ya más de diez años que tengo carnet de conducir, así que mi media de penalizaciones es buenísima.

Y lo peor es que en el momento del incidente (íbamos a 144 km/h en lugar del estipulado y ya antiguo 120 km/h) el que conducía era JFK. O sea que mi historial multístico sigue virtualmente intacto.

Al final no me han quitado puntos ni nada, y como la he pagado antes de 20 días me han reducido el importe al 50%. Ha sido curioso ese momento de ir al banco y mirar al cajero con cara de “sí, he sido mala, ¿y qué?” (como si fuera una auténtica rebelde sin causa). Pobre de mi. Qué pajarazos tengo en la cabeza a veces.

Foto de Aydan Kerimli.

The best is yet to come…

Hace poco leí un tuit de un triunfito español (no, no Bisbal) que daba las gracias y recordaba a sus fans que “lo mejor está siempre por llegar“.

¿Es verdad? Eso significa decir que nuestra vida no es todo lo estupenda que podría ser y, permítanme fardonear, yo creo que la mía en muchos aspectos lo es. Hasta me atrevería a decir que ya me ha pasado alguna de las mejores cosas que me podrían pasar. Sí, este saquito de hormonas tiene una semana de lo más feliz.

Claro, seguro que me quedan millones de cosas estupendas pero… ¿lo mejor? Y, dejando de centrarlo todo en yo-yo-yo… ¿a partir de qué edad decir eso podría ser incluso un insulto?

Vale, sé que le estoy dando yo muchas más vueltas de lo que el triunfito hizo cuando lo tuiteó. Al fin y al cabo… ¿cuantas tonterías no son material perfecto para tuitear?

PS: Aprovecho para comentaros que podéis seguir todas mis tonterías 24/7 en twitter: @palomaabad.

Foto de Life Through The Lens.

Ático inspirado

Aquí una pequeña inspiración para cuando JFK y yo seamos tan ricos que podamos tener una casa en la montaña. Prometo que os invitaré a dormir en nuestras hiper-bien decoradas habitaciones.

El ambiente será exquisito: chimenea, infusiones humeantes, todo de madera y calentito mientras fuera nieva…