Yo también vi a los Reyes

Ahora que vienen los Reyes Magos de Oriente, me vienen a la mente los momentos en que yo era felicísima de la vida yendo a ver la cabalgata los 5 de eneros.
Recuerdo especialmente el único año que fui a ver a los Reyes en Madrid. Me pareció una locura: todo lleno de gente, caramelos cayendo al suelo como pedradas, pocos amigos con los que compartir esos momentos especiales en que quienes te iban a dejar regalos en la noche pasaban por delante en sus carrozas (patrocinadas por enésimas marcas interesadas).
También recuerdo otro año en Burela, a donde fui con Espe (mi muy mejor amiga desde que el mundo es mundo). En esa ocasión llegamos hasta a sentarnos en sus rodillas y recibir, de mano de Sus Majestades, unos caramelos. Ella recibió cuatro y yo tres. Era lógicamente mágico: en su casa eran cuatro personas y en la mía éramos tres (aunque, contando a mis abuelos, éramos cinco, ups). Estábamos totalmente asombradas por la sabiduría de los Reyes.
Además una noche de Reyes, cuando se suponía que tenía que estar dormida, me levanté de la cama y me pareció ver a uno en el cuarto de baño. Una lástima que ya no me haga ilusión y que haya dejado atrás mi época Peter Pan. Ellos lo saben y por eso ya no vienen. Pero haberlos haylos.
Fotografía de MotyPest.








