Cuando era pequeña (IV)
Íbamos una vez por semana al bar del pueblo a llamar (o ser llamados) por teléfono a nuestros familiares de Madrid. Era todo un acontecimiento en el que, con suerte, me dejaban tomar un refresco.
Más tarde, cuando yo tenía como once u doce años, pusieron teléfono fijo en las casas del pueblo. Lo recuerdo perfectamente. “¿Y el tuyo en qué numero acaba?”. El mío en 07, el de mi mejor amiga en 08. El resto de la numeración era exactamente la misma para todo el pueblo.
Y ya no tenía que dar un paseo de 20 minutos en bici para ir a contarle algo. Simplemente marcaba el teléfono y me ahorraba la tentación de pasar por el bar en que vendían el único helado posible: Mikolápiz.
A veces siento que mi infancia transcurrió diez años antes que la de muchos madrileños de mi edad.
PS: Es porque también suma que no conocí telecinco ni Antena3 hasta bien pasada la etapa Mama Chicho. Nuestro repetidor sólo tenía señal de TVE1 y TVG. Más que suficiente para ver Bola de Dragón.
PS2: Y a día de hoy, en Rúa (Cervo, Lugo) sigue sin haber una conexión decente a Internet, ni aparece en los GPS’s del mundo. El mundo se lo pierde.
Foto de Krista Palmu.











