Buena-Noche-Buena

Ayer mismo llegué de Galicia de pasar un par de estupendos días con mis seres más queridos. Ese es para mí el gran valor de estas fechas: poder reunir a la mesa a las personas con las que te gusta compartir tu tiempo…

Madrid sigue siendo la ciudad de mis amores y no creo que pudiese volver a vivir la vida rural, pero qué bonito es volver asiduamente y dar un achuchón a mi familia. Tengo las pilas del amor cargadas a tope. Ésa es mi navidad.

Ilustración de Yara

L’amour…

Y nosotros, que ni siquiera celebramos el día de los enamorados, no podemos evitar felicitar el amor en días como hoy.

¿Demasiado romántica? Ya saben que, a veces, peco de eso.

Ilustración de Fifi Lapin.

Pesadillas…

Esta noche tuve una pesadilla horrorosa. Soñé que, accidentalmente, se le caía encima a JFK una bolsa de unos bichos extraños (una mezcla entre araña, cangrejo y escorpión).

Inmediatamente después de eso me levanté de la cama, encendí la luz y me puse a buscarla en su lado de la cama, o en el suelo, con el fin de que los bichos no se salieran de la bolsa y no lo pudieran picar (o morder, o lo que haga esa aberración de monstruito). No estaban. Me volví a la cama intranquila.

Esta mañana cuando me desperté recordé todo el asunto y, según me ha confirmado JFK me levanté en mitad de la noche y le anduve destapando y mirando a su alrededor en busca de algo. Eran los bichos, por supuesto. Soy una leona protectora, incluso en mis pesadillas. Y una potencial sonámbula.

Ilustración de Moonywolf

Van llegando los (pocos) adornos

Ayer cuando fui al Lidl a comprar sacarina (más barata que en ningún sitio, oiga), que era la excusa para ir a hacer la compra semanal con JFK, aproveché y revisé la poquita decoración navideña que tienen.

Me gustaron los corazoncitos de chocolate envueltos en papel de plata pintado que sirven para colgar en el árbol de navidad… y se me ocurrió que si no encuentro las bolas (todo es ponerse a buscar, pero no tengo ni idea de donde están), planto estos chocolatitos y me quedo tan ricamente. Luego ya me los comeré en enero.

¿Decoración navideña por menos de dos euros? Hay que ver lo poquito que me cuesta hacerme feliz a mí misma (y medio desgraciado a JFK, que anda un poco asustado ante mi ataque hortera navideño).

En fin… me tengo que poner a hacer trabajos (sociología de la moda, fundamentos del márketing, fundamentos de la comunicación…) para entregar la semana que viene. La vida social queda un poquito aparcada esta semana.

El descanso, necesario

Tras un intenso fin de semana (en lo que a salidas hasta tarde y fiestas locas se refiere), llegó el domingo como un rayo de luz. El descanso (merecido o no) necesario.

El viernes hubo cenita en casa. Llegaba X-Pito de BCN y teníamos mucho que poner al día. Lo hicimos con el mejor catalizador posible: botellas y botellas de Cune… (se notó en la mañana siguiente)

El sábado, cumpleaños de JFK, salimos a comer mexicano y luego tuvimos pre-party, party y post-party: la pre-party fue en casa, la party en la Fiesta Yuglo y en el Costello y la post-party de nuevo en casa.

Se pueden hacer una idea de cómo estoy hoy de hecha añicos. Deseando dormir hasta próximo aviso…

Puerto Lápice, Almagro y Ciudad Real (primera inmersión)

El vino y la buena compañía fue la constante de un fin de semana en la Mancha (con manchas en la ropa incluídas, por supuesto, patente de la casa), en el que descubrí cosas maravillosas, ocultas o no, de la provincia de Ciudad Real.

Éramos un buen grupo: Adhará y Superñoño (los anfitriones del tapeo), Fanma, FanwaWife (que no Wi-Fi) y Minimaki (en representación de la familia Makimakimakimaki), Masmi (en representación de la Valencia más internacional, crítico de paellas ajenas) y JFK y yo (me ahorro calificativos). ¡No pudo ser más divertido!

El sábado Adhará nos invitó a su casa a comer. Ya saben que me gusta pararme a hablar de comida: pisto manchego, berenjenas de Almagro, asadillo, berenjenas rebozadas, chips, croquetitas caseras y el famoso salmón de la Mancha (un salmón muy fibroso y musculado, ya que nada mucho hasta conseguir llegar a los ríos manchegos). Vino también manchego, por supuesto (una etiqueta en alza), a pesar de que si hubiera sido Rioja tampoco hubiera pasado nada (dicen que mucha de la producción de Rioja llega de los campos de la Mancha), ya que todo hubiese quedado en casa.

Por la tarde, y aprovechando que nos quedábamos en Almagro, fuimos al Corral de Comedias de la localidad, a ver una adaptación del Don Juan de Zorrilla y Espronceda (al parecer el precursor del Don Juan con su Estudiante de Salamanca). A mi no me pudo gustar más, y acabé tocando las columnas del corral cual totem (imaginando que el propio Lope de Vega habría puesto sus manos allí). Ojalá la genialidad se consiguiese por esa vía. ¡Qué ilusa soy!

Lo siguiente que hicimos fue seguir disfrutando de los vinitos manchegos. Vinito va, vinito viene, toma tapita de asadillo, venga esas aceitunas, ahora un choricito… Ya saben, la ecuación infalible: comida + vino+ buena conversación = noche divertidísima. ¿Alguien da más?

El domingo fue día cultural (visitamos el Museo del Teatro de Almagro, que me encantó) y también social (nos dejamos guíar por Adhará y Superñoño por la Ciudad Real más tapera, tras ver la increíble fachada del Ayuntamiento: una chulada nórdica en medio de la MANCHA): más vino, más cerveza, más tapitas (mucho huevo rebozado como tapa, sí señor)… un tecito y de vuelta a casa.

Ojalá todos los fines de semanas fueran así. ¡Gracias a todos, acompañantes y anfitriones, por hacerme pasar un finde genial!

PS: Fanma ya hizo su reseña colorista y psicodélica del finde Manchego.

Ilustración de Elsa Mora.

«Tenemos que hablar»

¿Por qué la gente se asusta ante un «tenemos que hablar»? A mí, en lugar de dar por finalizadas las cosas en una pareja me suena más a un «vamos a llegar a un acuerdo, mediante el diálogo, y tratar de solucionar este escollo en el camino».

No sé, quizá esa es la manera en que yo lo usaría (¿por qué pongo condicional, si lo uso?) en caso de querer comunicar algo. Si lo que quisiera fuera una ruptura utilizaría algo como «tengo que confesarte algo», algo más unívoco y que no de pie a una conversación. En el «tenemos que hablar» hay esperanzas de convencer de algo durante la conversación, ¿no?.

De todos modos, creo que es sano para las parejas usar ese «tenemos que hablar» de cuando en cuando, para que los roles se perfilen y nada de lo que uno haga moleste al otro (y viceversa). La comunicación es la base de cualquier relación, y con el «tenemos que hablar» se puede empezar cualquier conversación.

Sí, sí, ayer «tuvimos que hablar» JFK y yo (parece que cuesta limar cosas en lo de Esparta y otros asuntos menores). Él me respondió. Hablamos como adultos, buscamos una tercera vía que nos conviene a los dos y así conseguimos dormir tan felices. Higiene mental. Me encanta hablar.

Foto de Culiculiz.

El viernes te mimo, Baldomero

Necesito descansar. Quiero un día sepia en mi vida, en el que no pasen demasiadas cosas, pueda estar en casa tirada viendo una peli, acariciando al gato o discutiendo sobre la enésima cosa absurda con JFK…

Quiero que venga pronto un día de vacaciones en el que mi máxima preocupación sea descongelar el pollo para la comida o decidir qué ensalada me pido en el FH… quiero un día tranquilo pronto, que soy adicta y tengo mono.

Este viernes será, tras salir del trabajo, mi día de descanso. Hay que planearlo así porque si no no sucederá. El viernes no existo. El viernes te mimo, Baldomero, tirada en el sofá con un libro y un tecito, disfrutaré de tus ronroneos y cabezazos en busca de amor repentino.

Ilustración de Birds&Trees

Algo tan tonto como el amor

Hay días en los que te levantas y hasta la peor cosa que te pueda ocurrir es maravillosa, porque estas enamorada y la vida te sonríe. Cuando hay alguien te que quiere (y que se dejaría cortar la mano izquierda por tí), las agujas de tu reloj se vuelven locas y empiezan a bailar el charlestón. ¡La vida es una fiesta de brillantina, confetti y borrachera de besos!

Hoy estoy así, como con hormiguitas por el cuerpo que recorren un camino que se saben de memoria (hace más de tres años que recorren el mismo camino los días pares), y me gusta la cosquillita que me hacen, me gusta estar en mi nube extrañamente romántica.

Ilustración de Lilie Melo.

Nunca fui tan feliz.

Carta abierta a JFK…

Hoy te hablo directamente a ti, querido hombre que pueblas mis sueños, pesadillas y casa de ropa sucia y botellas vacías. Lo mejor es sacarte a la luz, adorado macho que gruñes y procrastinas cada vez que tienes que doblar la ropa (esa misma que yo pongo en la lavadora, tras separarla por colores, todas las semanas sin que nadie me lo pida), que sufres lo indecible por sacar los platos limpios del lavavajillas, que ni se te ocurre fregar un tenedor si no te lo exigen desde dirección.

Estimado graciosete, que aseguras contar con la presencia de un mágico “duende” en casa que va recogiendo los desechos de tu desorganización cotididiana, aprovecho para comentarte que acabo de despedir toda humanidad y solidaridad con tu ropa sucia, platos sin lavar y botellas de agua vacías… ¡ahí te las apañes!

Esto ha durado ya mucho tiempo, y el “estoy tratando de mejorar” y “lo voy haciendo poco a poco” suenan ya a discursos rancios y apolillados de votante del PP. Querido mío, tu casa se ha convertido en tu peor enemigo sin que te hayas dado cuenta. A partir de hoy es Esparta. Y, créeme, vas a tener que aprender a organizarte y tendrás que empezar a mejorar de verdad si quieres sobrevivir, porque no vas a tener ni una mínima ayuda.

Dicho esto, estimado joven despegado del mundo, también te confirmo que no te recordaré más cumpleaños, ni te diré medio mes antes que va a ser mi cumpleaños, ni siquiera te aseguraré haber hablado con tu hermano para que sepas que todo en su vida está bien. Tus relaciones sociales que sean tuyas, a ver si te las trabajas.

Y no te lo tomes a mal… pero ya es hora de que tú, pequeño pajarillo agazapado bajos las alas de esta mamá adoptiva, empieces a volar por tí mismo sin la seguridad de que alguien va a estar ahí para ser tu criada, amiga y chica para todo.

Te quiero mucho, querido, pero no más que a mi y estoy harta de ser tu criada, relaciones públicas y tu conciencia. Tú no me devuelves ni la mitad de eso. No tengo ni criado, ni RRPP ni nadie me recuerda que tengo que ir a renovar el DNI. Vamos a buscar la paridad…

PS: Estimados lectores, veamos cómo funciona el sistema de racionamiento hogareño… ¿Cómo se las apaña un hombre sin ayuda femenina? Más en próximos capítulos…

Ilustración de Criminal.