
El vino y la buena compañía fue la constante de un fin de semana en la Mancha (con manchas en la ropa incluídas, por supuesto, patente de la casa), en el que descubrí cosas maravillosas, ocultas o no, de la provincia de Ciudad Real.
Éramos un buen grupo: Adhará y Superñoño (los anfitriones del tapeo), Fanma, FanwaWife (que no Wi-Fi) y Minimaki (en representación de la familia Makimakimakimaki), Masmi (en representación de la Valencia más internacional, crítico de paellas ajenas) y JFK y yo (me ahorro calificativos). ¡No pudo ser más divertido!
El sábado Adhará nos invitó a su casa a comer. Ya saben que me gusta pararme a hablar de comida: pisto manchego, berenjenas de Almagro, asadillo, berenjenas rebozadas, chips, croquetitas caseras y el famoso salmón de la Mancha (un salmón muy fibroso y musculado, ya que nada mucho hasta conseguir llegar a los ríos manchegos). Vino también manchego, por supuesto (una etiqueta en alza), a pesar de que si hubiera sido Rioja tampoco hubiera pasado nada (dicen que mucha de la producción de Rioja llega de los campos de la Mancha), ya que todo hubiese quedado en casa.
Por la tarde, y aprovechando que nos quedábamos en Almagro, fuimos al Corral de Comedias de la localidad, a ver una adaptación del Don Juan de Zorrilla y Espronceda (al parecer el precursor del Don Juan con su Estudiante de Salamanca). A mi no me pudo gustar más, y acabé tocando las columnas del corral cual totem (imaginando que el propio Lope de Vega habría puesto sus manos allí). Ojalá la genialidad se consiguiese por esa vía. ¡Qué ilusa soy!
Lo siguiente que hicimos fue seguir disfrutando de los vinitos manchegos. Vinito va, vinito viene, toma tapita de asadillo, venga esas aceitunas, ahora un choricito… Ya saben, la ecuación infalible: comida + vino+ buena conversación = noche divertidísima. ¿Alguien da más?
El domingo fue día cultural (visitamos el Museo del Teatro de Almagro, que me encantó) y también social (nos dejamos guíar por Adhará y Superñoño por la Ciudad Real más tapera, tras ver la increíble fachada del Ayuntamiento: una chulada nórdica en medio de la MANCHA): más vino, más cerveza, más tapitas (mucho huevo rebozado como tapa, sí señor)… un tecito y de vuelta a casa.
Ojalá todos los fines de semanas fueran así. ¡Gracias a todos, acompañantes y anfitriones, por hacerme pasar un finde genial!
PS: Fanma ya hizo su reseña colorista y psicodélica del finde Manchego.
Ilustración de Elsa Mora.