Desde Siberia, con amor

Fue de casualidad. Me moría de frío y JFK me dejó su gorro de peluche para inviernos extra severos (GpPIES) y nos íbamos a cenar a casa de un amigo suyo que emprende rumbo a Berlín en breve. Resulta que su novia es alemana y rusa a partes iguales, y decidió deleitarnos con una cena typical matryoska.

Recordar los nombres de los platos que se sirvieron sería tentar a la suerte de mi memoria con el idioma de Chéjov, pero estaba todo increíble. Desde la sopa con una especie de dumplings hasta la ensalada rica en remolacha, pasando por el vodka que calienta el humor…

He aquí una instantánea de nuestro regreso a casa. Abrigados como cosacos. ¿Aguantaríamos un invierno ruso? Yo creo que no.

 

Las vacaciones bien, gracias

El viaje a Lanzarote fue estupendo. La isla nos sorprendió y fascinó a partes iguales. Alquilamos un coche y, sobre terrenos marcianos (rojo y negro hasta el infinito), visitamos el Timanfaya, los jameos del agua y la cueva de los Verdes. También estuvimos en las casas de Saramago (como había adelantado) y César Manrique. Resulta que JFK acabó madly in love con el trabajo del artista local. ¿Quien no querría una casa como la suya?

Tuvimos tiempo, además, para caminar por zonas más turísticas como Puerto del Carmen y Playa Blanca. Ahí es donde teníamos nuestro resort. Yo nunca había estado en uno y si puedo, nunca volveré. Tampoco quiero volver a esas áreas de restaurantes typical spanish, tiendas de turistas y bancos. Parece que hasta ahora había tenido vacaciones muy alejadas del cliché. Me encontré con demasiada gente, filas innecesarias y comida mediocre (para un supuesto cinco estrellas, donde nos alojábamos). Donde estén un hotel boutique o una casa rural que se quite lo demás.

Ah, por cierto. Tampoco hizo tiempo de playa o piscina. Así que volvimos con los culos tan blancos como los llevamos. Eso, sin embargo, no es un drama en esta, nuestra casa.

Obviando esa pequeña parte grinch, todo fue estupendo. Descansamos mucho, nos reimos más, hablamos todo el rato y hasta estuvimos en un spa limpiando y alineando nuestros chakras. Todo fue como tenía que ser: un Kit Kat del mundanal ajetreo. Amigos, estoy lista para las siguientes vacaciones…

Foto de JFK.

Próxima parada: Lanzarote

En poco más de cuatro horas estaremos (JFK y yo, se entiende) rumbo a Lanzarote. Ninguno de los dos hemos estado nunca en las islas Canarias así que vamos un poco in albis. Por lo que nos han contado enero allí es como agosto en Galicia, así que no esperamos que haya grandes días de playa y de tumbarse a la bartola, pero llevamos el bikini. Por si las moscas.

Dormiremos en un Castillo al sur de la isla. No es un castillo como los de las princesas, sino un Gran Castillo de nombre propio que compite en ostentación con los de los cuentos: tiene hasta 11 piscinas y su nombre va acompañado de cinco estrellas. Es lo que tiene viajar en la cuesta de enero. De todas formas me pregunto si ante el concepto resort (nunca he estado en uno) acabaré sintiéndome como David Foster Wallace cuando se fue de crucero.

Aunque para muchos la isla es sinónimo de César Manrique, yo hace muchos años que la relaciono con José Saramago. Y creo que si hay un plan que no me quiero perder en estos cuatro días, es visitar su Casa-Museo, que solo abre por la mañana.  Ya ven, planeo levantarme temprano (al menos un día).

Como el Castillo-resort parece que tiene wi-fi, es posible que postee mis vacaciones en directo. Eso si no me da la modorra vacacional y me quedo atascada en el buffet como si no hubiera un mañana. Por de pronto, voy a preparar las maletas. Directa al sur para revivir el verano gallego.

Portada del especial viajes de Life. 1927. Ilustración de Coles Phillips.

El Instagram no engaña

El 10 de diciembre de 2010 publiqué mi primera foto en Instagram… Esta fue la primera persona a la que seguí y la primera persona que me siguió. Ustedes aquí le tratan de JFK.

Cuatro.

Felicidades conjuntas. Seguimos sumando y trinando.

Acabo de descubrir estos cuatro pájaros recortables para el árbol de navidad.  A lo mejor el año que viene, cuando sean ya cinco, me das la sorpresa.

Tres hombres y una testiga

El sábado tuve cita doble. Así es una, a pares. Primero me fui a ver a Manuel Rivas y a César Morán. Estaban en el Círculo de Bellas Artes, como parte del programa del Festival Eñe. El primero recitaba poemas, el segundo les ponía melodía (y voz). Hubo tiempo para celebrar el centenario del nacimiento de Cunqueiro. También hubo tiempo para la expresión plástica de Rivas que tiró al público los dibujos que había hecho durante el recital. Más experimental imposible.

Luego tomé rumbo hacia La Latina (no sin antes parar a comprarme una laca de uñas, unos vaqueros y unos moldes para hacer dulces de los que hablaré en breve) porque Tatalab -JFK para los amigos- se estrenaba como conferenciante en el WeekendPills que organiza Mr Marcel School. Tuvo 10 minutos para explicar su qué, cómo y por qué de existir. Créanme que lo hizo fenomenal y resultó una charla de lo más inspiradora. Digo todo esto con la objetividad que mi condición de “señora de” me permite. Por supuesto.

Y, aprovechando que ya hemos mencionado al maravilloso consorte. ¿Por qué no se pasan a cotillear en su recién estrenada tienda on-line?

Escamas en reposo

Acabo de abrir el Reader y encontrarme con estas piedras pintadas. No me ha podido parecer más bucólico y pastoril.

Llámenme ñoña, pero se me antoja un plan perfecto para unas vacaciones ideales. Quiero pintar pececillos verdes, barnizarlos y amontonarlos en algún rincón de mi casa. Con JFK, por supuesto, seguro a él se le da mucho mejor que a mi. En general me apetece muchísimo el momento arts&cratfs, quizá porque es un reto: siempre he sido un pez mareado en ese asunto (lo mío es leer, qué le vamos a hacer). Glup, glup…

Vía: Kireei

Timonel a la izquierda

Estoy girando el buque. Iba muy centrada y rápido hacia el frente. Posteando a diario (a menudo sin mucho que decir) y creándome un hábito que, por momentos, era un suplicio. Eso no es hábito ni es nada.

Seis meses de posteo diario dan buena cuenta de mi cabezonería aun en tiempos sin mucho que contar. De hecho las pocas cosas realmente interesantes han pasado sin pena ni gloria por estas líneas, solo a la vista de auténticos connosieurs de mi día a día.

El rumbo de este barco se mueve de nuevo. Lo he hecho tantas veces que eso de dar explicaciones suena ya a excusa. Seguimos en modo personal e informal. No se preocupen. Pero apetece algo más visual…

Y, por dar una buena nueva: en casa estamos pensando en modificar por completo la estructura del salón. Pasar el comedor a la ventana y el sofá y el mueble más hacia la entrada.

A JFK no le ha dado demasiado tiempo a pensarlo, pero yo estoy absolutamente emocionada. A ver si, de una vez por todas, siento que estoy en mi hogar y no en un almacén de trastos. Por supuesto, eso requiere mucha concentración y capacidad para deshacerse de muebles y basura. Seguiremos informando.

Foto de HakanPhotography.

Comparte, que algo queda

Por si acaso todavía queda alguien que no lo sepa, ayer publiqué en @elpaissemanal un reportaje sobre la democratización de la fotografía.

Ya sabéis, empezando el lunes con una lectura de verano. Obligatoria ;)

Fotografía (incluida en el reportaje en su versión papel) de JFK.

Y en invierno en el cottage

Estaremos JFK y yo viendo llover. Me vestiré como una señora (red lipstick always included) y reposaré mi sagrado trasero sobre un butacón. Como Eniko en el anuncio de Berdgorf & Goodman.

Sin intención de nada más que ver pasar el tiempo.

Tengo tanto calor que no puedo sino pensar en el invierno. ¿Soy rara, mamá?