¡Multada!

La semana pasada pagué mi primera multa de tráfico ever-ever. Hace ya más de diez años que tengo carnet de conducir, así que mi media de penalizaciones es buenísima.

Y lo peor es que en el momento del incidente (íbamos a 144 km/h en lugar del estipulado y ya antiguo 120 km/h) el que conducía era JFK. O sea que mi historial multístico sigue virtualmente intacto.

Al final no me han quitado puntos ni nada, y como la he pagado antes de 20 días me han reducido el importe al 50%. Ha sido curioso ese momento de ir al banco y mirar al cajero con cara de “sí, he sido mala, ¿y qué?” (como si fuera una auténtica rebelde sin causa). Pobre de mi. Qué pajarazos tengo en la cabeza a veces.

Foto de Aydan Kerimli.

Costumbres maravillosas: postcards

Siempre que JFK y yo enviamos un regalo a alguien a través de otra persona (o por correo convencional) me tomo la preocupación de escribir una nota a mano.

Ya que no lo voy a decir en persona, por lo menos que sepan por escrito lo mucho que me apetece que tengan lo que les enviamos. Huelga decir que siempre lo hacemos con gente a la que queremos muchísimo y a la que esperamos que le haga ilusión recibirlas.

Hace un par de meses me volví loca buscando a través de internet nuestras propias postales (acabé por comprar un set no-tan-maravilloso pero de oferta en Ording&Reda un día que pasaba).

Ahora, casi por sorpresa, acabo de descubrir la tienda Sweet Harvey. Tienen postales en clave de humor, totalmente románticas, cariñosas y expresivas o mi favorita (aunque no creo que encontrase necesidad de usarla), la que anuncia una mudanza. Eso sí… ninguna con el fin que JFK y yo necesitábamos (me quedo tranquila).

¿Qué os parecen?

So proud of my boy

Ya sé que corro el riesgo de que alguno de vosotros venga a casa y trate de raptar a Baldomero. Lo conocéis tan bien que estoy hasta tranquila pensando que le daríais una buena vida… :P

Pero cómo se me cae la baba con el felino. Y no os cuento a JFK. No sé qué será de nosotros si algún día tenemos hijos.

Yo tambien soy (un poquito) neurótica

Hablaba el otro día con JFK de cómo mi manía de hacer todo según un ritual perfectamente establecido (dando cero pie a la improvisación) se me está yendo de las manos. Al menos en lo que al hogar se refiere.

Por eso me hizo mucha gracia encontrar estas ilustraciones, bastante representativas de mi estado. Aunque, claro… colocar la comida de manera armónica es el menor de mis problemas.

Lo mío es ubicar todo en el mismo orden (platos en el lavavajillas, ropa en la lavadora lavadora, calcetines en los cajones, vasos en la estantería y POR SUPUESTO el rollo del papel higiénico). Os sorprenderían mis miserias y padeceres de maruja…

¿Alguna manía doméstica anyone?

Imagen de Soyneurotico vía Cuartoderecha.

De mi poca inspiración en interiores

Uno entra a blogs como Kireei y descubre maneras estupendas de optimizar el espacio. Y hasta me apetece tener un armario ciego para optimizarlo como este. Pero, o eres muy manitas, o es muy difícil trasladar este tipo de ideas a la realidad.

Al menos a mi me cuesta muchísimo ponerme a pensar en tres dimensiones sobre mi casa y mis muebles. Ese trabajo de chinos se lo dejo a JFK que es mucho más optimista y siempre piensa que todo se puede conseguir. Os lo digo desde ya: es uno de los trucos para no acabar saliendo reñidos del Ikea. A (casi) TODO QUE SÍ.

Menos mal que lo tengo a él… porque si fuera por mí sólo habría estanterías para libros y cremas.

Un villano (no tan) favorito

Este fin de semana JFK y yo aprovechamos para ver Gru, mi villano favorito (aunque prefiero su título en inglés: Despicable me). Ya sabéis lo bien que sientan unas palomitas, una manta y un sofá en días de lluvia y aguanieve.

Por lo demás la película me pareció simplemente aceptable. No sentí que había perdido mi tiempo al 100% (quizá al 60). Tierna por momentos, ñoña en otros y previsible en la mayor parte. ¿Os la recomendaría? Pues seguro que no tan vivamente como hago con otras, pero tampoco os insto a huir de ella como locos. Para gustos los colores.

Andagasi

Así tarareaba JFK de pequeño el famoso “Under the sea” de La Sirenita. Yo no tuve ocasión de sumarme a ese ridículo, porque siempre vi la película en un correctísimo español latinoamericano en el que Sebastián entonaba “Bajo el mar (hay castañuelas, son las almejas, ven a bailar…)”. Pero podría recordarme a mí misma cómo hacía una versión más que libre del Boys, Boys, Boys de Sabrina… En fin.

El caso es que llevamos unos días viendo la serie de la BBC The Blue Planet en la que David Attenborough nos descubre a nosotros, pobres mortales, lo que se cuece a 4.000 metros bajo el nivel del mar.

Por de pronto me han fascinado los volcanes submarinos (y los mejillones que viven, tan tranquilos, a las altísimas temperaturas que eso produce), los flujos de plancton y las bonitas gambas luminosas que tratan de sobrevivir a cientos de depredadores feísimos en las profundidades más sórdidas. Igual que en la tierra, el infierno siempre está abajo. Aunque, en lugar de caliente, muy muy frío.

Seguimos viendo capítulos y aprendiendo un poco más sobre este planeta. Todo sea por llevarnos el quesito azul del Trivial.

Ilustración de Asja.

Y de regalo de Reyes

¿Que os han traido? Yo, como este año no puse árbol no han venido. Y eso que hice muchísimas señales de humo. Estos pobres Reyes Magos han optado por regalarme un refrán: Que me quede como estoy.

Fue JFK el que trató de apaciguar a la bestia consumista que habita en mi y me convenció de que las entradas que tenemos para Le Cirque Du Soleil en abril son regalo más que suficiente. Y tiene toda la razón.

Querido mío. Desde aquí te lo digo: el regalo es tenerte 365 días al año (jornada arriba o abajo) conmigo. Los Reyes lo saben, y creo que tú también. Pero decírtelo es gratis… y ese es mi regalo de hoy.

Ilustración de Maddie Joyce.

Loading: 2011

Faltan sólo tres horas para que comience un nuevo año. Permítanme que no me emocione demasiado… es no he tenido demasiado tiempo para poder pensar en él. Afortunadamente tengo un hombre maravilloso a mi lado que (como yo) tampoco está estresado por el cambio de cifras en las fechas… y saldremos del año en zapatillas, justo antes de irnos a la cama. Llega un momento en la vida en que estos planes de casita y romance suenan bien. Muy bien.

PASADO: Este 2010 ha sido “fluir” y ver cómo todos mis amigos estaban ahí conmigo en los pocos minutos en que podía (y necesitaba) verlos. El capital humano que tengo a mi alrededor es un auténtico potosí. Y, aunque no lo digo a menudo, lo llevo bajo la piel. Os quiero. Muchas gracias.

PROPÓSITO DE FUTURO: Nada relacionado con las dietas (que, efectivamente, tengo en mente) ni con los gimnasios (eso sí que lo he dado por perdido), sino más bien con la necesidad de hacer mejor las cosas que hago bien, y empezar a hacer bien las cosas que hago mal. Esto sí que es un propósito difícil y lo demás son tonterías. Pero no por ello voy a dejar de intentarlo.

DESEOS: Os deseo que tengáis muchos sueños, y que se cumplan. Luchad por ellos, porque la mayor parte de las veces están mucho más al alcance de la mano de lo que os pensáis. Feliz año 11 de la nueva era.

Ilustración de Lu Green.

Madroños madrileños

Diría que todos los que leéis este blog conocéis la palabra madroño. Quizá muchos sabéis que uno de los iconos de Madrid (junto con su inseparable oso) y otros tantos estéis al corriente de que es un arbusto con fruta comestible.

Lo cierto es que no son fáciles de encontrar. Para conseguirlos hay que recurrir a mercados, porque no los verás en el supermercado de turno. Valiente escudo de la ciudad (claro, tampoco divisareis un oso ni por asomo).

Hete aquí que lo que en la capital es rara avis me lo encontré esta mañana en un puesto callejero de frutos rojos en Aranjuez. Tuvimos que comprar una cajita para inaugurarnos. ¿Veredicto? Muy bonitos, sí, pero totalmente insípidos.