Madroños madrileños
Diría que todos los que leéis este blog conocéis la palabra madroño. Quizá muchos sabéis que uno de los iconos de Madrid (junto con su inseparable oso) y otros tantos estéis al corriente de que es un arbusto con fruta comestible.
Lo cierto es que no son fáciles de encontrar. Para conseguirlos hay que recurrir a mercados, porque no los verás en el supermercado de turno. Valiente escudo de la ciudad (claro, tampoco divisareis un oso ni por asomo).
Hete aquí que lo que en la capital es rara avis me lo encontré esta mañana en un puesto callejero de frutos rojos en Aranjuez. Tuvimos que comprar una cajita para inaugurarnos. ¿Veredicto? Muy bonitos, sí, pero totalmente insípidos.





















