¡Acabé un libro!

piezas

Podría no ser noticia. De todos es sabido que soy una lectora aplicada. Pero había abandonado ese placer. De hecho el libro que he terminado lo comencé tal que un 19 de marzo. Imagínense si no ha llovido.

Bien es cierto que por el medio metí un par de libros (Mansos, del que ya he hablado y Si supieras que nunca he estado en Londres volverías de Tokio). Aún así. No hay excusa para tardar casi cinco meses en leer un libro. No la hay.

Una cosa os digo, el libro es magnífico. No tardé cinco meses por lo malo que era, sino porque no tuve/hice tiempo. Totalmente recomendado: Tierra Desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri.

Es por eso que ahora, que parece que estoy domando yo más a mi vida de lo que ella lo hace conmigo, tengo pensado retomar el hábito. El siguiente de la “lista” es El Valle de Issa de Czeslaw Milosz. Lo encontré ayer entre mis libros por leer sin saber en qué momento decidí comprarlo ni quién me lo recomendó.

Si alguien, por casualidad, tiene idea de por qué lo tengo, le ruego que me recuerde los hechos. Todos sabemos que tengo una memoria terrible. Bueno, unos lo saben más que otros. Sigo leyendo.

Fotografía de Karen Ilagan.

Qué mansos somos

Picture 2

Lo prometido es deuda. Y era una larga promesa (al menos en mis adentros, aunque sí lo he mencionado en el blog). Tenía ya muchas ganas de volver a escribir sobre un libro. Pero mi fiebre lectora está bajo cero últimamente… y no se puede escribir sobre algo que no se hace.

Pero sí que logré sacar un rato para leer Mansos, la primera novela de Roberto Enríquez. ¿Que no lo conocéis? Pero si es un habitual de todos los saraos. Escribe en Con V de Vogue, Bob Pop (no lo actualiza ya, pero el pseudónimo lo mantiene para sus charlas digitales en Público y la columna de tv que escribe en el susodicho todos los días).

Pues eso, que me lo leí. A trompicones pero con ganas, como se leen los buenos libros aunque no tengas tiempo. Viajándolo mucho y deseando hincarle el diente en cada ocasión. ¿Y qué pensé de él? Que presume de más sordidez de la que luego tiene, que una novela ágil se puede hacer si dialoguitis (léase, obsesión por introducir diálogos y diálogos para aliviar las chapas intermedias) y que es maravilloso que un Birkin de Hermès sea, por fin, protagonista de una novela que NO es chick-lit (y no voy a decir que es homoerótica porque me parece que la estaría limitando).

¿Lo recomiendo? Vivamente. Coreándolo. Haciendo la ola. Me encanta que sea un chapero el que ponga título al libro, y una pizca de cordura al ser humano. La reflexión es necesaria. Y no pienso destripar ni una pizquita de más… quiero que os de ganas y vayáis en su búsqueda. Y quizá, después, le comentéis a Roberto por Twitter qué os ha parecido :)

(Por cierto, él fue profesor mío durante el Máster. Un verdadero genio del e-commerce y, sobre todo, de las respuestas socarronas).

Fotografía de Shay6σonah Ψ

Perdiendo libros, encontrando ideas

tell_me_story_by_curlytops

Sí, sé que os prometí que mi próximo post sería literario (lo que no esperábais es que fuese tan pronto), pero no hay manera. Estoy leyendo tres libros a la vez y el único que tengo conmigo es el más denso, y necesito un buen fin de semana de enclaustramiento para poder acabarlo y disfrutarlo como se merece (Sí, es Tierra Desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri, lo acaba de lanzar Salamandra, lo recomenzamos en el segundo número de Harper’s Bazaar).

Los otros dos que estoy leyendo me los guardo en el tintero. Son naïfs y golosos. Entretienen durante las tres paradas de metro que tengo de camino al trabajo. Y hasta te ponen a pensar. Pero los he perdido. Los dejé en la redacción cuando me fui a Londres la semana pasada y ya no están. Últimamente me pasa mucho. Lo de perder cosas. Ando despistada. Pero siempre vuelve todo a aparecer.

Mientras tanto leo revistas. Muchas revistas. Me empapo mucho y las miro de otra manera. Con ojos ladrones. En busca de ideas… Tampoco es mal plan.

Fotografía de CurlyTop

Maneras de disfrutar a la Zanetti

The_Sister_2_by_SamuraiChopstick

Ya os conté que el fin de semana pasado era para acabar Maneras de no hacer nada, de María Vela Zanetti. Un puro placer para la vista y la mente. Os dejo un par de extractos, por si os pica la curiosidad y lo buscáis en vuestra librería:

(Sobre los grandes novelones que se publican últimamente) Nuestro aprecio por “lo largo, si malo, dos veces comercial” se ha interpuesto entre la inspiración fugitiva y la inspiración entrmoetida. Así, metidas en carnes, están nuestras novelas y ensayos, biografías y fantasías históricas; son como voluntariosas matronas que dan de leer a todo niño viviente, y le sacian lo quiera él o no.

(Sobre los artistas que sobreexhiben su condición de artistas) La cosa transcurría en una Facultad de Bellas Artes de provincias, y ya se sabe que cuanto más lejos de la olla, más se siente la quemadura. Un chico, un tipo guapo con inquietudes, se ganó el efímero apoyo de sus compañeros alegando que arte era meter una mano en hielo y sentir la emoción; desde entonces trato a los cubitos de mi gin tonic, una bebida que yo venero, con exquisito desprecio, y procuro borrar en mí todo sentimiento, no vaya a ser que sin darme cuenta me esté convirtiendo en uno de los miles de artistas que asolan el mundo.

Toda una retahíla de reflexiones sobre la vida en clave de humor (a veces un tanto ácido). Confieso que me he reído en voz alta… :)

Ilustración de Samurai Chopstick

Haciendo planes

2525479427_af76501380

Por fin hemos cerrado el primer número de Harper’s Bazaar (¡podéis verlo a final de la semana que viene en vuestro quiosco habitual!) y, aunque no hay demasiado tiempo para relajarse (hay que volver a coger carrerilla para el número 2), ya tengo planes para este fin de semana. Y, desde luego, no incluyen fiestas ni interacciones sociales. Necesito silencio, un buen té y una mantita.

Acabar de leer “Maneras de no hacer nada“, de María Vela Zanetti. Me da mucha rabia no haber tenido tiempo para leerlo en el último mes, porque ME ENCANTA. Una sabia recomendación de Roberto Enríquez.

Leer la Vogue París, las últimas Nylon (¿nunca se me acabará su damned suscripción?) y las ediciones de fin de semana de los periódicos nacionales (que sepáis que El País está regalando pelis los domingos).

Comenzar a leer “En Grand Central Station me senté y lloré“, un libro que me han recomendado desde Paloma Leyra hasta Anabel Vázquez… con esas recomendaciones no puedo sino ponerme a leerlo en cuanto pueda .

Así que, Baldomero, get ready, porque nos espera un finde de ronroneo y libros bajo las mantas. Ojalá que llueva…

Me pongo a ello.

Foto de Marco Graziani.

Balance literario de 2009

travellin_light_by_curlytops

Siendo esta ya la cuarta edición de mi balance literario anual (podéis recordar el de 2005, 2006, 2007 y el más reciente, de 2008), los habituales ya sabréis que este es el momento en el que yo misma me tiro de las orejas por descumplir (sistemáticamente) mis objetivos literarios anuales.

El año pasado me había jurado y perjurado dejar de lado los bestsellers, pero enseguidita veréis que nada más lejos de la realidad: mi vida es un puro bestseller (eso sí, en diferentes idiomas).

Eso sí, me regocijo en la cantidad de libros sobre moda (aunque tratasen el tema tangencialmente) que he leido. El hecho de que cuatro sobre dieciocho libros fueran de temática moda me acerca un poquito más a uno de mis objetivos vitales de 2010: saber más sobre moda.

Sin más, paso a relatar la lista de libros (la lista de la vergüenza):

1. La conjura de los necios. John Kennedy Toole

2. Hasta luego, Jimmy Choo. Annie Sanders

3. Nunca me abandones. Kazuo Ishiguro

4. Crepúsculo. Stephanie Meyer

5. A sangre fría. Truman Capote

6. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Stieg Larsson

7. Vita Sexualis (El aprendizaje de Shizu). Egai Mori

8. El señor de las moscas. William Golding

9. Vivir con mi hermana Madonna. Christopher Ciccone

10. Ensayo sobre la ceguera. José Saramago

11. Marianela. Benito Pérez Galdós

12. The little black book of style. Nina García.

13. La reina en el palacio de las corrientes de aire. Stieg Larsson

14. D. V. Diana Vreeland

15. Fashion Babylon. Imogen Jones & Anonymous

16. La dueña del placer. Judith Summers

17. Harry Potter y las reliquias de la muerte. J.K. Rowling

18. El buda de los suburbios. Hanif Kureishi

Como primer punto negativo, tras hacer un rápido repaso a la lista, he de reseñar que he leido muchos menos libros de los que debería, pero me autoeximo (¡quien lo va a hacer mejor que yo misma!), ya que mis circunstancias laborales han sido bastante cambiantes en el último trimestre del año y no pude dar el último empujón a mi gusto literario.

Por otra parte, podréis observar que este año me he ido a algún clásico interesante (aunque sean clásicos de la literatura moderna, como Capote o Golding), pero también me he tirado a la bartola con los Crepúsculos y Harry Potteres de turno.

¿Mi libro favorito del año? No tengo ninguna duda al decir que la biografía (un poco afantasmada) de Diana Vreeland (quien fuera directora de moda de Harper’s Bazaar USA en la época de Carmel Snow), un libro que leí con mucho placer durante mi estancia en Londres y que, a día de hoy, me recuerda a la cabecera en la que tengo el gusto de trabajar.

Como todos los años… vuelvo a abrir la veda a críticas, recomendaciones o simples comentarios que atestigüen que pasáis por aquí. Se os quiere.

Imagen de CurlyTops

“Purple Fashion” no se encuentra (fácilmente) en Madrid

Vogue_by_anapink

No hay manera. Me puse en contacto con la editorial francesa que edita Purple Fashion (la verdadera biblia de la moda, queridas Voguettes) para saber dónde se distribuía esta revista semestral en Madrid. He caminado por al menos cinco de los puntos en que supuestamente se vende y sólo en uno la conocían (pero no la tenían), los demás no tenían ni idea de qué era esa revista y hasta me instaban a que yo misma investigase en el montón (rezagado y casi paria) de revistas internacionales. Una vergüenza.

Tengo el número anterior, pero la librería en que lo compré, Democrazy, cerró las puertas antes de verano debido a la crisis y a que, no nos vayamos a engañar, en España la moda no vende tanto. No hay manera de encontrar buenos (y variados) libros de moda en este país.

Me negué en redondo a comprarla directamente a la editora francesa, porque los gastos de envío me cuestan prácticamente lo mismo que la revista (unos 20 euros) y pagar 40 euros me parece carillo (me gusta la moda, pero no soy loca). Además, he visto que hasta desde Colette el envío está más barato.

Total, que al final la he encontrado on-line en GraphicBook (que tiene sede física en Madrid, pero creo que lo pediré on-line, porque el envío son sólo 5 euros), a un precio normal. Pero nada de lo que me habían dicho desde la editorial y la distribuidora ha ayudado a que me compre la revista. De hecho la dirección de Graphic Book (c/Palma, 50) NO viene en la lista.

A veces me pregunto si el comercio va mal porque la gente no tiene dinero o porque el servicio es escaso, pobre y despreocupado.

PS: En mi búsqueda callejera de Purple Fashion Magazine acabé comprando la versión española de V Magazine, esa que tiene un formato gigante (ideal para ver mejor los anuncios) y a Lady GaGa en plan ganguro en la portada. Esto me obliga a retractarme y poner fé en la pasión española por la moda. Hay luz al final del túnel. O, por lo menos, yo quiero verla.

PS2: Aprovechando que he hecho el pedido on-line, me he auto-regalado el libro “Marcas y relatos” que ha recomendado Roberto en Con V de Vogue. Yo respeto muchísimo sus opiniones ;)

Imagen de Anapik

Libros en lista de listas

Books_and_Tea_by_pinkparis1233

Según me entero a través del Moleskine Literario, la revista Newsweek ha hecho una lista con los 100 mejores libros de todos los tiempos. ¡Eso ya se ha hecho mil veces!

Sí, pero la originalidad de esta lista de la Newsweek (ergo anglófila a muerte) es que está basada en 10 listas previas hechas por instituciones angloparlantes bastante respetadas, como The Telegraph o The Guardian (aunque también una de las listas es del Oprah’s Book Club, cuyo respeto internacional pongo en hold).

A mi me encanta todo esto de las listas literarias, pero dudo mucho de la necesidad de seguirlas de una manera totalmente ortodoxa, ya que los valores de elección siempre son un tanto subjetivos, ¿no no?

Así, en esta lista nos encontramos con muchísimas refererencias de autores/obras angloparlantes (a pesar de que el puesto de honor lo ocupa Tolstoi y su Guerra y Paz, que hace doblete en el puesto 48 con Ana Karenina).

Tras haber echado un ojo a la lista, me sorprende que aparezcan títulos no literarios (sino más bien ensayísticos) como “La interpretación de los sueños” de Freud, “Las variedades de la experiencia religiosa” de William James o incluso la “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero“, de Keynes; pero me sorprende mucho más que por ninguna parte aparezca el Quijote o cualquier otra obra española (la única referencia hispana es García Márquez).

Eso sí, como punto (anecdótico) a su favor, me encanta que hayan incluído (aunque casi al final de la lista) “El viento en los sauces“, una gran obra (no tan) infantil y entretenida que no siempre ha sido valorada con el respeto que se merece.

PS: Sí, he picado y he acabado contando cuantos libros había leído de la meta-lista. El resultado son unos bochornosos 10 títulos(Lolita, Orgullo y prejuicio, Cien años de soledad, Un mundo feliz, Madame Bovary, Hamlet, Rebelión en la granja, El señor de las moscas, A sangre fría y El viento en los sauces). ¿Y vosotros?

Imagen: Pink Paris

¿Algún evento especial para el 23 de abril?

Pasado mañana, 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro. En la comunidad de Madrid hay todo un proyecto vertebrado para que librerías y demás zonas de cultura hagan su agosto con la gente que normalmente no compra libros ofrezcan a los madrileños todo un día de encuentros con escritores y conciertos gratuitos: La noche de los libros.

A pesar de que no puedo acercarme a casi ninguna de las actividades (algo malo tenía que tener esto de tener clase de 19 a 22.30h), sí que me ha parecido interesante para todos aquellos que viven en Madrid la Fiesta de la Espuma, organizada en la librería Tres Rosas Amarillas. ¿Será una fiesta de la espuma de verdad? Si podéis y vivís en Madrid… tiene buena pinta.

Y vosotros, los que vivís fuera de Madrid… ¿cuales son vuestros planes en el Día del Libro?, ¿Conmemoraréis de alguna manera la festividad?, ¿Guardaréis un minuto de silencio por Cervantes, Shakespeare y otros tantos que llevaron la literatura a la categoría del arte?

Ilustración de Derkill

Fenómeno Twilight

Desde siempre he tenido una especial fascinación por los vampiros. El pequeño vampiro colmó mi infancia, leí Drácula cuando aún no podía entenderlo, me atrapé con las Crónicas Vampíricas de Anne Rice y, por supuesto, fui fiel seguidora de Buffy Cazavampiros y lo soy de True Blood.

Fue por eso que cuando me regalaron el primer libro de la saga Crepúsculo estas navidades me dije a mí misma “oh no, ahí voy de nuevo“. Y así es. La semana pasada leí el libro y, deprisa y corriendo, sentí la necesidad de ver la película (que, por cierto, no me gustó).

Me encantó la visión diferente de los vampiros, en la que por fin pueden vivir a la luz del día y adaptarse a vivir en el mundo de los seres humanos. Me fascinó el protagonista, Edward Cullum, a medio camino entre un adolescente cualquiera y un dandy de los sentimientos.

Es una novela de amor, una novela romántica con todos los obstáculos que se pueden imaginar, pero terriblemente sensible. No puedo obviar que está hecha para adolescentes, que es una lectura rápida y adictiva y que su calidad literaria deja bastante que desear (aunque no corroboro las palabas de Stephen King sobre la autora).

Al mismo tiempo es una novela de terror en la que hay buenos, malos y un amplio espectro de personajes que se debaten entre las dos opciones (y el debate es de lo más interesante).

Definitivamente me he quedado enganchada al fenómeno. Soy Twilight, como una adolescente más. Me enamoré de Edward Cullum, de su forma de actuar, de ver el mundo, de su temerosidad a veces… y, sobre todo de su representación en la gran pantalla, Robert Pattinson.

El tipo en la vida real no me parece nada interesante (JFK está convencido de que es homo), pero en su personaje hace que me hierva la sangre.

Me hierve la sangre con Twilight. Y no veo el momento de comenzar el segundo libro.

Fotomontaje de Artahh