Me & Baldomero

Lo bueno de estar un sábado tirada en el sofá es que, de repente, te puede surgir compañía. Aquí estamos los dos. Tan ricamente.

Por cierto, recordad que el cachorrillo es nativo digital y tiene su propia página de fans en Facebook. Hacedle un like (no unlike), él lo haría por vosotros.

Una historia como otra cualquiera

Este fin de semana JFK y yo nos pusimos la careta de cinéfilos. No se engañen, nos gusta el cine, pero no tenemos ni el tiempo ni el conocimiento suficiente como para ser auténticos cinéfilos, así que simplemente nos compramos unas caretas y pedimos prestadas películas interesantes.

Fue el Chuli el que nos dejó Historias de Philadelphia. Mi premisa no pudo haber sido más simple: una comedia, para disfrutarla. Ni más ni menos. Y eso fue lo que el Chuli sacó de su estante mágico. ¿El resultado? JFK se me durmió a los 20 minutos, mientras que yo me quedé embobada por los estilismos de Katharine Hepburn y casi no le pude hacer fiestas al resto del elenco. Ni siquiera a la trama.

La había visto en Bringing up baby, Suddenly, last summer y en The African Queen. Sus dotes como actriz estaban ya más que demostradas en mi cerebelo, pero su estilo. Ay su estilo… ¡con Historias de Philadelphia se convirtió en estrella! Bueno, leo por ahí que fue Adrian, el gran Adrian. Este hombre ha dejado demasiado vestuario maravilloso para la posteridad, y ha creado a casi todas las divas (con permiso de Edith Head).

Por cierto, hablando de vestuario… ¿sabíais que Cary Grant eligió las ropras de su personaje? Un auténtico dandy, sí señor. No tan caballeroso como podría esperarse, eso sí: exigió estar él como cabeza de cartel (aunque su sueldo fuera ligeramente inferior al de Katherine), en un arranque de divismo.

PS: Soy bien consciente de que no he dicho ni una palabra de la trama. No es porque no me haya gustado. Les animo a que completen ustedes esos datos en los comentarios. Yo estoy demasiado obnubilada con la ropa, los labios y el pelo rojo de Katherine…

So proud of my boy

Ya sé que corro el riesgo de que alguno de vosotros venga a casa y trate de raptar a Baldomero. Lo conocéis tan bien que estoy hasta tranquila pensando que le daríais una buena vida… :P

Pero cómo se me cae la baba con el felino. Y no os cuento a JFK. No sé qué será de nosotros si algún día tenemos hijos.

Y esa soy yo (un sábado en ECI)

Este sábado en la mesa más privilegiada de la cafetería de ECI de Callao. Con la Gran Vía al fondo y dejando a JFK usar sus habilidades en Instagram (hace trampa: mezcla pogramas) para retratarme.

Las gafas son de la incombustible Habladora de Perros (que ya no susurra a los cánidos, al menos en su versión online), sentada a mi derecha. Y a mi izquierda estaba Toño Fraguas, tuitero de pro y observador del mundo por vocación.

Qué buen sábado.

(PS: Cuando salía vi que la gente lo que hace es ir allí a tomar tortitas. ¿En serio? Hay costumbres que me fascinan…).

Estados Unidos en la Mapfre

Ayer nos levantamos temprano por una buena causa: poder ver las dos exposiciones que había en la Fundación Mapfre, ya que era el último día.

Nuestro principal objetivo era Made In USA (Arte americano de la Phillips Collection). A mi me pareció muy correcta, con obras representativas de todos los movimientos de principios de siglo XX pero en versión norteamericana. Y me hizo darme cuenta de que, saliendo de Pollock y Georgia O’Keeffe, sabemos muy poco de los artistas de ultramar. Nombres a guardar en mi memoria: James Abbot McNeil Whistler, Robert Henri o Walt Kuhn, responsable de Plumes, el retrato de corista que encabeza este post.

Nuestra gran sorpresa, sin embargo, fue la muestra John Gutmann, dedicada al fotoperiodista alemán que, muy pronto en su carrera, se mudó a norteamérica para desarrollar libremente su profesión (sin el peligro de la proximidad nazi). Lo que se exponía era una selección de su trabajo (hecha por él mismo) al final de su carrera. Vamos, con el filtro de “lo que uno sabe que ha envejecido bien”. Y le quedó estupenda.

A ver con qué nos sorprenden en la siguiente tanda…

Cinco motivos para ver Somewhere

1. Porque Stephen Dorff se merece una oportunidad, pero Elle Fanning se la ha ganado a pulso.

2. Porque, a pesar de que parece que deja un final totalmente abierto, a mi me da la impresión de que lo ha cerrado perfectamente.

3. Porque el guión, original de Sofía Coppola, mama de sus propias memorias (la escena del casino ocurrió de verdad con su padre).

4. Porque la típica historia de “hombre soltero recibe a su hija en casa y le cambia la vida” se puede contar de muchas maneras. Ya vale de regalar nuestros domingos a comedias de Blockbuster que no nos aportan nada.

5. Porque el silencio, a veces, dice mucho más que las palabras. Y los planos-secuencia largos, si se saben hacer, pueden ser espectaculares.


Bonus track: Porque yo creo que la Coppola es una de las cineastas más talentosas de la actualidad.

Dreaming phrasal verbs

Soy una de esas personas que tiene la suerte (o la desgracia) de recordar muchos de sus sueños cuando se despierta. La mayor parte de las veces me olvido a los pocos minutos, sobre todo si no uso mi truco mágico: decirlos en voz alta mientras los voy recordando. Es el único modo de retenerlos en la memoria.

Durante una época tenían que ver con mi trabajo. Vamos, que pasé una buena temporada trabajando noche y día, literalmente. Si esto no es pasión no sé qué lo será.

Ayer me desperté y me di cuenta de que todos mis sueños habían sido en inglés (normalmente son en gallego y/o español), cosa que no me pasaba desde el verano pasado. Digo… ¡que ya he descubierto cómo hacer tiempo para ir a clases particulares! ;)

Fotografía de Mariell Amélie.

Bienvenidos a la realidad

Aunque la navidad haya acabado (oficialmente) el pasado jueves, hasta el lunes no será realmente efectivo en mi cerebro. ¿Por qué? Pues porque ahora viene lo difícil: volver a la dieta –de verdad– y al trabajo sin puentes ni festivos de por medio.

Pues eso. Ya comenzamos el año con todas las de la ley. Ready, steady, go. A ver qué tal Ya veréis qué bien se nos da.

Ilustración de Creature Comfort.

Madroños madrileños

Diría que todos los que leéis este blog conocéis la palabra madroño. Quizá muchos sabéis que uno de los iconos de Madrid (junto con su inseparable oso) y otros tantos estéis al corriente de que es un arbusto con fruta comestible.

Lo cierto es que no son fáciles de encontrar. Para conseguirlos hay que recurrir a mercados, porque no los verás en el supermercado de turno. Valiente escudo de la ciudad (claro, tampoco divisareis un oso ni por asomo).

Hete aquí que lo que en la capital es rara avis me lo encontré esta mañana en un puesto callejero de frutos rojos en Aranjuez. Tuvimos que comprar una cajita para inaugurarnos. ¿Veredicto? Muy bonitos, sí, pero totalmente insípidos.

Encontrando a Julianne Moore

Este puente finalmente me quedé en Madrid y, como ya le había dicho a todo el mundo que estaría fuera, aproveché para hacerme la silenciosa y hacer campamento en el salón, que lo tenía abandonadísimo. Así que el plan se resumió en pelis y sofá. Entre las elegidas:


A single man.
La tenía reservada desde hace un tiempo, con ganas locas de ver de nuevo a Colin Firth, que muchos lo recordarán como el galán de Brigdet Jones, pero yo lo tengo mitificado como el Darcy con un punto de ridículo que a toda mujer le gusta. Si Jane Austen levantara cabeza.

The private lives of Pippa Lee: Más personajes a los que seguirles la pista. Robin Writght (dicen que ha hecho más cosas después de la princesa prometida, pero es un poco como Daryl Hannah y 1,2,3 splash: no hay quien las saque de ahí), Keanu Reeves (qué mal envejecer ha tenido el chico) y Winona Ryder. Free Winona.


Blindness:
No, aquí no echaba de menos a nadie. Sólo me atosigaba esa curiosidad morbosa de ver cómo habían estropeado una de las grandes obras de Saramago. La estropearon totalmente.

¿Y qué tienen en común estas películas? Aparentemente nada. Bueno, salvo el hecho de que las tres estaban en mi lista del puente. Pero ese no es un argumento demasiado contundente. Hasta que no las vi no me di cuenta: en las tres sale Julianne Moore.Teniendo en cuenta que también hablé de ver Boogie Nights… ¡me podría haber improvisado un ciclo de Moore! A cualquiera le apetece el plan. Gimme moore…

Julianne Moore fotografiada por Paola Kudacki para Harper’s Bazaar UK.