
Este fin de semana JFK y yo nos pusimos la careta de cinéfilos. No se engañen, nos gusta el cine, pero no tenemos ni el tiempo ni el conocimiento suficiente como para ser auténticos cinéfilos, así que simplemente nos compramos unas caretas y pedimos prestadas películas interesantes.
Fue el Chuli el que nos dejó Historias de Philadelphia. Mi premisa no pudo haber sido más simple: una comedia, para disfrutarla. Ni más ni menos. Y eso fue lo que el Chuli sacó de su estante mágico. ¿El resultado? JFK se me durmió a los 20 minutos, mientras que yo me quedé embobada por los estilismos de Katharine Hepburn y casi no le pude hacer fiestas al resto del elenco. Ni siquiera a la trama.
La había visto en Bringing up baby, Suddenly, last summer y en The African Queen. Sus dotes como actriz estaban ya más que demostradas en mi cerebelo, pero su estilo. Ay su estilo… ¡con Historias de Philadelphia se convirtió en estrella! Bueno, leo por ahí que fue Adrian, el gran Adrian. Este hombre ha dejado demasiado vestuario maravilloso para la posteridad, y ha creado a casi todas las divas (con permiso de Edith Head).
Por cierto, hablando de vestuario… ¿sabíais que Cary Grant eligió las ropras de su personaje? Un auténtico dandy, sí señor. No tan caballeroso como podría esperarse, eso sí: exigió estar él como cabeza de cartel (aunque su sueldo fuera ligeramente inferior al de Katherine), en un arranque de divismo.
PS: Soy bien consciente de que no he dicho ni una palabra de la trama. No es porque no me haya gustado. Les animo a que completen ustedes esos datos en los comentarios. Yo estoy demasiado obnubilada con la ropa, los labios y el pelo rojo de Katherine…