París era una fiesta

Por fin estoy de vuelta de París. Tres intensos días en la capital de la moda bastaron para acabar conmigo: llegé tan muerta que todavía hoy estoy comenzando a respirar.

Al final lo que hicimos con la clase fue ir de tiendas. Como yo había presupuesto: mucho paseíto por Avenue Montaigne, Rue Cambon y Rue St. Honoré: Chanel, Dolce&Gabanna, Christian Dior, Prada, Maison Martin Margiela, Guerlain, Colette, Marc Jacobs

Ya se imaginan lo que me gasté: prácticamente nada. Le compré a JFK dos pares de calcetines en M by Marc Jacobs y para mí una libretita Pantone y un libro de moda en Colette (reconvertida en una de mis tiendas favoritas del mundo mundial). No fue porque no quisiera comprar más (había unas katiuskas en Marc Jacobs que me llamaban a gritos) pero es que luego había que cargar con las compras todo el día hasta llegar al hotel. Lo que yo diga, París es para ir con chófer que te vaya guardando las compritas.

Por lo demás, la verdad es que fue una fiesta. No me pude divertir más con la gente del Máster. Tres copas de vino y todos tan amigos, y sacando nuevos inside jokes (el más popular hasta el momento es que la alta costura es para bingueras, impagable).

Por otra parte aproveché para quedar con Rita, uno de los pocos retazos que conservo de mi estancia en Portugal. Cené en su casa: bacalhau. Imagínense, cocina tradicional portuguesa un sábado por la noche en París. ¡Bizarrismo puro!

¿Y qué más les puedo decir? Que me lo pasé de pinga aunque no hice nada especial, nada que no hubiera podido hacer sin ir con el Máster. Todos esperábamos un poco más, quizá asistencia a algún showroom o visita guiada a alguna parte. Pero no fue así, nos fueron soltando en tiendas y hala, ahí nos las apañásemos.

Una pena que no haya podido estar esta semana, cuando la Paris Fashion Week está sacando las maravillas para moda de mujer del próximo año. ¡Ay, qué pena!

Otra vez será… tengo que volver a Colette en algún momento.

Ilustración de J. Laryea

A París

En pocas horas salgo rumbo a París en una actividad del Máster gracias a la que recorreremos la ciudad desde el punto de vista de la moda: vintage, lujo, grandes almacenes…

Todo lo relacionado con la moda será objeto de estudio, críticas y comentarios por parte de las 26 personas (más las dos profesoras) con las que estaré. Parece bastante enriquecedor a priori, os contaré a la vuelta.

Además, aprovecharé para estar un rato (¡y cenar un buen bacalhau à portuguesa!) con mi amiga Rita, a la que no veo desde 2005.

¿Será mágico? París siempre lo es.

Ilustración de Elenatsaregradskaya

El descanso, necesario

Tras un intenso fin de semana (en lo que a salidas hasta tarde y fiestas locas se refiere), llegó el domingo como un rayo de luz. El descanso (merecido o no) necesario.

El viernes hubo cenita en casa. Llegaba X-Pito de BCN y teníamos mucho que poner al día. Lo hicimos con el mejor catalizador posible: botellas y botellas de Cune… (se notó en la mañana siguiente)

El sábado, cumpleaños de JFK, salimos a comer mexicano y luego tuvimos pre-party, party y post-party: la pre-party fue en casa, la party en la Fiesta Yuglo y en el Costello y la post-party de nuevo en casa.

Se pueden hacer una idea de cómo estoy hoy de hecha añicos. Deseando dormir hasta próximo aviso…

PostEBEpost

Ya sabía, por el año pasado, que el fin de semana en Sevilla por el EBE iba a ser de los de agárrate: demasiada fiesta, poco dormir, mucha conversación, gente interesante (nuevas adquisiciones y también la vieja guardia)…

Pero jamás pude soñar un fin de semana taaaan divertido como éste, con topics magistrales como “secreto ibérico” y “palomilla“, camel toes postizos o la mítica de “te voy a comer el tigretón” (Poli Díaz en El Potro se desboca). ¡Hasta se comieron un gusano que venía en mezcal!

Por otra parte (y esto es totalmente off the record) hubo taaaantas cosas blogcorazoneables en diferentes sectores de mi universo blogosférico que me las tendré que guardar para los anales de mi memoria. Mi boca está sellada en todos esos apuntes curiosos de la realidad nocturna sevillana.

El mundo de los bloggers es definitivamente diferente. Ya sean geeks, emprendedores, chochis o simplemente empleados sin mucha voluntad, tienen un espíritu, un humor y una sonrisa a cada paso que hace imposible no amarlos, a pesar de que entre ellos se odien y se quieran a partes iguales. Así es la ley de la selva 2.0.

Gracias a todos los que compartieron comingo ratos inolvidables este fin de semana (no quiero nombrar para no olvidar)… me han puesto cursi y remolona. ¡Qué divertido fue!

Foto de Stoopidgerl.

Al cumple de la abuela…

Mi abuela está de cumple (setenta y muchos…), así que hoy nos juntaremos en casa de mi tía toda la familia del lado de mi padre a celebrar todos esos años y muchos más.

A pesar de que a la mayor parte de gente que conozco no le gustan estas reuniones familiares masivas (seremos 17 personas, ni mucho ni muy poco), yo me lo paso increíblemente bien. Hay muchos miembros de mi familia a los que no vería de no ser por estos eventos esporádicos, así que cumplen su función: socialización familiar.

Además, siempre es un placer volver a juntarse con tus seres queridos, ¿no?

Puerto Lápice, Almagro y Ciudad Real (primera inmersión)

El vino y la buena compañía fue la constante de un fin de semana en la Mancha (con manchas en la ropa incluídas, por supuesto, patente de la casa), en el que descubrí cosas maravillosas, ocultas o no, de la provincia de Ciudad Real.

Éramos un buen grupo: Adhará y Superñoño (los anfitriones del tapeo), Fanma, FanwaWife (que no Wi-Fi) y Minimaki (en representación de la familia Makimakimakimaki), Masmi (en representación de la Valencia más internacional, crítico de paellas ajenas) y JFK y yo (me ahorro calificativos). ¡No pudo ser más divertido!

El sábado Adhará nos invitó a su casa a comer. Ya saben que me gusta pararme a hablar de comida: pisto manchego, berenjenas de Almagro, asadillo, berenjenas rebozadas, chips, croquetitas caseras y el famoso salmón de la Mancha (un salmón muy fibroso y musculado, ya que nada mucho hasta conseguir llegar a los ríos manchegos). Vino también manchego, por supuesto (una etiqueta en alza), a pesar de que si hubiera sido Rioja tampoco hubiera pasado nada (dicen que mucha de la producción de Rioja llega de los campos de la Mancha), ya que todo hubiese quedado en casa.

Por la tarde, y aprovechando que nos quedábamos en Almagro, fuimos al Corral de Comedias de la localidad, a ver una adaptación del Don Juan de Zorrilla y Espronceda (al parecer el precursor del Don Juan con su Estudiante de Salamanca). A mi no me pudo gustar más, y acabé tocando las columnas del corral cual totem (imaginando que el propio Lope de Vega habría puesto sus manos allí). Ojalá la genialidad se consiguiese por esa vía. ¡Qué ilusa soy!

Lo siguiente que hicimos fue seguir disfrutando de los vinitos manchegos. Vinito va, vinito viene, toma tapita de asadillo, venga esas aceitunas, ahora un choricito… Ya saben, la ecuación infalible: comida + vino+ buena conversación = noche divertidísima. ¿Alguien da más?

El domingo fue día cultural (visitamos el Museo del Teatro de Almagro, que me encantó) y también social (nos dejamos guíar por Adhará y Superñoño por la Ciudad Real más tapera, tras ver la increíble fachada del Ayuntamiento: una chulada nórdica en medio de la MANCHA): más vino, más cerveza, más tapitas (mucho huevo rebozado como tapa, sí señor)… un tecito y de vuelta a casa.

Ojalá todos los fines de semanas fueran así. ¡Gracias a todos, acompañantes y anfitriones, por hacerme pasar un finde genial!

PS: Fanma ya hizo su reseña colorista y psicodélica del finde Manchego.

Ilustración de Elsa Mora.

Pausa, para arrancar de nuevo

Ya es definitivo. Ayer ni siquiera trabajé (me debían un día de vacaciones) y hoy soy oficialmente una parada más en esta, la gran patria de Cervantes. ¿Lo disfrutaré o me envenenaré pensando que no soy productiva? Es algo que sólo el tiempo dirá, pero no se crean que no me he parado a pensarlo.

Todavía estoy como en una nube (de azúcar o de algodón, quién sabe), así que asumo que hasta el final de la semana que viene no me bajaré de ella y me encontraré con la realidad, y con el Master.

Por de pronto tengo una pereza terrible, que sólo me permite desear leer y ver películas. Como si necesitase millones de horas de tiempo libre sólo para mi. No tengo tiempo, obviamente, tengo millones de cosas pendientes por hacer (pagar el impuesto de vivienda, solicitar la prestación por desempleo, ingresar ahorros en el banco, tareas domésticas por el bien de Esparta, regalitos atrasados, etc.)…

Pero ayer, hoy y mañana me los tomaré totalmente libres (bueno, miento, he estado trabajando un poco para Monkeyzen y Blogcorazón), y ya el lunes me levantaré bien temprano (tengo una cita para que me quiten un papiloma de un dedo, quizá dos si se confirma el segundo papiloma) y a recorrer Madrid con buenas intenciones.

El lunes arranco de nuevo, con fuerzas y con ganas… por de pronto, esta noche me voy a un karaoke a cantar éxitos petardos.

Ilustración de I’m with Sully

Outfit de un domingo: menos es más

¡Una nueva sección llega a Zelestina! Sí, como podrán comprobar tiene que ver con la moda, con la moda que yo misma llevo en mi día a día.

Hoy, por ejemplo, podría titular mi outfit como “menos es más”, ya que con ropa de tiendas de bajo coste he creado un vestuario que «da el pego» para una tranquila visita familiar sin que parezca que voy a ir a Kapital a ligar un poco.

Vestido de Blanco, chaquetita de Mango, pashmina de H&M, zapatitos del Bershka y un bolso chanelesco del Asos… Todo un look familiar.

Sé que la foto es chiquitita… las grandes están en mi Flickr.

Domingo de piscina

¡Qué bueno es pasar un domingo en la piscina con una charla entretenida y una compañía más que divertida! Desde luego que me lo pasé bien. No esperaba menos.

Además, en estos días de calor incierto, tener cerca un gran pozo de agua en el que refrescarse está requetebien, a pesar de que todas las familias llevan a sus pizpiretos y gritoncitos niños…

¿Y quién puede creer que el domingo fue mi único día libre de esta semana? Entre pitos y flautas me estoy convirtiendo en una workaholic que necesita de tiempo para sí misma pero siempre se dice “bah, la semana que viene ya descansaré”.

Y así, estoy en una cinta de Moebius que sólo se frena en días como el de ayer, en el que incluso me puse a ver una película (la increíble Sweeney Todd, me fascinó) y leí un poquito antes de que alguien mencionara que se sentía la persona más feliz de la bolita de la tierra.

Eso es felicidad.

Ilustración de Jena Ardell.