Puesto el árbol ya es navidad

Yo os hago caso, y siempre me decís que el árbol de navidad se ha de poner alrededor del puente de la Inmaculada (aunque se me olvida de año en año), así que hoy ha sido el día indicado para montarlo en casa.
Sigue siendo aquel árbol rosa Schiaparelli, kitsch a más no poder. También sigue incluyendo bolas y reyes de chocolate en su decoración, todo un clásico en mi vida y que, además, dan un buen olor a chocolate en la habitación que ni os imagináis.
La verdad es que, a día de hoy, a mi me encanta la navidad, pero (como todo el mundo) he tenido rachas de no soportarla. Incluso en esas rachas he mantenido la tradición de comprar mis tres reyes magos de chocolate. Indoloras reminiscencias de la infancia que, probablemente, me hacen sentir más segura en este entorno hostil que es la vida adulta.
Tendremos toda la parafernalia decorativa (lucecitas incluidas, pero sin música) hasta el 6 de enero y luego, mientras todos comienzan la dieta post navideña, JFK y yo nos pondremos ciegos a bolitas de navidad, porque no vamos a tener en casa ningún otro dulce típico de la época.
PS: ¿No os parece que los Reyes Magos de chocolate cada año los hacen más feos? No sé, quizá soy la única que le presta atención a su deterioro físico :P
Imagen de nuestra decoración navideña antes de colocarse en el árbol.










