The perfect little black dress

En teoría el “little black dress” es el típico vestido negro de cocktail, que toda mujer tiene que tener en su armario porque queda muy bien y es muy socorrido para según qué eventos.

Esa es la teoría, y en base a ella parece fácil encontrar el “little black dress” perfecto para cada una. Basta buscar la talla y listo. ¡El negro es un color que sienta siempre bien!

Pues, cual no será mi mala suerte, ¡Yo no consigo el perfect little black dress!, sólo falsas copias, falacias que no engañan a nadie, vestiditos de algodón de andar por casa…

Y es que tengo mala suerte con el negro: todavía no he encontrado ni un sólo par de zapatos negros que me gusten (en mi armario sólo hay unas bailarinas negras de Zara, nada de tacones negros para las fiestas, y no porque no haya buscado), ni tampoco un buen bolso de cuero, un “básico negro”. Eso sí… eso me proporciona un gran arco iris de accesorios para este año recessionista.

Vosotros, ¿tenéis un buen surtido de ropa negra en vuestro armario (Masmi, contigo ya cuento)?, ¿tenéis little black dresses?, ¿Calzado?…

Imagen de Butikkamu

Renovando intenciones

Esta misma semana JFK y yo estamos comenzando a trabajar en un proyecto especial, un regalo que ese hombre tan silencioso me quiere hacer y que a mi me encantará, una nueva ventana al mundo.

A raíz de las charlas sobre este proyectito (algo personal, algo comunicativo, algo sobre moda) me estoy dando cuenta de lo mucho que me gusta observar, conocer, escribir, comunicar… y es esa ilusión la que me hace levantarme cada día de la cama.

Tengo mis objetivos profesionales bastante bien marcados (no voy a decir que perfectamente marcados porque no es 100% verdad), y ese es uno de los motivos principales por los que sé que voy a tener éxito. Sólo las personas sin objetivos (llegar a fin de mes, discúlpenme, no es un objetivo final, sino una necesidad circunstancial) se quedarán donde están.

El mundo es de los soñadores, de los optimistas, de los luchadores y de los que se atreven a hacer cosas.

¡¡¡¡Cuanto positivismo traigo hoy!!!!

Imagen de Trixy Pixie.

Diez diseñadores con motivo

1. Maison Martin Margiela: porque es un clásico entre los clásicos. Porque siempre va cinco pasos por delante de los demás, porque tiene misterio, por su buen hacer.

2. Hussein Chalayan: por sus ideas evolucionadas, por la moda del futuro, por el arte necesario, por su iluminación.

3 Gareth Pugh: porque siempre pasa de todo y de todos, porque hace videoarte con la moda, porque nació en el ’81 y ya está ahí, porque pocos se lo pondrían.

4. Balenciaga. Porque es necesario que alguien reinterprete el futuro, porque siempre es vanguardia, porque no es fácil sobrevivir a un mito y Ghesquiere lo consiguió.

5. Stella McCartney: porque sus propuestas son necesarias, porque su gusto es exquisito, porque se lo merece por sí misma sin apellido.

6. Manish Arora: porque la India también existe, porque los colores son interesantes, porque mezcla perfectamente el futuro con el pasado.

7. Prada (y Miu Miu): Porque crea tendencia y lo hace bien, porque Miuccia es una visionaria, porque ha vuelto a traer los looks griegos.

8. Sun Goddess: porque el color africano está siempre presente, porque el otro hemisferio también tiene cosas que decir, porque sus colecciones de verano siempre son deseables.

9. Hannah Marshall: porque trae de nuevo el negro y los volúmenes, porque el minimalismo sofisticado nunca pasó de moda, porque es de la nueva generación inglesa.

10. Viktor&Rolf: por el origami en sus colecciones, por su puesta en escena, por lo cuidado de la comunicación.

Bonustrack:

11. Ana Locking: porque es un poco transgresora y tiene producción, porque ha entrado por su talento, porque sus total looks son interesantísimos.

Fotografía de Laura Vancane

Del doblete estudiantil a la gastritis

Esta semana (como habréis podido comprobar) no he tenido tiempo ni de actualizar el blog, ni de contaros nada sobre mi vida.

Y es que, además de tener bastantes “deberes” en el Máster que me tienen recluida frente a un documento de word, he estado haciendo un curso sobre internacionalización de marcas de moda en el Museo del Traje.

El curso fue de miércoles a viernes, pero todo fue muy intenso (quizá porque me levantaba a las 08.00 y llegaba a casa a las 23.00) y no me dio tiempo a nada. Eso sí, lo pasé increíble y aprendí muchísimo de todos los ponentes que fueron y hablaron sobre sus experiencias de marca.

Además este viernes, como fecha excepcional, hubo clase en el máster: un workshop con Roberto Siguero (maquillador oficial de Lancôme España), en el que aprendimos un poco más cómo es el trabajo de los maquilladores en las diferentes producciones para las que son llamados.

Luego el mismo viernes corrí rauda y veloz a conocer la nueva casa de Je, un estudio chiquitito pero muy, muy mono por la zona de Diego de León. Me encantó su pequeña casita, así que lo celebramos él, Amelie, JFK y yo con un vinito (o dos…).

El sábado me levanté con un virus/gastroenteritis/vomitona de grado máximo, por lo que se me hizo imposible existir. Incluso vinieron mis tíos a comer y lo único que pude hacer fue verlos zamparse el risotto (hecho por JFK) desde el sofá. Luego los ví desde la cama pequeña, donde estuve dormitando toda la tarde (con amagos de más vomitona a pesar de no tener nada en el cuerpo)…

En fin, que ha sido una semana completita y ahora toca actualizar detalles de los dos trabajos que tenemos que presentar el miércoles en el Máster.

¡He vuelto!

Fotografía de MultiCurious

París era una fiesta

Por fin estoy de vuelta de París. Tres intensos días en la capital de la moda bastaron para acabar conmigo: llegé tan muerta que todavía hoy estoy comenzando a respirar.

Al final lo que hicimos con la clase fue ir de tiendas. Como yo había presupuesto: mucho paseíto por Avenue Montaigne, Rue Cambon y Rue St. Honoré: Chanel, Dolce&Gabanna, Christian Dior, Prada, Maison Martin Margiela, Guerlain, Colette, Marc Jacobs

Ya se imaginan lo que me gasté: prácticamente nada. Le compré a JFK dos pares de calcetines en M by Marc Jacobs y para mí una libretita Pantone y un libro de moda en Colette (reconvertida en una de mis tiendas favoritas del mundo mundial). No fue porque no quisiera comprar más (había unas katiuskas en Marc Jacobs que me llamaban a gritos) pero es que luego había que cargar con las compras todo el día hasta llegar al hotel. Lo que yo diga, París es para ir con chófer que te vaya guardando las compritas.

Por lo demás, la verdad es que fue una fiesta. No me pude divertir más con la gente del Máster. Tres copas de vino y todos tan amigos, y sacando nuevos inside jokes (el más popular hasta el momento es que la alta costura es para bingueras, impagable).

Por otra parte aproveché para quedar con Rita, uno de los pocos retazos que conservo de mi estancia en Portugal. Cené en su casa: bacalhau. Imagínense, cocina tradicional portuguesa un sábado por la noche en París. ¡Bizarrismo puro!

¿Y qué más les puedo decir? Que me lo pasé de pinga aunque no hice nada especial, nada que no hubiera podido hacer sin ir con el Máster. Todos esperábamos un poco más, quizá asistencia a algún showroom o visita guiada a alguna parte. Pero no fue así, nos fueron soltando en tiendas y hala, ahí nos las apañásemos.

Una pena que no haya podido estar esta semana, cuando la Paris Fashion Week está sacando las maravillas para moda de mujer del próximo año. ¡Ay, qué pena!

Otra vez será… tengo que volver a Colette en algún momento.

Ilustración de J. Laryea

A París

En pocas horas salgo rumbo a París en una actividad del Máster gracias a la que recorreremos la ciudad desde el punto de vista de la moda: vintage, lujo, grandes almacenes…

Todo lo relacionado con la moda será objeto de estudio, críticas y comentarios por parte de las 26 personas (más las dos profesoras) con las que estaré. Parece bastante enriquecedor a priori, os contaré a la vuelta.

Además, aprovecharé para estar un rato (¡y cenar un buen bacalhau à portuguesa!) con mi amiga Rita, a la que no veo desde 2005.

¿Será mágico? París siempre lo es.

Ilustración de Elenatsaregradskaya

El engranaje se mueve

Ayer tuve mi primera master-class de este proceso de masterización en el que he entrado. Una clase de 2h30m sobre la historia de la moda.

Sencillamente apasionante, aunque sólo llegamos a los locos años 20… hoy continuaremos circulando a lo largo del siglo XX.

¿Quién dijo tiempo libre? ¡No tengo! Pero que circule la maquinaria…

PS: ¿Han visto el vídeo promocional del EBE, realizado por el gran Roger Casas y con mis zapatitos dentro?

PS2: ¿Han visto los rincones más Spunch que dijeron los asistentes al último Twittmad?

Foto de Voir 66.

Como Oz en la moda madrileña

Ayer por la tarde estuve en el Certamen de Jóvenes creadores de Madrid. Hubo un desfile con los diseños de los finalistas y, posteriormente, se procedió a hacer la entrega de premios (tras la consiguiente deliberación del jurado, curiosamente presidido por Marco Aldany, franquiciador de pro).

Fui hecha unos zorros (no se imaginan cómo iba la gente, qué vestidazos, qué taconazos, ¡cuánto carmín por milímetro cuadrado!), tras un largo día de trabajo (reconocimiento médico matinal incluido y visita a la biblioteca a cambiar unos libros corriendo después del trabajo), pero nada me pudo hacer más feliz que estar allí. Reafirmó mi idea de querer hacer algo en el campo de la moda.

Tiré un montón de fotos, y he editado unas poquitas (las que se salvaron de la quema debido a la poca luz que había), que demuestran mi pasión de zapatos a pesar de que no eran para nada importantes en el desfile de ayer (en el que primaban el patronaje de la ropa y la originalidad de los diseños a la hora de ganar el premio).

Podría definir esta experiencia primeriza si me hiciera pasar por Dorothy, que de repente llega a Oz y conoce un mundo nuevo y diferente a ella pero en el que se siente cómoda, a pesar de saber que no pertenece a él [por el momento no es Kansas]. O al revés, siendo el león, el hombre de hojalata o el espantapájaros y conociendo a una maravillosa Dorothy en zapatos rojos de lentejuelas, que fascina a cada paso y tiene una voz de ángel…

Un puñado de enlaces

Estoy en sequía. No sé si es que en mi vida no pasan cosas o es que pasan demasiadas (conseguir ayer no salir en todo el día de casa fue todo un logro que no siempre logro permitirme), pero no sé qué escribir realmente. No tengo juicy stuff para vosotros…

Podría, por ejemplo, recomendaros una visita a The Sartorialist, el famoso blog de outfits cazado en las calles de NYC pero si os gusta la moda seguro que ya lo conocéis y lo tenéis en vuestro lector.

Por otro lado también podría invitaros a disfrutar de los muchos y variados enlaces que tiene Mira y Calla, un blog de ilustración y fotografía que recopila cosas muy interesantes y chulas, al igual que Who Killed Bambi.

Si lo que os gusta es la literatura, no podría negar que soy devota a Regina ExLibris, la librera más analítica de todo el territorio nacional. También me gusta mucho el Lector Constante, fuente inspiradora de algunas lecturas.

Espero que alguno de ellos sepa entreteneros en esta lluviosa tarde de septiembre. A mi me entretienen todos y cada uno… amén.

Ilustración de una Pullip, de Emily.

Outfit de un domingo: menos es más

¡Una nueva sección llega a Zelestina! Sí, como podrán comprobar tiene que ver con la moda, con la moda que yo misma llevo en mi día a día.

Hoy, por ejemplo, podría titular mi outfit como “menos es más”, ya que con ropa de tiendas de bajo coste he creado un vestuario que «da el pego» para una tranquila visita familiar sin que parezca que voy a ir a Kapital a ligar un poco.

Vestido de Blanco, chaquetita de Mango, pashmina de H&M, zapatitos del Bershka y un bolso chanelesco del Asos… Todo un look familiar.

Sé que la foto es chiquitita… las grandes están en mi Flickr.