Mil pedazos

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“Dejé solo un poquito dentro de su bota para que le duela si se va con otra”.

Christina Rosenvinge.

Todas nuestras penas leves

Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Y así hasta conseguir dar con la fórmula mágica para empezar un ‘post’ personal en un blog oxidado por las imágenes de inspiración y las frases de poetas muertos.

Qué difícil se hace hablar de las cosas de uno. Como cantaba Jero Romero: todas nuestras penas leves cuanto duelen. Para, a continuación, proseguir con una arenga de perdedor: casi nadie me ha visto perder.

Ganar o perder. Qué contrariedad y poco tino el tener que decantarse por uno de los dos lados de la balanza. ¿Acaso cuando ganamos no dejamos atrás algo valioso y, en el mismo instante en el que perdemos la partida, nos llevamos en nuestro bagaje alguna lección a estrenar?

Sea como fuere, qué poco se entiende el ser humano. Tantos siglos de evolución cerebral para permanecer atascados en las mismas diatribas mundanas. Igual es que yo, dando el trato de silencio, no acabo de explicar las razones de la herida. Igual es que quienes ya no me escuchan no tiene ni idea de que la hay, en qué momento se produjo, por qué, ni lo mucho (o poco) que llegó a sangrar. Tampoco es que eso me vaya a hacer cambiar el rumbo. Por cierto, los puntos de sutura son otra (interesante) historia que contaré en cuanto pueda.

Todas nuestras penas leves duelen mucho. Pero con Jero Romero un poco menos.

Foto: Guy Bourdin, 1972.

Eternal sunshine of the spotless mind

Back to black

Fundido a negro. Tan esperado como temido (excepto por su discográfica, que salvará sus números un año más a costa de ella). Amy Winehouse, la gran esperanza del soul, se quedó atrapada en su infierno personal (el mismo del que había tratado de huir recurrentemente, gran parte de las veces desde Santa Lucía). Y el mundo está conmocionado. Me incluyo.

Recuerdo perfectamente cuando supe de su existencia, poco después de sacar el Back To Black. Ni siquiera tenían pensado editarlo en España (cuando fui a la Fnac las fechas de publicación eran lejanas, y cuando llegó se instaló relegado en la sección de “música negra”). Quizá una premonición. Aunque luego (evidentemente) lo tuvieron que cambiar a superventas. Otra premonición más, como la vida misma.

Amy, la amante de los gatos y el estilo 50′s, se ha ido. Y se ha llevado con ella una voz fuera de lo común y un talento tan grande que acabó por volverse contra ella. Este fin de semana el mundo se ha vuelto un poquito más gris.

Foto: Carrie Musgrave.

Empiezo por el principio: Oviedo

El fin de semana pasado estuvimos en Oviedo. El padre de JFK llegaba a la ciudad para asistir a un congreso médico y decidimos aprovechar para ir a recibirlos en su llegada a las Españas.

Fuimos en tren. Cómo me gusta el tren. Puede tardar horas en llegar al destino, pero siempre me parece que aprovecho mucho el tiempo, que todo es para mí y que tengo unas vistas privilegiadas. En fin, eso lo dejo para otro post. Que me eternizo y no tengo mucho tiempo.

Ya en la ciudad, he de decir que no aproveché nada la visita. El domingo en la noche tenía que entregar un reportaje y me pasé gran parte del tiempo exprimiendo mi maltrecha creatividad para enviar algo original. Ya les iré contando más sobre este asunto.

A lo que iba. El sábado por la noche fuimos al Campoamor a escuchar una zarzuela. Yo he sido muy de ópera en el Real (cortesía de Fátima, of course) pero esta era mi primera zarzuela. Su nombre: Los diamantes de la corona. Me encantó. Repetiría con los ojos cerrados. Y la iluminación me dijo que tiene que hacerlo todo el mundo.

La lección que aprendí en Oviedo es: más zarzuela para el pueblo, por favor. Mira que irse tan lejos para volver con esa consigna… tiene valor.

Foto de Thaissa.

Indignación de Eurofan

Lo confieso sin ningún pudor. Soy de las que ve Eurovisión, hace su porra casera, (en más de una ocasión) acierta y se lo pasa fenomenal en esa escena chochi-pop.

Y, contrariamente a la corriente natural del ser humano, no me he sentido menospreciada por casi ninguna canción de las que ha presentado España al concurso. Me habrán podido gustar más o menos. Habré pensado que eran un puro chiste, un espejo de lo que los españoles opinan del festival… pero nunca me han molestado realmente.

Hasta este año. ¿Alguien ha oido “Que me quiten lo bailao“? No sólo la cantante tiene una cara que me da como pánico (ojo: no es fea, pero veo algo raro que no sé identificar) sino que el ritmo y la letra de la canción es, es, es tremendo… ME DEJA SIN PALABRAS.

Hoy estoy indignada. Ya lo aviso: no sé si este año veré Eurovision.

PS: A quien quiero engañar… buscaré a Jimmy Jump a ver si salva la gala.

Ilustración de Alejandra Hernández.

Britney and me

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No es por señalar con el dedo, Britney. Pero me has copiado la camiseta (ella a la izquierda, yo a la derecha, para dejar un documento gráfico). Deja de ir al H&M, que ya te tengo dicho que se empieza así, pero acabamos en los MTV Awards como gemelas clónicas, haciendo un mal playback, dando paraguazos y sin bragas. ¡No me lleves por el mal camino!

Imagen original de Britney: Celebitchy.

Y, ¿por qué no escucho música?

Pues sí, resulta que siempre que salen conversaciones sobre música yo soy la “rara” que no escucha música habitualmente (una vez hasta me dijeron que cómo podía vivir sin la música, ofendidísimos por mi afrenta), a pesar de que más o menos sé qué se cuece en el panorama y podría llegar a definir mis gustos musicales con un poco de esfuerzo.

¿Por qué no escucho música? No lo sé, la verdad. Antes escuchaba. Creo que desde hace un par de años hacia aquí dejé de escucharla paulatinamente, y no la fui echando de menos, sino que cubrí los huecos que hacía con música con otras cosas (lecturas, el silencio, la reflexión…). No me hace falta la música, ¿soy mi propia música?

JFK la escucha por los dos, es verdad, y gracias a él sigo al tanto (a veces a mi pesar) de las nuevas incorporaciones en el panorama indie internacional. A él le regalé mi iPod hace un par de meses, está en mucho mejores manos que las mías, no hay duda.

Me vino a la memoria hoy, que hablé con alguien sobre el tema. Casualmente a las pocas horas de la conversación descubrí el triste fallecimiento de una integrante de una banda que yo escuchaba mucho. Se trata de Susie Pop, de las Nancys Rubias. Una verdadera lástima para la escena madrileña.

Foto de HaleyCat.

Martirio y Lila Downs juntas en el Conde Duque

Benditos los Veranos de la Villa, que me permitieron anoche presenciar el concierto doble protagonizado por dos mujerones de la canción hispana, de la fusión y reinvención del folclore (español, mexicano y latino): Martirio y Lila Downs.

A pesar de que mi decisión de ir tuvo más que ver con el desgarre profundo de la voz de Lila en canciones como La cumbia del Mole, la presencia de Martirio no sólo no me molestó, sino que me permitió escuchar interesantes modernizaciones de coplas y canción hispanoamericana adaptada.

Además, Martirio incluía a un grupo flamenco en su espectáculo (Son de la Frontera) y Lila se trajo a los mejores músicos latinos de cada instrumento, formando un conglomerado de estilos y nacionalidades que resultó ser la pasta que amasa la vida misma.

Mucho desgarre, mucho sentimiento, mucha mujer… todo fue sencillamente perfecto. Ayer supe que hasta la copla (quien dice copla dice tango, bolero o bulerías) puede ser tan alternativa como cualquier otra música, y que la tradición mexicana (de Veracruz a Chihuahua, de la preparación del mole a Tacha la Teibolera…) tiene un mundo de posibilidades musicales por descubrir. Ayer me fui con un gran sabor de boca…