Y, ¿por qué no escucho música?

Pues sí, resulta que siempre que salen conversaciones sobre música yo soy la “rara” que no escucha música habitualmente (una vez hasta me dijeron que cómo podía vivir sin la música, ofendidísimos por mi afrenta), a pesar de que más o menos sé qué se cuece en el panorama y podría llegar a definir mis gustos musicales con un poco de esfuerzo.

¿Por qué no escucho música? No lo sé, la verdad. Antes escuchaba. Creo que desde hace un par de años hacia aquí dejé de escucharla paulatinamente, y no la fui echando de menos, sino que cubrí los huecos que hacía con música con otras cosas (lecturas, el silencio, la reflexión…). No me hace falta la música, ¿soy mi propia música?

JFK la escucha por los dos, es verdad, y gracias a él sigo al tanto (a veces a mi pesar) de las nuevas incorporaciones en el panorama indie internacional. A él le regalé mi iPod hace un par de meses, está en mucho mejores manos que las mías, no hay duda.

Me vino a la memoria hoy, que hablé con alguien sobre el tema. Casualmente a las pocas horas de la conversación descubrí el triste fallecimiento de una integrante de una banda que yo escuchaba mucho. Se trata de Susie Pop, de las Nancys Rubias. Una verdadera lástima para la escena madrileña.

Foto de HaleyCat.

Martirio y Lila Downs juntas en el Conde Duque

Benditos los Veranos de la Villa, que me permitieron anoche presenciar el concierto doble protagonizado por dos mujerones de la canción hispana, de la fusión y reinvención del folclore (español, mexicano y latino): Martirio y Lila Downs.

A pesar de que mi decisión de ir tuvo más que ver con el desgarre profundo de la voz de Lila en canciones como La cumbia del Mole, la presencia de Martirio no sólo no me molestó, sino que me permitió escuchar interesantes modernizaciones de coplas y canción hispanoamericana adaptada.

Además, Martirio incluía a un grupo flamenco en su espectáculo (Son de la Frontera) y Lila se trajo a los mejores músicos latinos de cada instrumento, formando un conglomerado de estilos y nacionalidades que resultó ser la pasta que amasa la vida misma.

Mucho desgarre, mucho sentimiento, mucha mujer… todo fue sencillamente perfecto. Ayer supe que hasta la copla (quien dice copla dice tango, bolero o bulerías) puede ser tan alternativa como cualquier otra música, y que la tradición mexicana (de Veracruz a Chihuahua, de la preparación del mole a Tacha la Teibolera…) tiene un mundo de posibilidades musicales por descubrir. Ayer me fui con un gran sabor de boca…