Anatomía de una ostra

Hay años (como ciudades) que son fiestas y otros que son ostras. Las ostras son esos annus horribilis que se encargan de compensar kármicamente las explosiones de felicidad que pueda haber habido en ocasiones anteriores. Eso es así. Y en ello andamos, haciendo un balance justiciero.

No necesito mucha reflexión para confirmar que mi 2012 está siendo terrible. Me extraña que los daños que Sandy hizo en el downtown neoyorquino no coincidieran con mi presencia allí, en el piso 26 de un hotel que se hubiera quedado sin electricidad y, probablemente, sin alimentos. Hubiera sido un reto añadido.

Llámenme ilusa, pero tengo la esperanza puesta en que el 13 será mejor. Por ahora solo sé que no será el 2012, y eso alivia. Deseo que no me toque volver a reconstruir las cenizas de mi vida personal, ni ver cómo se hiere de muerte un modelo de periódico (y con ello observar la salida de muchos y valiosos compañeros a la calle), ni enfrentarme por primera vez a la lucha constante de algunos amigos por sobrevivir. Orgullosas zancadas que brillan como la esperanza en la cruda realidad, por otra parte. Todo eso ya lo habré hecho (sangre, sudor y lágrimas) en este ejercicio vital. El 2012 es una ostra. Quiero que pase ya y se quede cerrada. Olvidada.

Ilustración de Minzmintig.

Mi pre-carta a los Reyes Magos

Este año lo haré con tiempo. El año pasado me estrené en esto de las wish lists y me gustó tanto que quiero repetir. Incluso adelantarme a la Navidad de El Corte Inglés y empezar a elucubrar sobre qué me encantaría recibir el día de mi cumpleaños, el próximo 21 de diciembre. O cualquiera de las otras fechas festivas y llenas de regalos que se aproximan. Por cierto, esto es solo una pre-carta, si no les gusta lo que pido… ¡¡habrá más para elegir!! Fun Fun Fun. Y ahí vamos:

El habita de Elsa Peretti para Tiffany. Me gusta la de plata, aunque toda la colección es (además de un clásico) para morirse. Hablar de algunas de las piezas de Paloma Picasso es ya palabra mayor. Pero si ustedes me quieren mimar, yo me pongo cómoda.

Un cerdo ladrón. Tal cual. Ya que voy a tener el salón lleno de cables… ¡qué menos que un ladronzuelo rosa que los haga un poco más cute! Lamentablemente, esto parece más un prototipo que un diseño real.

No me pueden gustar más los jabones. Hace algunos años que ando obsesionada con los de leche de burra (y de asno) a raíz de uno que compré en Crémieu durante una feria medieval. Supongo que hasta que no logre la réplica exacta no pararé. Mientras tanto, este es una buena alternativa.

Agujas, lana y un rato de vuestro tiempo para enseñarme a tejer (aunque sea una bufanda). Nada me gustaría más, porque estoy en una de esas épocas en que, aunque descansando, no puedo tener las manos quietas. Por cierto, la imagen es de Scaldedflea, no de una tienda real. Habrá que hacer escala en Pontejos.

Alguna ilustración de Fifi Lapin, aprovechando que la conejita más fashionista del mundo estrena tienda on-line.

Unas velas de Baxter of California (edición especial para navidad). No me quiero poner muy pesada, pero las ha diseñado Marc Atlan, y ahí debería terminar la explicación.

La cámara Lytro cuesta casi 400 dólares y es de mis regalos más improbables. Pero es tan bonita que no quería dejar de publicarla, por si alguien tiene un presupuesto más holgado. Además del bonito diseño, cada fotografía queda registrada con diferentes profundidades de campo. Simplemente perfecta.

Otro bastante improbable es este abrigo de lana-mohair de thename. Me fascina, pero el presupuesto que necesitaréis para regalármelo ya supera las tres cifras… Si me queréis mucho-mucho-mucho, optad por él.

Bonus track de libros: Twittergrafía me tiene muy curiosa… ¿qué tendrá que todos hablan de él? También Design Sponge, a ver si de repente aprendo algo sobre decoración.

Un supuesto berlinés

Que digo yo que… ¿qué haríais si de repente el dedo divino os hubiera regalado cuatro días en Berlín? Alguna sugerencia imperdible (fuera de las guías de turismo).

Me apetece vintagear, advierto.

Postal antigua de Carl Fredric.

Cuando era pequeña (X)

Mi abuela estaba convencida de que yo no tenía miedo a nada. Siempre lo comenta, y yo ahora estoy en posición de corroborar que ese sentimiento no podría estar más alejado de la realidad.

Recuerdo que se me estaba cayendo un diente de leche, y le pregunté que qué pasaría cuando por fin cayera. Sí, esas preguntas de niños que te dejan un poco a cuadros. Ella estaba tranquilamente preparando (si mal no recuerdo) la comida del ganado, y me dijo sin inmutarse: “Pues qué va a pasar ¡que te mueres!”.

Imagínense. Me pasé el resto del día tratando de mantener el diente en su sitio, para que no llegase la sangre al río…

Pero, ¿donde narices se quedó el Ratoncito Pérez?

PS: Confirmo que mi abuela no destaca en sus dotes de humor negro. Es bien probable que no entendiera mi pregunta o que yo me equivocara al oirla, pero eso fue lo que oí. Y hasta ahí puedo leer.+

Ilustración de Retroarama.

El peinado más famoso

Los peluqueros británicos acaban de confirmar lo que ya sabíamos: que somos unas mitómanas. Ahora parece que el peinado de Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffanny’s es el más pedido en sus salones. Seguido bien de cerca por (el que para mí es aún más clásico) el rubio ondulado de Marilyn.

Sorprende que entre los diez primeros hay incluso un personaje de animación: la sirenita. Claro, el pelirrojo de Ariel es lo más… pero de ahí a querer trasladarlo a la realidad.

Me pregunto qué pasaría si este estudio se hiciese con peluqueros españoles. ¿Quien es nuestro referente? Pues, probablemente, la coleta asustada de Lola Flores. Y el pelirrojo… ese el de Rocío Jurado. De rubios platino ya ni hablamos, ¿no?

Vía: Sidney Morning Herald.

Operación Salvar al Romero (OSR)

Hace un mes más o menos llegó, en perfecto estado de salud, este pequeño romero a casa. Tiempo más que suficiente como para que se haya puesto de esta guisa. Tristón como la mirada de un Basset Hound.

¿Alguien sabe cómo tratarlo? Por de pronto lo he trasladado a la zona de plantas delicadas: la cocina. Allí le hará compañía el aloe vera, que se va salvando (aunque no sé muy bien cómo).

Pues bien, se admiten consejos… como si le tengo que hacer el boca a boca. Estoy en plena OSR.

Recordando los 80: la emisora

Soy super-fan de los revivals. Me encanta que las hombreras estén de vuelta, el walkman sea un objeto de culto y las Polaroids nunca acaben de morir. Pero todo tiene un límite. Y es cierto: la naturaleza es sabia. Se queda con lo más interesante de cada década y esconde, o finge olvidar todo lo demás.

El otro día, sin saber muy bien cómo, acabé en una web en la que hablaban de emisoras. La pasión de los padres ochenteros por “la emisora” del coche es una de esas EXTRAÑAS pasiones que, efectivamente, permanece viva, pero en un coma prácticamente irreversible. ¿Que no sabéis lo que es? (Ahora es cuando digo: no tenéis infancia) Pues es similar a lo que llevan los taxistas pero con el mero y simple objetivo de… (Fill in the blank: a día de hoy todavía no tengo respuesta).

Y de eso va el post. De iluminados, como vosotros, que me hagan comprenderlas. Entiendo que cuando un particular la compra (me refiero a que no sea taxista, camionero… gente que se pasa el día entero en ruta) es para… ¿hablar? ¿Es el precursor del IRC? ¿De las Chat Rooms? ¡Algún experto en la sala, por favor!

Larga vida al wi-fi.

Imagen de Retrofuture.

La novia de papá

¡Finalmente terminé el libro (La novia de papá, de Paloma Bravo)! Es que no quería faltar a la promesa que había hecho. Leerlo pronto para ser de las primeras en dar una opinión fundada. ¿Y bien? Pues, la verdad, sí.

Lo primero en que puedo pensar es una pregunta. ¿Qué quería contar Paloma Bravo en esta novela? La respuesta sólo la tiene ella, y que me corrija si me equivoco, pero me parece que su intención era narrar, de forma ágil y entretenida, cómo puede ser el día a día de una de las “nuevas familias” que la normalización del divorcio ha hecho aparecer. Una familia de las que sólo se han podido formar en pleno S. XXI. En ese sentido me parece una temática tan original que… ¡no tiene competencia!

¿Y lo ha logrado? Claro. No me cabe ninguna duda. Pero lo ha hecho 100% influenciada por el espíritu Hollywoodiense de final feliz. De hecho, prácticamente todo el rato, los protagonistas son felices. Y la vida real poco o nada tiene que ver con eso. Pero, claro, por algo es una comedia cáustica, y no un drama con chispazos.

Finalmente tengo que añadir una duda que me corroe desde la página 30: ¿Por qué se publica en septiembre un libro que, claramente, pide nacer en junio? Misterios de la ciencia.

Ilustración de Libat.

Rumbo a Ámsterdam

Picture 1

Hace unos meses lo soñaba (con resultados totalmente infructuosos), pero este fin de semana lo haré realidad. Nos vamos a Ámsterdam. Es la mini-segunda parte de nuestras vacaciones. ¿Y por qué decidimos esa ciudad? Es un destino en el que ninguno de los dos hayamos estado (checked), en el que no conocemos a nadie (checked) y en el que hay al tiempo vida cultural y diversión (double checked). No nos engañemos, los billetes de avión no estaban caros hace un par de semanas y ese fue realmente lo que inclinó la balanza.

Ahora, saltándonos lo obvio (barrio rojo, Rijksmuseum, Coffe Shops, Museo Van Gogh, Anna Frank, etc…), ¿Qué sitios son susceptibles de recibir una ilustre visita? Se agradecen, sobre todo, barcitos, restaurancitos y tiendas. Incluso, god forbid, algún rincón secreto para una cena romántica. Que somos muy de la sociedad de consumo. Por favor, no se corten y comenten. Tengo ganas de venir con sentimientos de haber “comprado” una experiencia completa.

Por cierto, ya lo había dicho en el post para el concurso: es importante para nosotros el hotel. Muy importante. Por eso esta vez hemos decidido alojarnos en un Bed & Breakfast (con wifi, claro). No sé si es especialmente bonito o no, pero sí sé que me tiene fascinada.

I can’t wait.

Amor de marca

miauuu

Me llega un curioso meme de parte de @lau_chan (Puente Aéreo). ¿Y en qué consiste? (ojo, que copio): se trata por lo tanto de explicar cuál es la marca y cuál es la experiencia que nos promete y por las que nos fideliza de esa forma.

Eso sí, confieso que le he cambiado el nombre. En teoría deberíamos llamarle a este meme “Yo confieso que soy fan de…”. Lo ha creado Marketing Take Away, para más señas, por si no me creen y quieren confirmar.

Y, claro, yo que soy consumista confesa, fidelizada con pasión… no podía sino seguir religiosamente el meme. Eso y también que soy una persona hiper responsable y muy cumplida, y no iba a dejar a Lau_Chan esperando y esperando. Así que… bienvenidos al show de (unas pocas de) mis marcas favoritas.

Olay. Mis amigos saben que me paso el día entre cremitas, y muchos me preguntan cuales son las que uso. Siempre se les queda la cara a cuadros vichy cuando les digo que Olay. Para mi no hay otra. Protección solar, galénica excelente… y un precio hiper-competitivo. Soy fan de corazón.

Granini. Durante muchos, muchos años, su zumo de melocotón en bote de cristal era lo único que me ayudaba a sanar de gripes y viruses. Matemático. Si eso no es amor.

Cvne. Como buena adicta a los vinos tengo mi debilidad. El Cvne fue el primero que disfruté de verdad. Y desde entonces tiene un rinconcito en mi altar de sabores, aunque los haya encontrado mejores. Esto es estar en el lugar y el momento adecuados.

Nenuco. Porque si eres humano no puedes dejar de amarlo. Por los recuerdos, por la frescura… Nunca fui tan feliz como cuando lo comenzaron a añadir a detergentes y suavizantes. Casi todas las noches pulverizo mi cama con él antes de dormir.


Amazon UK
y eBay. Porque hay un antes y un después. Podría incluir a Paypal, que tantos líos me ha ahorrado. Soy una adicta confesa a las compras on-line. Y bastante ganguera.

Editorial Impedimenta. Porque uno sabe, casi a ciencia cierta, que no se equivocan al editar. Para mi tienen una selección sorprendente tanto en títulos como en cuidado a la hora de preparar los libros. Un tándem win-win.

Banksy. ¿O acaso no es una marca?

Y, ahora que me doy cuenta… hay tantas cosas que me gustan (y de las que soy fan) que no tienen marca… Imagínense. Cómo dejar de lado al larimar (la piedra, mi piedra hiper-favorita), la tortilla de la abuela, el gato que corretea por casa, la empanada de mamá, las comedias románticas, las escapadas de fin de semana las cañas canallas y…

¡Me he animado, pronto viene el post de Odio de Marca… con las cosas que no soporto! Mientras tanto el meme se lo paso a tres blogueras a las que llevo en el corazón: Ingrid, Mafalex y Black Betty. Aunque me encantaría saber la opinión de muchos más de vosotros.

Ilustración de Happy Doodle Land.