En busca de una bici perfecta…

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Ahora que JFK se ha comprado un bicicletón, y que el tiempo empieza a pedir calle por todas partes… se me ha ocurrido que a lo mejor debería yo también invertir en algo de deporte. Sobre todo porque tengo el paseo del Manzanares y la Casa de Campo a tiro de piedra. Eso sí, yo soy de las que apuestan por la segunda mano.

La duda me asalta a la hora de elegir. ¿Paseo, montaña o plegable? Mi corazón me pide paseo (con su cestita de mimbre), mis piernas piden montaña (cambios, carreras y más ejercicio) y mi razón apuesta por la plegable (no hay tanto espacio en casa, y no tenemos parking de bicis)…

¿Qué me aconsejáis?, ¿Alguien vende una bicicleta de segunda mano?, ¿Alguien sabe donde conseguirla más económica?

Foto de Lloyd Hughes.

La vida antes de Fernando Alonso

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Yo nunca he sido una amante de los deportes. Empiezo este post ya mintiendo, porque de pequeña era una gran aficionada al fútbol (con el tiempo se me fue pasando, y he conseguido olvidarme de casi todo). A dia de hoy soy cero forofa.

Hace ya un tiempo que me vengo sorprendiendo del repentino auge de la Fórmula 1. De repente todo español que se precie se levanta a horas intempestivas (incluidos los menos madrugadores) para ver sábados y domingos las carreras. El punto de inflexión, creo yo, está en Fernando Alonso. Desde que este chico está por ahí pisando acelerador las cosas se han puesto serias en este deporte, que ya consigue llenar salones de actos con los colores azul y amarillo (como cambia de equipo de cuando en cuando, la bandera asturiana hace las veces de emblema corporativo).

Hoy he vuelto a pensar en ello. Mis compañeras en el trabajo se han revelado como grandes seguidoras. Definitivamente no es un deporte sólo de hombres, ellas sabían de qué hablaban. Yo era la única que miraba (casi con la boca abierta) sin ser capaz más que de decir “es que no veo muchos deportes”.

Luego el taxista que me llevó a casa me habló de la carrera de ayer (de la que yo no tenía ni idea). Casi me ha hecho una retransmisión en diferido, con toda la emoción que el pobre hombre logró poner ante mi impávida mirada. Al final cambió de tema a los malos tratos (¿quizá pensando que yo sería más receptiva por el lado feminista?), pero eso de las conversaciones en los taxis se merece un post aparte, casi una disección completa por la cantidad de situaciones extravagantes que acontecen a diario.

¿Se ha convertido la F1 en el nuevo tema de moda?, ¿Donde quedó aquel bonito… “qué día más fresco, parece que va a llover” en el que yo también podía participar?, ¿Cuando dejará Fernando Alonso de robarme participación en las conversaciones?

Boceto de Gecesintisi.

De cómo aprendí inglés

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Creo que nunca había pasado tanto tiempo sin que Zelestina fuera actualizado. He entrado en un ritmo de vida tan acelerado que ni siquiera me acuerdo de escribir algo por aquí. Ni tiempo tengo, la verdad. Pero ahora, tras el segundo cierre (yeah! no os perdáis el número 2 de Harper’s Bazaar) hay unos días de respiro antes de volver a la carga con toda la artillería.

Hace ya un mes que entre mis funciones está el tener contacto directo con USA para pedir derechos de fotografías y todo eso. Vamos, que una buena parte de mi trabajo ahora se desarrolla en inglés.

Debido a eso me he acordado de dónde aprendí mi inglés. Puntualización: muchos lo sabréis, pero para quienes no tengan ni idea ahí va una bomba: en la facultad de Ciencias de la Información (UCM) no se enseñan idiomas. O te buscas asignaturas de libre configuración en la facultad de filología o, simplemente, te quedas con lo que venías. Yo fui de las que me quedé con lo que venía.

Y venía de una pequeña academia en Burela, ANJO, donde las profesoras eran chicas irlandesas que nos prohibían hablar en español. Estuve 4 años ahí pasando mis tardes (las alternaba con clases de matemáticas, física y química, para poder sobrevivir a los exámenes. La típica excusa: soy de letras). Aprendí muchísimo, sobre todo vocabulario.

Lo siguiente, ya todos lo sabéis, es el verano que pasé en Londres. Todo esto aderezado con millones de series y películas (siempre en V.O.S.), ha dado como resultado que mi inglés sea más que potable. Pero, insisto, la mayor parte de mi conocimiento viene de ANJO (Curioso, en portugués significa ángel). Y es que, ser una ratilla de clases particulares en el instituto, puede dar más que buenos resultados.

Y vosotros, ¿cómo aprendísteis inglés?

Ilustración de Karlisha Gray.

Teorías insostenibles: odio el cine argentino

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No todo en la vida es racional (thank God!), y una de mis irracionalidades más preciadas es mi profunda pereza a enfrentarme con películas argentinas. Me entra un sopor automático, que me empieza a poner de mal humor y me impide disfrutar de nada durante 1h30m (o lo que dure la chapa).

Y, la verdad, no lo puedo justificar de una manera racional. Si dijese que el cine argentino es malo a rabiar los doscientosmilmillones de críticos que hay en España (entre bloggers, periodistas e infiltrados) se echarían la mano a la cabeza. Sobre todo porque seguro que han visto muchos más filmes que yo –que ni lo intento. Así que tendré que tratar de justificar mi teoría diciendo que no soporto el acento (¡que me pongan insulina antes de cada pase!), los guiones [de las últimas que he visto] me parecen bastante aburridos (con permiso del beatificado Campanella) y el elenco de actores es… “poco variado” (¿no odia el gremio a Ricardo Darín por su genialidad y capacidad para acaparar todos los papeles?).

Eso sí, como en toda gran teoría insostenible… hay joyitas que me callan la boca ipso facto. Entre mis películas favoritas de todos los tiempos está Moebius (1996), un trabajo grupal de estudiantes de cine. Argentina, of course.

Y vosotros… ¿tenéis una postura manifiesta?

PS: A mis amigos argentinos: no os lo toméis personal. A mis enemigos argentinos: por favor, tomároslo personal.

PS2: Y todo surgió tras ver “El secreto de sus ojos“. Ya podéis destriparme en los comments. Yo misma me lo he buscado.

Fotografía de Lafabe.

Answer with one word only

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* Your Cell Phone? Old.

* Your Hair? Dyed.

* Your Mother? Wonderland.

* Your Father? Anotherwonderland.

* Your Favorite Food? Pizza.

* Your Dream Last Night? I just don’t remember.

* Your Favorite Drink? Red Wine.

* Your Dream/Goal? Proffessional Success.

* What Room Are You In? Guess!

* Your Hobby? Reading.

* Your Fear? Dumbiness.

* Where Do You See Yourself In Six Years? Like I’m gonna tell you, wait for it ;)

* Where Were You Last Night? Working.

* Something That You Aren’t? Thin.

* Muffins? Brain Power.

* Wish List Item? iPhone.

* Where Did You Grow Up? Rúa/Cervo/Lugo.

* Last Thing You Did? Talking about wine.

* What Are You Wearing? A Haiku Dress.

* Your TV? Philips.

* Your Pets? Baldomero, THE CAT.

* Friends? Few, but the best.

* Your Life? In process.

* Your Mood? Variable.

* Missing Someone? Always.

* Vehicle? Subway.

* Something You Aren’t Wearing? Sweatsuits.

* Your Favorite Store? I’m smarter :P

* Your Favorite Color? I’m also smarter than that :P

* When Was The Last Time You Laughed? A few minutes ago.

* Last Time You Cried? Last Friday.

* Your Best Friend? My one and only.

* One Place You Go To Over And Over Again? Home.

* Facebook? It’s always on the agenda.

* Favorite Place To Eat? The one that I crave, when I crave it.

Ea, para esto todavía me da el cerebro, aunque no para resumir en sólo una palabra! :)

Vía Marisa. Ilustración de Rita Lee.

Y tú, ¿comes fuera?

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Esta mañana La semana pasada abrí el periódico y me encontré con la noticia de que los españoles comemos fuera entre semana y cada vez peor, abandonando la tan alabada dieta mediterránea.

¿Es eso cierto? Qué os voy a contar yo, que prácticamente no salgo a comer. Todos los fines de semana, religiosamente, preparo mi comida para los cuatro cinco días a la semana que almuerzo en el trabajo. Siempre es un tándem: verdurita+carne o verdurita+verdurita. Y de postre: yogur desnatado con fibra. Yeah! Que me hablen a mi de dieta mediterránea.

No sólo me sirve para no gastar dinero innecesariamente, sino también para evitar comer toda esa grasa (que, por otra parte, de vez en cuando es necesaria) que sirven en los menús del día de aquí y de acullá. Así que, sin que sirva de precedente, ¡arriba el tupper como método para seguir comiendo sano!

PS: Pero que nadie nos quite una cenita o dos al mes en un restaurante chulito y con el mejor vino y compañía.

Ilustración de Silvia Stella

¡Qué buen olor!

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Muchos de vosotros ya sabéis que soy muy intolerante con los malos olores (se me vienen a la mente ahora el sudor ajeno en el metro, la arena de mi gato antes de cambiarla o incluso un contentedor de basura antes de la recogida), por lo que el momento perfumística ocupa un importante lugar en mi vida. No os engaño si digo que muy a menudo voy a perfumerías para testear los nuevos olores que salen al mercado (de los últimos que han salido me quedo con Aire Loco de Loewe, fresco y potente a la vez).

Como, además, me he aficionado sobremanera a las pequeñas gotitas de felicidad que nos da la Chica Lista cuando se digna a postear, os hablaré, simplemente, de mis diez perfumes/colonias favoritos en este momento:

1. Babydoll, YSL: No sólo me encanta el envase, que tiene una base en pico, sino que su olor fresco (mecla rosa con piña) es una apuesta segura tanto para verano como para invierno.

2. Happy, Clinique: Tiene un olor fuerte, pero que irremediablemente me recuerda a determinadas épocas de mi vida. Si quiero que algo me vaya bien un día especial, me la pongo. Colonia fetiche.

3. Halloween, Jesús del Pozo: Durante mucho tiempo fue mi perfume favorito: violetas y mística. Ahora se ha quedado un poco relegado, pero nunca falta en mi casa un botecito.

4. Colonia infantil del Museo Thyssen: no es la típica Nenuco, sino algo más, y también dura más tiempo. Me la pongo en días de descanso o, a veces, antes de dormir.

5. Duende, Jesús del Pozo: no sé que tienen los perfumes de Jesús del Pozo, que siempre me entran por la nariz. Duende me encanta por sus notas frescas y florales, aunque a veces se me antoja muy seria.

6. Be Delicious, DNKY: Este pequeño bote en forma de manzana tiene un olor inconfundiblemente urbano. Chic sofisticado.

7. Corazón, Agatha Ruiz de la Prada: Este perfume lo usaba mucho en la universidad, me recuerda a aquella época.

8. Flower, Kenzo: A pesar de que nunca he tenido este perfume, sí que lo he olido en perfumerías (y me he visto tentada a adquirirlo), me parece un placer japonés.

9. Touch of pink, Lacoste: ¿puede haber algo más maravilloso? Apuesta segura, felicidad de olores.

10. Abril, Vitorio&Luchino: Ya sé que es un perfume más de señora, no os tiréis encima. Todo tiene una explicación: en la vida falta mucho jazmín y azahar, y Abril lo tiene :)

¿Y cuales son vuestros perfumes favoritos?

Imagen de AlexanderB.

“Purple Fashion” no se encuentra (fácilmente) en Madrid

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No hay manera. Me puse en contacto con la editorial francesa que edita Purple Fashion (la verdadera biblia de la moda, queridas Voguettes) para saber dónde se distribuía esta revista semestral en Madrid. He caminado por al menos cinco de los puntos en que supuestamente se vende y sólo en uno la conocían (pero no la tenían), los demás no tenían ni idea de qué era esa revista y hasta me instaban a que yo misma investigase en el montón (rezagado y casi paria) de revistas internacionales. Una vergüenza.

Tengo el número anterior, pero la librería en que lo compré, Democrazy, cerró las puertas antes de verano debido a la crisis y a que, no nos vayamos a engañar, en España la moda no vende tanto. No hay manera de encontrar buenos (y variados) libros de moda en este país.

Me negué en redondo a comprarla directamente a la editora francesa, porque los gastos de envío me cuestan prácticamente lo mismo que la revista (unos 20 euros) y pagar 40 euros me parece carillo (me gusta la moda, pero no soy loca). Además, he visto que hasta desde Colette el envío está más barato.

Total, que al final la he encontrado on-line en GraphicBook (que tiene sede física en Madrid, pero creo que lo pediré on-line, porque el envío son sólo 5 euros), a un precio normal. Pero nada de lo que me habían dicho desde la editorial y la distribuidora ha ayudado a que me compre la revista. De hecho la dirección de Graphic Book (c/Palma, 50) NO viene en la lista.

A veces me pregunto si el comercio va mal porque la gente no tiene dinero o porque el servicio es escaso, pobre y despreocupado.

PS: En mi búsqueda callejera de Purple Fashion Magazine acabé comprando la versión española de V Magazine, esa que tiene un formato gigante (ideal para ver mejor los anuncios) y a Lady GaGa en plan ganguro en la portada. Esto me obliga a retractarme y poner fé en la pasión española por la moda. Hay luz al final del túnel. O, por lo menos, yo quiero verla.

PS2: Aprovechando que he hecho el pedido on-line, me he auto-regalado el libro “Marcas y relatos” que ha recomendado Roberto en Con V de Vogue. Yo respeto muchísimo sus opiniones ;)

Imagen de Anapik

De joyas y bisutería

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Definitivamente no soy una persona de ponerse joyas. No me interesa especialmente el oro, la plata ni el platino. No lucho por llevar los mejores pendientes ni llevo mis manos llenas de pulseras o anillos. That’s not my style!

De hecho, es que no me gusta mucho la joyería. Me gusta tan poco que podría decir que, a voz de pronto, sólo tengo un par de piedras favoritas: el diamante (es que es un clásico que se revaloriza con el tiempo, y brilla un montón) y el larimar (y ni siquiera es una piedra preciosa, sino semi-preciosa). Las demás que me gustan tienen una posición muy secundona y son poco relevantes en la alta joyería: ojo de tigre, turquesa…

De ambas piedras favoritas tengo ya mis joyitas fetiche en casa, a pesar de que no me las pongo. De hecho de larimar tengo todo un cargamento, ya que toda la familia de JFK sabe que me encanta y siempre me envían alguna cosita.

Sin embargo, mi falta de pasión por la joyería cambia drásticamente cuando llega el turno de la bisutería que, para mí, es un mundo estupendo lleno de posibilidades estilísticas. A mi me parece que el plástico es un material bisutero perfecto, y no dudo en comprarme cuantos anillos de plástico sean necesarios para cubrir todo un espectro de colores y formas que la joyería de verdad ni se atreve a pensar.

También soy fan de los broches de plástico, y de collares… ¡me parece que quedan estupendamente y que, sobre todo, no pesan tanto como las piedras reales, por lo que no se va súper cargada de joyas (y vestida como una señora mayor, todo hay que decirlo)!

Obviamente para nada pienso que el estatus de una persona tenga que ver con el precio de las cosas que lleva puestas. Nada tiene que ver una cosa con otra… ¿por qué la gente se empeña en tener joyería “buena” cuando la “mala” es tan divertida y apañá?

Y vosotros, ¿sois más de joyería o de bisutería?

Fotografía de Ava Jinx

Breves preguntitas, ¿me ayudáis?

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Chicos, este fin de semana estaré en Internet Meeting Point, en Gijón. Los organizadores me han invitado a participar en una mesa redonda sobre “Mujeres y redes sociales” (lo podéis ver en directo el mismo sábado a las 11 de la mañana, hora española).

El caso es que, como mañana presento mi proyecto final de Máster (y me tiene un tanto nerviosa) no he tenido tiempo de preparar nada para hablar en la mesa, así que me gustaría que, con vuestra colaboración, fuesen surgiendo en los comments temas que os sugiere el título de la mesa redonda, opiniones o cualquier otra aportación que quisiérais hacer para, así, poder trasladarla a la mesa y comentarla con mis compañeras.

Se me ocurre, por ejemplo: ¿Da igual ser hombre o mujer en la red?, ¿Hay mujeres que se hacen pasar por hombres y por qué?, ¿Es importante el anonimato?, ¿es mejor abrir las puertas a todo el mundo para que te conozca?, ¿Dónde hay más hombres que mujeres: en Facebook, Twitter, Myspace, Flickr…?, ¿Existe el machismo en la red igual que en la vida real?, ¿Aprovechan las mujeres su sexo para avanzar o, por el contrario, se ven acosadas?, ¿Por qué una mujer se pone un nickname de otro género?

Me encantaría, si es posible, que os tomárais un par de minutos para ayudarme a esclarecer la opinión de “mi blogosfera”, o sea, de los amigos que me leen.

Por lo demás… espero poder escribir el viernes, después de la presentación ante el jurado (estoy como una niña chica), y antes de salir para Gijón con JFK. ¡Que me lo llevo para que me afote!

Fotografía de Itsreality