Celestina Nochevieja Barcelona

31 diciembre:
Llegamos a las 9 de la mañana a Barcelona, tras una larga serie de catastróficas desdichas (que merecen ser contadas en su propio post con permiso del protagonista). Como no he podido dormir en la noche escribo a Blackbetty para retrasar nuestra cita. Duermo hasta pasadas las 2 de la tarde. Comemos. Me ducho. Salgo en busca de Blackbetty que ya estaba por allí sentada leyendo un poco de Larsson. Caminamos en busca de algún bar tranquilo en que tomar una cerveza/café/agua. Charlamos y charlamos, con risas y millones de anécdotas. Lo dije en su momento: era de lo más esperado de este viaje y es de lo mejor que me llevo de él.
Tras una buena tarde con Blackbetty (que se repita pronto, plz), vuelvo a casa de Xpito a ayudar a hacer con la cena. Resulta que está casi todo hecho y simplemente ayudo con la logística (vamos, friego lo que hay en el fregadero para dejarlo libre). Llega la gente, cenamos, cotillón, champán, vinito…¡Llega el 2009!
1 de enero:
Las primeras horas del año comenzaron, como en todo el mundo, de fiesta. A eso de las 4 la propuesta fue ir a casa de unos amigos de unos amigos que tenían su propia fiesta. Así que cogimos un par de taxis y para allá que nos fuimos. A esas alturas yo ya no tenía mucho frío (el vino y el champán es una buena calefacción) así que me pasé la mitad de la noche en una terraza en vestidito de fiesta… imagínense.
Cuando me desperté ese mismo día por la tarde mi cuerpo me pedía volver a la cama. No era resaca, no, era un resfriado del copón que me tuvo todo el día 1 en la cama y me permitió salir el día 2 gracias a los sabios consejos de mi madre (¡Tómate Afferalgan!). Poco productivo fue ese día, pues. Mi primer resfriado en Barcelona.
2 de enero:
Nos levantamos temprano. Los chicos quieren ir al centro. Dudan en si ir a la Sagrada Familia o al Museo de Dalí. La segunda opción triunfa. Aunque me encuentro regular, lo de Dalí es demasiado poderoso como para perdérmelo. Hago un esfuerzo. Vamos al museo. Chulísimo, pero con un poco de Horror Vacui. Luego nos dirigimos a la Boquería, en busca de algún sitio para comer. Paramos por varias tiendas chulas en el camino (me compré unas gomitas kawaii). Comemos en Rita Rouge, un restaurante/discoteca en la parte de atrás de la Boquería. Bastante chulo aunque con un servicio regulero. Nos despedimos de la gente. Corremos hacia casa a buscar la maleta, coger un taxi a la parada de autobuses, coger un autobús al aeropuerto de Girona, coger un avión a la T1 y coger un taxi a casa. Más de 4 horas dando vueltas por el mundo con un resfriado del copón.
Así fue mi entrada de año y mi pequeño viajecito a BCN para ello. Agradezco enormemente a Blackbetty y Xpito lo bien que se portaron allí… you’ve got a home here.
Tip: Jamás hagan el viaje vía Girona.
Ilustración de Danny Roberts.







