El dulce far niente
Vaya viajecito amigos. Masajes corporales y faciales a tutiplén, gastronomía francesa (¡baja en calorías!) al alcance de la mano, y mucho mucho pampering (cos I deserve it!) en mi viaje de tres días a Cannes.
La versión oficial la podéis ver en el blog de belleza de Harper’s Bazaar, y yo sólo podría añadir que la ciudad ya se está preparando para recibir a la flower y cream de la cinematografía mundial. Se nota en el ambiente que los euros (derivados de la afluencia de público esa semana) están a punto de entrar. ¡Cuanta alegría!
Aproveché para hacer un mini paseo turístico porque, a lo tonto, hicimos mucha vida de hotel y spa. Visité la colina, con un antiguo castillo que alberga un museo y también paseé por las callejuelas. Todo en alrededor de tres horas, mi tiempo libre.
Obvio, como ya os dije, también paseé por la Croissette, pero no me fascinó. Está llena de playas privadas y demasiado cerca del puerto. No me da ganas de bañarme en el área, de disfrutármela, pero ha sido una gran experiencia…
PS: La foto que ilustra este post (propiedad del Hotel Majestic) está tomada desde el Penthouse del mismo, y la pequeña piscina de la suite con vistas a la playa de Cannes. Yo NO me quedé en esa habitación, aunque me hubiera encantado.











