Ejercicio para clase: disección a la Von Teese

Últimamente estoy que no paro. Presentando trabajos, ejercicios, ideas, paneles, planes de márketing y comunicación… vamos, que me están exprimiendo el jugo (a mi, que de tan responsable que soy doy asco).

Bien, este de aquí (una entrevista en primera persona a Dita Von Teese, de unas 5.000 palabras) fue para la clase de taller de redacción. Fue divertidísimo hacerlo, la verdad, por eso quiero compartirlo con vosotros.

DITA VON TEESE. Actriz burlesque, fetichista y excéntrica, 36, Rochester (Michigan)


A veces hago la cena vistiendo un corsé, ligueros y tacones.
Es la forma en que me gusta vestirme.

Es triste que mi divorcio se hiciese público para que el nuevo disco de Marilyn Manson tuviera más ventas.

Desde hace más de quince años he tenido fans que se quedaron tristísimas porque no nos hicimos mejores amigas ni fuimos de compras juntas.


Escogí el nombre de Dita —mi verdadero nombre es Heather Sweet— por casualidad
, si hubiese sabido que me iba dedicar al striptease seguramente lo hubiera elegido con más reflexión.

No tengo ese ego que implica pensar que mi profesión durará para siempre. Aunque a veces veo a actrices como Demi Moore y… no sé.

Soy una loca de la lencería desde niña, es una obsesión. No es una cuestión de seducción, sino de feminidad, que es muy diferente.

Las actrices actuales tienen una verdadera falta de excentricidad.

Ser la ex esposa de Marilyn Manson es como tener un tatuaje. Es una parte de mi vida, y siempre lo será. No me arrepiento de nada, a pesar de que no me gustaría hablar de ello durante, al menos, cinco años.

La gente me pregunta si quiero ser actriz o estrella del pop. Sólo aspiro a ser conocida como una gran figura del burlesque. Ése es mi primer amor.

Mi historia con los hombres ha sido o salir con ex-adictos que están completamente sobrios o todo lo contrario.

Creo que el nombre de Bettie Page le da a la gente algo con lo que compararme, les da una percepción visual de mí.

A veces echo de menos el escenario de un strip-club en el que no haya periodistas o incluso un móvil con cámara. Es liberador dejarse ir y hacer un buen show sin preocuparse de lo demás.

No creo que la atracción sexual sea algo racional. No creo más que en la química.

En Halloween me disfrazaré como una chica normal, con un poco de autobronceador y unos pantalones vaqueros.

Nunca he tenido problemas con los desnudos. Ni siquiera con mis padres, porque yo pagaba mis facturas del banco, mi alquiler… así que no había mucho que pudieran hacer.

La gente no debería prestar atención a lo que está de moda o no. Si una noche quiero usar tres pares de pestañas postizas, nadie debería decirme si está bien o mal.

Me encanta quedarme en casa, lavar los platos, hacer la colada y pasar el rato con mis animales. ¡Nunca preguntan qué es el burlesque ni cómo definirlo!

Marlene Dietrich fue la que rompió las barreras con los estilismos que elegía, y mostró a las mujeres cómo ser glamourosas con pantalones.

Ojalá la gente tuviese más en cuenta los buenos modales. En Estados Unidos se han olvidado. Creo que es muy maleducado andar por la calle con vaqueros rotos, el pelo hecho un asco y sosteniendo un café de Starbucks.

Siento que he hecho realidad muchas de mis fantasías sexuales, y las que no he vivido prefiero guardarlas para mí misma.

Me alejo todo lo que puedo de conversaciones políticas. Prefiero hablar de plumas y piedrecitas.

Debí haber sido más celosa. Por confiarme me pegué un buen batacazo al descubrir que mi marido hacía el amor en nuestra cama con otra chica que, por cierto, se ponía mi lencería.

Madonna es el único icono verdadero de estilo en nuestra época. Una de las pocas que la gente recordará de aquí a 100 años.

Viajar es una de las mejores formas de gastar el dinero. La ropa y los zapatos son divertidos, pero las memorias de los viajes permanecen para siempre.

En mi casa hay varios animales taxidermizados. Tengo un pavo real, cisnes y pájaros en grandes cúpulas de clistal. Son muy bonitos.

Cuando era joven pensaba que me iba a casar con mi novio
, tener hijos y muchos recuerdos de aquella época en mi vida en la que bailaba y posaba como las pin-ups.

Lo más difícil del burlesque es desnudarse y hacer que parezca natural y sin esfuerzo.

Estoy segura de que la Primera Dama de Francia —la ex modelo y cantante Carla Bruni— se lo pasa bien desnudando a su marido.

Me he vestido retro desde que era una adolescente, y pasé por muchas décadas hasta fijarme en los años 40… ¡es la era más complicada de perfeccionar!

Soy una chica de una ciudad pequeña que se excita con cosas tontas y habla con un tímido acento de Michigan. No soy realmente la femme fatale que todos se imaginan.

Escribí un libro para excéntricos, para gente que quiere ser diferente, para gente que quiere romper las reglas del maquillaje, peluquería y moda.

Tengo miedo a enamorarme de un hombre que quiera un interiorismo moderno y minimalista.

Me encanta comer foie gras en París, lo que me ha llevado a tener problemas con PETA. Es un placer con culpa.

Recopilo de una manera loca. Tengo al menos quince colecciones: cepillos de pelo, ropa y lencería vintage, joyería, pitilleras…

Cuando estoy fuera de Estados Unidos me gustaría que el dólar no estuviese tan devaluado.

Traté de convertirme en una playmate de Playboy, pero me echaron de todos los castings, así que fue un poco locura estar en su portada años después.

Imagen: Big Vega

Pesadilla de eutanasia

El otro día tuve una pesadilla terrible, justo antes de despertarme. Soñé que mi tío F. estaba enfermísimo (un cáncer que se había reproducido, aunque en la vida real nunca ha sufrido la enfermedad) y había solicitado la eutanasia (nada ilegal, según mi sueño).

El procedimiento era sencillo: unos simples pinchazos en la cara y el paciente fallecía. Pero a mi no me quedaba claro si era muy doloroso o no, si mi tío iba a sufrir o simplemente a dormirse tranquilo. Me había hecho una imagen mental de lo que ocurría, y no era bonita precisamente.

De repente eran tres las personas que conocía que habían pedido ese tipo de muerte en los dos días previos, por diversas circunstancias, y yo esperaba en un pasillo, por donde llegaban en camilla hasta la habitación en que las agujas se clavaban.

Pero con mi tío era diferente, no estábamos en ningún pasillo. Era su casa (aunque no es la de verdad, otra casa diferente, una inventada), con mi abuela, él y mi tía. Todo el mundo parecía estar de buen humor, como llevando increíblemente bien que pasadas unas horas el tío ya no estaría entre nosotros. Incluso él estaba tranquilo. Yo era la única que lloraba y no sabía muy bien cómo comportarme frente a los demás, no sabía muy bien qué se esperaba de mí en una situación tal, no sabía cómo despedirme de él y decirle que lo quería. No quería estar triste cuando era un hecho voluntario lo que él afrontaba.

Fue un sueño angustioso, parecía totalmente real. Y sin embargo, al mismo tiempo, oía a JFK caminar en casa -en la vida real, él ya estaba despierto y salía de la ducha- y quería llamarlo para contárselo, o que me dijera algo… o simplemente que me despertase de esa pesadilla en que la muerte ajena era la protagonista.

Ilustración de Stickerstrike

Buena-Noche-Buena

Ayer mismo llegué de Galicia de pasar un par de estupendos días con mis seres más queridos. Ese es para mí el gran valor de estas fechas: poder reunir a la mesa a las personas con las que te gusta compartir tu tiempo…

Madrid sigue siendo la ciudad de mis amores y no creo que pudiese volver a vivir la vida rural, pero qué bonito es volver asiduamente y dar un achuchón a mi familia. Tengo las pilas del amor cargadas a tope. Ésa es mi navidad.

Ilustración de Yara

Congestión y sugerencia

Sí, estoy enferma. De tanto juntarme con gente resfriada este fin de semana (el jueves ya empecé a ver cómo mis amigos iban cayendo como chinches), al final he pillado un resfriadillo, nada que un día de descanso en el sofá tirada no pueda curar.

Mientras me recupero de esta congestión, me encantaría sugeriros que visitéis Monkeyzen (uno de los blogs en los que me dejo la piel a diario), ya que hay un concurso muy especial en el que me gustaría que participárais.

Se trata de un sorteo que hacemos en colaboración con 11 tiendas on-line, que valorarán las mejores fotos de vuestras compras on-line (camisetas, gadgets o incluso un secador de pelo) que estén subidas en el grupo flickr de Monkeyzen. La fecha límite para subir las fotos es el 31 de diciembre, así que animaros… quien sabe si los Reyes Magos tienen una sorpresita para vosotros…

No dejéis pasar esta oportunidad y, por favor… decídselo a todo el mundo que creáis que puede tener alguna oportunidad de llevarse premios (¿tenéis amigos muy comprones por la red?). Ayudadme a difundir la palabra…

Ilustración de WeNeeds/FOMA

Un mundo sin genios…

El otro día la directora del Máster nos comentó que tendríamos un taller de redacción porque, en los últimos tiempos, los profesores se habían quejado de que los alumnos de máster no sabían escribir. Ella, tan pancha, lo achacó a la “generación Internet” y “generación SMS”. ¿Es eso verdad?

Obviamente, ese agravio tan directo a mi generación (año arriba, año abajo), me puso a recapacitar sobre el asunto. ¿Somos tan digitales que nos comemos partes de palabras, repetimos otras constantemente y no entendemos un escrito técnico? Yo creo que no, al revés, somos la generación que mejor entiende todo eso porque somos la generación a la que la educación ha llegado de una forma más uniforme.

Quizá es cierto que no hay una élite cultural (no hay un gran escritor, un gran pintor, un gran compositor…) como en otros siglos. Yo entiendo eso porque hay mucha más gente con capacidad para escribir, pintar o componer y el hecho de “brillar” en alguna de esas artes se torna no ya difícil, sino imposible, porque cada crítico (las personas especializadas en esas materias) tiene millones de motivos para alabar o menospreciar el trabajo ajeno, y no siempre son motivaciones transparentes.

¿Somos entonces una generación incompetente o hay tanta competencia que el hecho de ser “normal” hace parecer menos de lo que realmente es?, ¿Se exige más a todo el mundo hoy en día?, ¿Hay menos interés por la cultura?, ¿Cuando volveremos a tener un genio?

(Por cierto, no me sentí identificada con lo de generación SMS).

Ilustración de Lisa Kettell