
1. Porque es el vivo ejemplo de que ser estrella infantil (con Oscar incluído) en Hollywood no tiene por qué derivar en desastres como el de Britney o el de Lindsay.
2. Porque para ser canadiense tiene un estupendo acento sureño en True Blood, y un pasaporte neozelandés.
3. Porque nunca se arregló los dientes separados y, justo ahora, está de rabiosa tendencia.
4. Porque es discreta en su vida privada, pero sin venir a cuento habla de su bisexualidad para romper una lanza en un mundo de secretismos.
5. Porque tiene un registro impecable y, sin embargo, no deja de hacer blockbusters como X-Men (uno de mis favoritos, he de decir).
6. Porque podría ser una de esas actrices con una película sin estrenar por los tiempos de los tiempos. Margaret se rodó en 2005 y ahí sigue… ¡Eso es ir haciendo historia!
7. Porque trabaja a diario con su novio, el vampiro Bill Compton (Stephen Moyer) y, aún así, consigue que funcione.
8. Porque ella estaba entre vampiros antes de que llegaran los mocosos de Twilight.
9. Porque me encanta cómo potencia su propia personalidad a la hora de vestirse para los eventos (ya sea Proenza Schouler, Alexander McQueen o Stella McCartney).
10. Porque ninguna de las razones las podría aplicar a otra persona para que me gustase tanto. Porque es única. Porque ella lo sabe.
Imagen de Anna Paquin Fan.