Planeta champú, Douglas Coupland

Los que me conocéis sabéis que este hombre, Douglas Coupland, es una de mis pasiones literarias de todos los tiempos. Quizá no sepáis por qué. Me he tomado la molestia de seleccionar algunos pasajes de Planeta Champú (escrito en 1992), el libro que acabo de leer. Es justo el siguiente, después de Generación X, y mantiene todavía un poco la locura en la forma de escribir, aunque ya tiene bastante apaciguado su carácter disperso y explosivo. Ahí están estos pasajes, por si os pica el gusanillo:

«Europa carece de la posibilidad de una metamorfosis (¡qué sabihondo!). Europa es como un recién nacido guapo con rasgos superdistintivos que, además de guapo, es también deprimente o algo así porque uno sabe con exactitud la pinta que tendrá el niño a los veinte, a los cuarenta, a los noventa y nueve años. Ningún misterio».

«Estábamos hartos de las pocas ambiciones de los euroadolescentes, de aquellos adolescentes. Todos los que conocí querían ser funcionarios. Qué aburrimiento».

«Salgo por la puerta de mi dormitorio, avanzo pasillo adelante, desciendo la escalera, paso junto a Mark, que toma su dosis diaria de crack emocional inhalando dibujos animados en color, vestido con el pijama de Star Trek, colocado gracias a muchos tazones de cereal preazucarado. Entro tambaleándome en la cocina para tomar un tazón de Mueslix con Daisy, que lleva puesta una selección elegida al azar de ropa interior y de chándales. Daisy recorre el diario de la mañana en busca de su horóscopo, y comienza su rally diario de llamadas telefónicas».

«—A los europeos les pegan como a animales cuando van al colegio —digo—. Sufren tanto en el proceso de aprendizaje que consideran que sus conocimientos son absolutos. No toleran que se los desafíe».

«Stéphanie y yo realizamos nuestra lista particular de los productos químicos necesarios para ser una persona realmente moderna: Tetraciclina, Esteroides, Freón, Aspartamo, Peróxido, Silicona, MTV».

«—¿Sabes cual es el rasgo más característico de la clase media, Tyler? La capacidad para posponer el placer».

En fin, no sigo porque os voy a volver locos, pero que sepáis que esto fue parte del «viernes sepia». No puede dejar de fascinarme esa manera publicitaria de contar el siglo XX (y principios del XXI), una sociedad totalmente basada en el consumismo o la marca…

Fotografía de Tokyo Tanehaus.

Como Oz en la moda madrileña

Ayer por la tarde estuve en el Certamen de Jóvenes creadores de Madrid. Hubo un desfile con los diseños de los finalistas y, posteriormente, se procedió a hacer la entrega de premios (tras la consiguiente deliberación del jurado, curiosamente presidido por Marco Aldany, franquiciador de pro).

Fui hecha unos zorros (no se imaginan cómo iba la gente, qué vestidazos, qué taconazos, ¡cuánto carmín por milímetro cuadrado!), tras un largo día de trabajo (reconocimiento médico matinal incluido y visita a la biblioteca a cambiar unos libros corriendo después del trabajo), pero nada me pudo hacer más feliz que estar allí. Reafirmó mi idea de querer hacer algo en el campo de la moda.

Tiré un montón de fotos, y he editado unas poquitas (las que se salvaron de la quema debido a la poca luz que había), que demuestran mi pasión de zapatos a pesar de que no eran para nada importantes en el desfile de ayer (en el que primaban el patronaje de la ropa y la originalidad de los diseños a la hora de ganar el premio).

Podría definir esta experiencia primeriza si me hiciera pasar por Dorothy, que de repente llega a Oz y conoce un mundo nuevo y diferente a ella pero en el que se siente cómoda, a pesar de saber que no pertenece a él [por el momento no es Kansas]. O al revés, siendo el león, el hombre de hojalata o el espantapájaros y conociendo a una maravillosa Dorothy en zapatos rojos de lentejuelas, que fascina a cada paso y tiene una voz de ángel…

El viernes te mimo, Baldomero

Necesito descansar. Quiero un día sepia en mi vida, en el que no pasen demasiadas cosas, pueda estar en casa tirada viendo una peli, acariciando al gato o discutiendo sobre la enésima cosa absurda con JFK…

Quiero que venga pronto un día de vacaciones en el que mi máxima preocupación sea descongelar el pollo para la comida o decidir qué ensalada me pido en el FH… quiero un día tranquilo pronto, que soy adicta y tengo mono.

Este viernes será, tras salir del trabajo, mi día de descanso. Hay que planearlo así porque si no no sucederá. El viernes no existo. El viernes te mimo, Baldomero, tirada en el sofá con un libro y un tecito, disfrutaré de tus ronroneos y cabezazos en busca de amor repentino.

Ilustración de Birds&Trees

Las dietas no son tan malas

De verdad: no hay que pasar hambre para adelgazar. Basta reordenar el horario de las comidas, dejar de comer “comida basura” y un par de cosas más, el caso es ponerle interés e intención y, sobre todo, hacerlo por uno mismo, por la salud, por el bienestar y, por qué no, por la estética (que un croissant no arruine tu belleza)…

Hace ya casi 3 meses que me apunté al Natur House y en ese período de tiempo casi he bajado 10 kg. Vale que tres semanas me las pasé de vacaciones (sin dieta, claro), por lo que es como si hubiera estado dos meses. Además, he aprendido a distribuir mi alimentación diaria en cinco comidas e incluir en la comida y la cena un plato de verdura y uno de carne/pescado. Es muy fácil, saciante y vicioso. Ya no quiero comer de otra manera, me gusta mi alimentación tal y como está, por lo que agradezco el haber ido y conseguido pautas nuevas.

Es como un reaprendizaje de todo el sistema de comidas que fui minando con bombas (léase pizza, pasta, hamburguesa, croquetas…) durante la carrera y mi independencia familiar. La vida de estudiante nunca fue buena para una dieta saludable, a no ser que vivas en casa de tus progenitores, donde la alimentación no depende de ti (según la madre que tengas puede cebarte o limitarte todo alimento).

He empezado a explorar the dark side of the moon y sí, me gusta.

Foto de Redcipolla.

La semana tira-mierda

Llega un momento al año en que recoger la casa (a fondo) se hace más que necesario. Una, que es semi-consciente de su exagerado gusto consumista, va viendo como “la bolsa de cada día” hace que tras un tiempo haya montones de cosas sueltas, quizá inservibles por casa.

No sólo es el armario, que cada temporada debe estar renovado y re-doblada toda la ropa (por favor, no tiren ropa que creen que ha pasado de moda, guárdenla en el trastero para temporadas posteriores), las perchas bien puestas y la hilera de bolsos colocada de mayor a menor.

También los armarios de las sábanas, toallas, mantas, material de escritorio, zapatos, bombillas… ¡Todo debe estar ordenado! Y lo mejor es hacero en la semana tira-mierda, porque así se aprovecha para deshacerse de cosas que, en una ocasión normal, dejaríamos al fondo del armario.

¿Qué hacer con esa vieja toalla raída por el tiempo?, ¿qué hacer con las sábanas mordisqueadas por el gato?, ¿Qué hacer con los mantelitos individuales manchados con restos de comida de diferentes colores? ¡Todo a la basura en la semana tira-mierda!

Es una gran semana para las amantes de la reorganización como yo, pero también para las consumistas: con la excusa de tirar millones de cosas podemos aprovechar y tirar de tarjetas para renovar infinidad de artículos “necesarios” en el nuevo orden de la casa.

En el fondo (y en la forma) soy una maruja sin remedio. Que me crucifiquen… pero que sea después de mi semana tira-mierda.

Ilustración de John Eee.

Un puñado de enlaces

Estoy en sequía. No sé si es que en mi vida no pasan cosas o es que pasan demasiadas (conseguir ayer no salir en todo el día de casa fue todo un logro que no siempre logro permitirme), pero no sé qué escribir realmente. No tengo juicy stuff para vosotros…

Podría, por ejemplo, recomendaros una visita a The Sartorialist, el famoso blog de outfits cazado en las calles de NYC pero si os gusta la moda seguro que ya lo conocéis y lo tenéis en vuestro lector.

Por otro lado también podría invitaros a disfrutar de los muchos y variados enlaces que tiene Mira y Calla, un blog de ilustración y fotografía que recopila cosas muy interesantes y chulas, al igual que Who Killed Bambi.

Si lo que os gusta es la literatura, no podría negar que soy devota a Regina ExLibris, la librera más analítica de todo el territorio nacional. También me gusta mucho el Lector Constante, fuente inspiradora de algunas lecturas.

Espero que alguno de ellos sepa entreteneros en esta lluviosa tarde de septiembre. A mi me entretienen todos y cada uno… amén.

Ilustración de una Pullip, de Emily.

Huyendo de Panchito

Ayer huí. Por primera vez en mi vida traté de que una persona no me viera por la calle. No me arrepiento de ello, no me siento cobarde, no me importa lo que puedan pensar de mi. Hui para seguir mi vida tranquila, que es lo que pienso hacer. Es lo que me apetece hacer.

Lo último que quería era ver a, pongamos por nombre Panchito. Hace más de un año que no nos habíamos encontrado cara a cara y las últimas veces que lo habíamos hecho él no había sido la persona más correcta conmigo, que digamos, pero fui pasando del tema (no darle importancia a las cosas a veces es necesario para sobrevivir), hasta que un día cortó toda comunicación conmigo [por diversos asuntos ajenos a este post]. No imaginaba lo bien que me iba a hacer eso. Desde entonces soy muchísimo más feliz.

Ayer, cuando me lo crucé, hice todo lo posible para que no me viera. ¿Para qué iba a querer yo perder toda mi tranquilidad y entrar de nuevo en un absurdo juego de dimes y diretes con una persona que no me importa lo más mínimo? Bueno, sí me importa… Me importa por los malos recuerdos que me trae, por eso la evasión es mi relación perfecta con Panchito.

Panchito querido, que te vaya bonito (a ratos entre la depresión, como te gusta a ti), pero que sea todo lejos de mí, por favor. No me vas a volver a hacer daño, de eso me encargo yo. Take care.

Ilustración de Rachealanilyse.

¿Qué tiene Harry Potter?

A pesar de que no me he convertido en una adicta típica de Harry Potter (de esas que se leen el siguiente libro en inglés hasta que lo traducen al español), he de confesar que me he “medio enganchado” a sus correrías mágicas.

De verdad que no sé cómo sucedió. Comenzó hace 5 o 6 años, cuando el hijo de la entonces novia de mi padre me dejó el primer volumen. Fue entonces cuando dije: “buahhh, qué mal escrito está. No me gusta nada“. Y ahí lo dejé.

El año pasado, no sé cómo, el segundo tomo acabó en mis manos y decidí darle una oportunidad (siempre me permito libros “livianos” cada 2 o 3 libros maravillosos), con lo que empecé a leerlo. A los pocos meses mi primo me dejó el tercer volumen, luego el cuarto y finalmente el quinto (que acabé la semana pasada, tampoco es que haya ido corriendo, y lei varios libros por el camino).

Ahora estoy en el sexto libro, y penúltimo de la saga, que me lo ha prestado mi compañera de trabajo. Y sí, se nota evolución literaria desde la novela 1 a la 6, además de una interesante evolución en algunos personajes (otros siguen siendo igual de planos), con lo cual no todo el camino ha sido en balde.

¿Qué es lo que tiene Harry Potter para obligarnos a seguir leyendo aunque no seamos fans acérrimos? No lo sé… pero engancha.

Ilustración de Shay Plummer.

Algo tan tonto como el amor

Hay días en los que te levantas y hasta la peor cosa que te pueda ocurrir es maravillosa, porque estas enamorada y la vida te sonríe. Cuando hay alguien te que quiere (y que se dejaría cortar la mano izquierda por tí), las agujas de tu reloj se vuelven locas y empiezan a bailar el charlestón. ¡La vida es una fiesta de brillantina, confetti y borrachera de besos!

Hoy estoy así, como con hormiguitas por el cuerpo que recorren un camino que se saben de memoria (hace más de tres años que recorren el mismo camino los días pares), y me gusta la cosquillita que me hacen, me gusta estar en mi nube extrañamente romántica.

Ilustración de Lilie Melo.

Nunca fui tan feliz.

Outfit de un domingo: menos es más

¡Una nueva sección llega a Zelestina! Sí, como podrán comprobar tiene que ver con la moda, con la moda que yo misma llevo en mi día a día.

Hoy, por ejemplo, podría titular mi outfit como “menos es más”, ya que con ropa de tiendas de bajo coste he creado un vestuario que «da el pego» para una tranquila visita familiar sin que parezca que voy a ir a Kapital a ligar un poco.

Vestido de Blanco, chaquetita de Mango, pashmina de H&M, zapatitos del Bershka y un bolso chanelesco del Asos… Todo un look familiar.

Sé que la foto es chiquitita… las grandes están en mi Flickr.