Yo venía con mucho que contar

2875623154_1e0751dedf_o

Y lo fui callando por el camino. Pero sigo aquí, aunque no tenga nada que decir, o no me apetezca compartirlo… Cuanto mejor es escuchar.

Así forjé mi carácter. Hablo de a dos. En grupos mayores suelo ceder la palabra a quienes tienen más necesidad de expresarse que yo. Es bueno oir otros puntos de vista, formar en silencio la opinión que te merece tal o cual persona. Total… viven tan inmersos en sí mismos que nunca se acordarán de preguntarte si participas o no, si los quieres mucho o te parecen un atajo de fantasmones con ínfulas de todo.

Es bueno no decir. Para no mentir. Para no cagarla.

Ilustración de Nonsugar.

La resaca de la celebración

Picture 2

Como en buena casa de vecino, comparto también las sobras del cumple de Zelestina… y abro micrófonos para quejas y sugerencias.

No se me atraganten, mis queridas lenguas viperinas. :)

Fotografía de Divisal.

Seis

Picture 1

Sí, ha llegado esa fecha del año en la que celebro que Zelestina sigue viva. El año pasado contaba que ya le iban cayendo los dientes de leche, pero este año no estoy muy segura de haber madurado mucho esa dentadura. ¿Será Zelestina eternamente joven?

Sea como fuere, los cumpleaños son necesarios. No sólo se celebra un año más de vida (¡con lo maravilloso que es seguir viviendo!) sino que también se convierte en una de esas pocas ocasiones (junto con el fin de año, la navidad y las vacaciones) en que el cuerpo pone el freno de mano y reflexiona. Es justo y necesario. Para continuar con buen pie.

Mis reflexiones sobre éste, mi blog favorito, no son tan positivas como debieran. La falta de tiempo me han obligado a descuidarlo. Y eso está muy mal por mi parte.

Pero paso de darme reprimendas públicas… ¡que para eso soy mi propia jefa! Hoy lo que el cuerpo me pide es FESTEJAR! :)

¡Larga vida a Zelestina!

Foto de Zana Khan.

I am love

2357737030_69c938e8ed

Me pasa por cagaprisas. Ahora que acabo de ver Io sonno l’amore me apetecería hacer un 10 razones para amar a Tilda Swinton, pero claro, mi último post es precisamente la variación del mismo tema sobre Anna Paquin. Así que nada. Pero esto me recuerda a que algún día tengo que reflexionar por escrito sobre cómo me gustan las mujeres artistas y los hombres me aburren un poco más.

¿Que si recomiendo la película? Ni siquiera debería deciros nada, simplemente increparos a que entráseis al cine corriendo y disfrutáseis de esa oda visual, de esos personajes contenidos que, cuando explotan, dejan una larga estella de deseo detrás de ellos, de esa alta sociedad italiana encorsetada en sus propios clichés que no le dejan ni respirar…

Porque el amor, al final, nos hará libres.

Fotografía de Krisatomic.

Diez razones para amar a Anna Paquin

016

1. Porque es el vivo ejemplo de que ser estrella infantil (con Oscar incluído) en Hollywood no tiene por qué derivar en desastres como el de Britney o el de Lindsay.

2. Porque para ser canadiense tiene un estupendo acento sureño en True Blood, y un pasaporte neozelandés.

3. Porque nunca se arregló los dientes separados y, justo ahora, está de rabiosa tendencia.

4. Porque es discreta en su vida privada, pero sin venir a cuento habla de su bisexualidad para romper una lanza en un mundo de secretismos.

5. Porque tiene un registro impecable y, sin embargo, no deja de hacer blockbusters como X-Men (uno de mis favoritos, he de decir).

6. Porque podría ser una de esas actrices con una película sin estrenar por los tiempos de los tiempos. Margaret se rodó en 2005 y ahí sigue… ¡Eso es ir haciendo historia!

7. Porque trabaja a diario con su novio, el vampiro Bill Compton (Stephen Moyer) y, aún así, consigue que funcione.

8. Porque ella estaba entre vampiros antes de que llegaran los mocosos de Twilight.

9. Porque me encanta cómo potencia su propia personalidad a la hora de vestirse para los eventos (ya sea Proenza Schouler, Alexander McQueen o Stella McCartney).

10. Porque ninguna de las razones las podría aplicar a otra persona para que me gustase tanto. Porque es única. Porque ella lo sabe.

Imagen de Anna Paquin Fan.

Britney and me

fp_5117608_spears_britney_fp1_060110 copy

No es por señalar con el dedo, Britney. Pero me has copiado la camiseta (ella a la izquierda, yo a la derecha, para dejar un documento gráfico). Deja de ir al H&M, que ya te tengo dicho que se empieza así, pero acabamos en los MTV Awards como gemelas clónicas, haciendo un mal playback, dando paraguazos y sin bragas. ¡No me lleves por el mal camino!

Imagen original de Britney: Celebitchy.

Qué mansos somos

Picture 2

Lo prometido es deuda. Y era una larga promesa (al menos en mis adentros, aunque sí lo he mencionado en el blog). Tenía ya muchas ganas de volver a escribir sobre un libro. Pero mi fiebre lectora está bajo cero últimamente… y no se puede escribir sobre algo que no se hace.

Pero sí que logré sacar un rato para leer Mansos, la primera novela de Roberto Enríquez. ¿Que no lo conocéis? Pero si es un habitual de todos los saraos. Escribe en Con V de Vogue, Bob Pop (no lo actualiza ya, pero el pseudónimo lo mantiene para sus charlas digitales en Público y la columna de tv que escribe en el susodicho todos los días).

Pues eso, que me lo leí. A trompicones pero con ganas, como se leen los buenos libros aunque no tengas tiempo. Viajándolo mucho y deseando hincarle el diente en cada ocasión. ¿Y qué pensé de él? Que presume de más sordidez de la que luego tiene, que una novela ágil se puede hacer si dialoguitis (léase, obsesión por introducir diálogos y diálogos para aliviar las chapas intermedias) y que es maravilloso que un Birkin de Hermès sea, por fin, protagonista de una novela que NO es chick-lit (y no voy a decir que es homoerótica porque me parece que la estaría limitando).

¿Lo recomiendo? Vivamente. Coreándolo. Haciendo la ola. Me encanta que sea un chapero el que ponga título al libro, y una pizca de cordura al ser humano. La reflexión es necesaria. Y no pienso destripar ni una pizquita de más… quiero que os de ganas y vayáis en su búsqueda. Y quizá, después, le comentéis a Roberto por Twitter qué os ha parecido :)

(Por cierto, él fue profesor mío durante el Máster. Un verdadero genio del e-commerce y, sobre todo, de las respuestas socarronas).

Fotografía de Shay6σonah Ψ

Siendo infiel

2468429817_60d20582d7

No he dejado de bloguear. Simplemente lo he dejado de hacer en Zelestina. Pero tranquilos, es sólo momentáneo y no me planteo (ni por una milésima de segundo) parar mi alter-ego cotilla. Para quienes crean que no estoy ya nada on-line (ni off-line), que le echen un ojo a estos posts:

+ El viernes fui a una cata de vodkas con Grey Goose. Hip Hip.

+ Cuando estuve en París me volví a rendir ante Yves Saint Laurent.

+ Y hace un par de semanas me quedé dormida en un tratamiento de belleza (porque, ya lo dicen por ahí, la belleza cansa, y a mi me tenía muerrrta).

Ya véis, polifacética que es una. Y lo mejor es lo que no cuento. Os dejo con las ganas. Por cierto, de esta no pasa: mi próximo post, sobre un libro.

Imagen de Ponygraph.

De la primera en business

Autumn_reverance_by_Felilly

Estoy en París. Llegué esta mañana con las chicas de Paco Rabanne, que nos van a presentar por todo lo alto su novísimo perfume. Todavía no sé cual es.

Puedo confesar (y confieso) que nunca en mi vida había viajado en clase business. De hecho no tenía ni idea de lo que se cocía en la parte delantera del avión y, por fin, hoy sacié esta curiosidad. Al final no es más que sala VIP (con comida y bebida), speedy boarding y sillones extra anchos. Porque eso de que te dan comida en vuelo… ¡no es más que una tortura!

Tan cómoda iba que he dormido todo el viaje. Y cuando desperté ya estaban los cajones superiores de equipaje abiertos, repletos de bolsas de viaje de Louis Vuitton dispuestas a rockear la ciudad… otro mundo.

Ahora estoy descansando (es muy duro coger un vuelo, ir en business y luego quedar para comer… hay que tomarse un rato antes de seguir con la apretada agenda de cosas duras por hacer) en el Hotel Castille. A tan sólo unos pasos del cuartel general de Chanel. En la misma Rue Cambon. En la calle en la que ella desafió al siglo XX y le ganó la partida. Siempre pienso que hay lugares especiales, que tienen un “poso” de la historia que han vivido. Éste es uno de ellos para mi.

Por cierto… quiero preguntar por aquí a las chicas de moda ¿qué fue de Paco Rabanne (Rabaneda para los amigos)? Nunca más se supo de él ¿Verdad?. Los rumores dicen que se le fue la cabeza totalmente… pero no tengo ninguna confirmación.

¡Me pongo en modo francófono hasta el domingo, les iré contando!

(Qué dura es –a veces- la vida del periodista).

Fotografía de Felilly.

Rumbo a Galicia, hey

d6cf72c16eeb786f4f9517b1be88339a

Un fin de semana más salimos de Madrid. Volvemos al hogar gallego. Esta vez con visitantes. Vamos a hacer de petites guías turísticos, a comer buena carne y a elogiar (permanentemente) la uva mencía.

Mamá… ¡vete encendiendo la estufa!

Cada año me gusta más volver al norte…. a veces hasta me pregunto lo diferente que sería mi vida si yo fuera de la meseta.


PS: Y este post se publica mientras estoy volando a casa.

Foto de Dim Baida.