Me & Baldomero

Lo bueno de estar un sábado tirada en el sofá es que, de repente, te puede surgir compañía. Aquí estamos los dos. Tan ricamente.

Por cierto, recordad que el cachorrillo es nativo digital y tiene su propia página de fans en Facebook. Hacedle un like (no unlike), él lo haría por vosotros.

¿O era en Nueva Escocia?

Cuando dije que mi cottage estaba en Inglaterra, quizá quise decir que era este estupendo refugio que ya existe en Nueva Escocia.

Una vez más, las imágenes son inspiración más que suficiente.

Vía: Unamoscaenlaluna.

Reirse el último

A veces resulta hasta ridículo pensar en reirse cuando ya todo el mundo se ha olvidado del chiste. Estoy en contra del refrán popular. Uno no ríe mejor al ser el último, ríe solo.

El sentido revanchista del dicho tampoco me gusta. La vida es un devenir -no, no me voy a poner filosófica, déjenme aligerarlo con un símil de andar por casa-, un eterno secador de pelo que regala aire nuevo a cada instante.

Claro, depende de si uno quiere ir delante del secador o quedarse en la parte de atrás, que suele estar llena de pelusa y el recalentamiento del motor. Yo, por supuesto, me pido estar en el grupo de los de delante, los que reciben la brisita. El que se quede el último… ¿de qué se va a reir?

Foto vía Design is Mine

Crystal Renn: call her diva

No soy mucho de hablar sobre editoriales de moda o belleza en Zelestina, pero al ver el portadón que el especial belleza de Vogue Nippon ha conseguido de Crystal Renn no puedo sino rendirme a la evidencia. ¡Tengo que elogiarlo!

Ella está en su máximo esplendor (un poquito más delgada de lo habitual), derrochando versatilidad con el colorido de rosas, rojos y hasta naranjas en plan statement. El ojo perfilado, como ven, es de trazo firme y nunca alcanza un fin.

Si, como yo, son de los que se preguntan sobre el brillante milagro de su manicura, se trata de esas nuevas pegatinas adhesivas (las hay con muchos estampados y brillos) que se mantienen hasta dos semanas intactas. Soberbia.

Diminutos, a vista de pájaro

¿Un proyecto artístico más? Si estas imágenes de gente diminuta haciendo vida diaria sobre alimentos no te producen ternura, quizá debas ir al médico a revisar si en vez de sangre corre horchata por tus venas.

Lo único en contra es que no es del todo original. Ya he visto otras apuestas similares. Pero, ¿Qué es más importante, ser el único o hacerlo bien?

Vía Bored Panda.

Eric Northman: We love bad boys

Pensar que somos capaces de convertir en oro hasta los ñordos más apestosos es una de las principales razones por las que los “chicos malos” tienen tanto éxito. Eso es un hecho.

Es gracioso ver las situaciones. Sobre todo cuando él es feo, y sabes que encima va de alma errante para ligar. Si ella es guapa, lo más seguro es que esté convencida de que puede ser el pastor que guíe a ese alma perdida por el buen camino. ¿Una personalidad magnética que cambia todo para bien?, ¿Capacidad de convicción y razonamiento?, ¿Enamorarle perdidamente en treinta segundos de miradas furtivas? Nadie sabe las razones por las que la hembra siempre tropieza sobre esa piedra. Pero lo hace.

No se crean que este monólogo sociológico con tintes folletinescos va a llegar mucho más allá. Era solo una breve introducción para explicarles el por qué de mi pasión por ese personaje repulsivamente adorable que es el vampiro Eric Northam en True Blood. Es malo, y tarda tres temporadas en enamorar perdidamente a la protagonista, Sookie Stackhouse, pero cuando lo hace nos regala las imágenes más torridas de todo el panorama seriístico veranil. Encima él, con ese cuerpo vikingo, no es para nada feo.

Al final ni yo misma me salvo de mis críticas. Estoy cortada por el mismo patrón que todas esas mujeres que se pierden por el lobo salvaje de la manada. Si algo me consuela es que lo mío, por ahora, se limita al ámbito de la ficción. Suspiro y espero la season finale.

Ilustración vía Shonnia21.

Escamas en reposo

Acabo de abrir el Reader y encontrarme con estas piedras pintadas. No me ha podido parecer más bucólico y pastoril.

Llámenme ñoña, pero se me antoja un plan perfecto para unas vacaciones ideales. Quiero pintar pececillos verdes, barnizarlos y amontonarlos en algún rincón de mi casa. Con JFK, por supuesto, seguro a él se le da mucho mejor que a mi. En general me apetece muchísimo el momento arts&cratfs, quizá porque es un reto: siempre he sido un pez mareado en ese asunto (lo mío es leer, qué le vamos a hacer). Glup, glup…

Vía: Kireei

Timonel a la izquierda

Estoy girando el buque. Iba muy centrada y rápido hacia el frente. Posteando a diario (a menudo sin mucho que decir) y creándome un hábito que, por momentos, era un suplicio. Eso no es hábito ni es nada.

Seis meses de posteo diario dan buena cuenta de mi cabezonería aun en tiempos sin mucho que contar. De hecho las pocas cosas realmente interesantes han pasado sin pena ni gloria por estas líneas, solo a la vista de auténticos connosieurs de mi día a día.

El rumbo de este barco se mueve de nuevo. Lo he hecho tantas veces que eso de dar explicaciones suena ya a excusa. Seguimos en modo personal e informal. No se preocupen. Pero apetece algo más visual…

Y, por dar una buena nueva: en casa estamos pensando en modificar por completo la estructura del salón. Pasar el comedor a la ventana y el sofá y el mueble más hacia la entrada.

A JFK no le ha dado demasiado tiempo a pensarlo, pero yo estoy absolutamente emocionada. A ver si, de una vez por todas, siento que estoy en mi hogar y no en un almacén de trastos. Por supuesto, eso requiere mucha concentración y capacidad para deshacerse de muebles y basura. Seguiremos informando.

Foto de HakanPhotography.

Un supuesto berlinés

Que digo yo que… ¿qué haríais si de repente el dedo divino os hubiera regalado cuatro días en Berlín? Alguna sugerencia imperdible (fuera de las guías de turismo).

Me apetece vintagear, advierto.

Postal antigua de Carl Fredric.

Ós señoritos non lles gusta a choiva…

Pero gústanlle as patacas…

(A los señoritos no les gusta la lluvia, pero le gustan las patatas).

Castelao, un visionario. Revista Nós.